Publicidad:
Terra
La Coctelera

Categoría: Joyas Históricas

PARIS, 1887: Venta de los Diamantes de la Corona

Posteado por: retratosdelahistoria el 13 mar En: Joyas Históricas - 2 comentarios

UNA CATASTROFE NACIONAL

La Venta de los Diamantes de la Corona Francesa

 

París, 1887

En este período en el cual la inalienabilidad de las obras conservadas en las colecciones públicas están amenazadas, puede ser útil recordar, con la ayuda de los trabajos de Bernard Morel, la lamentable venta de los Diamantes de la Corona Francesa organizada por el Estado en 1887, durante la IIIª República. Ésta amputó vertiginosamente el patrimonio nacional galo.

La colección de los Diamantes de la Corona fue constituída de manera deliberada en 1530, por el rey Francisco I, quien aisló un pequeño grupo formado por 8 piedras que estaban en su posesión y a las que declaró inalienables. En el inventario de entonces, se precisó que las piedras estaban engarzadas en diversos anillos del rey Francisco y que las donaba a sus sucesores en el trono de Francia, exigiendo que a cada accesión de los reyes, éstas fueran inventariadas y descritas según su peso, talla y color en presencia del monarca.

El Gran Zafiro Luis XIV o Zafiro Rúspoli, es una gema peculiar de 6 facetas que forma parte de los Diamantes de la Corona desde el reinado de Luis XIV, después de pertenecer a la eminente familia italiana de los Príncipes Ruspoli. / Abajo, el que fuera antes de 1792 el Gran Diamante Azul alias Azul de Francia o Bleu Tavernier, el más preciado y peculiar diamante de la Colección Real Francesa que Luis XV llevaba engastado en el joyel de la Orden del Toisón de Oro, por su color azul profundo. Robado en 1792, tallado de nuevo para evitar que fuera reconocido y reclamado por Francia, el diamante menguó hasta pesar 44, 50 quilates y pasó entre distintas manos, siendo rebautizado como Blue Hope y cosechando, entre sus sucesivos dueños, ruinas y tragedias hasta que el norteamericano Harry Winston lo adquirió y lo cedió a la Smithsonian Institution, Washington D.C. (EE.UU.)

Este primitivo fondo de piedras preciosas, del que tan solo subsiste el rubí Côte-de-Bretagne (Costa de Bretaña) hoy día, fue considerablemente aumentado por los sucesivos reyes que vinieron después de Francisco I y, particularmente, por Luis XIV, quien compró por valor de 3 millones de libras de entonces (una gran fortuna) gran cantidad de diamantes y piedras preciosas entre las que podemos citar el Gran Zafiro de Luis XIV o Zafiro Rúspoli y el Diamante Azul o Grand Diamant Bleu de France, de siniestra fama, belleza y color.

Las piedras fueron, en ciertas ocasiones, empeñadas pero siempre recuperadas. El fabuloso tesoro de la Corona se vio seriamente mermado tras el célebre robo del Guarda-Mueble, ocurrido durante la semana del 11 al 17 de septiembre de 1792 en París, dónde se conservaba habitualmente. Pero fue nuevamente aumentado bajo Napoleón I, de tal modo que constaban en 1814, 65.072 piedras y perlas de todos los tamaños, la mayoría montadas en alhajas y joyeles; se contaron entonces 57.771 diamantes, 5.630 perlas y 1.671 piedras preciosas (424 rubís, 66 zafiros, 272 esmeraldas, 235 amatistas, 547 turquesas, 24 camafeos, 14 ópalos y 89 topacios).

Puestos a buen recaudo durante la guerra franco-prusiana de 1870, los Diamantes de la Corona fueron expuestos, con gran éxito, durante la Exposición Universal celebrada en París en 1878, y nuevamente en la Sala de los Estados del Museo del Louvre en 1884. Sin embargo, sobre las Joyas de la Corona ya planeaba una amenaza, no por una cuestión de necesidad pecuniaria del Estado sino por el odio que los republicanos le tenían a la monarquía. La IIIª República, aún frágil y temerosa de una más que probable restauración borbónica, quiso privar para siempre a los pretendientes de la posibilidad de utilizar, en un futuro hipotético, los Diamantes de la Corona. El más tenaz de los adversarios de la monarquía, fue el diputado Benjamin Raspail. En 1878, éste presentó ante la Cámara una moción pidiendo la venta de las alhajas reales e imperiales; moción que fue aprobada finalmente en 1882, por 342 votos a favor y 85 en contra. El mismo año, fue nombrada una comisión de expertos encargados de preparar la venta. No obstante, la comisión propuso y obtuvo el permiso para conservar algunas piedras y perlas emblemáticas que fueron cedidas al Museo del Louvre, como el gran diamante El Regente y el rubí Côte-de-Bretagne, al Museo de Historia Natural y a la Escuela de Minas.

El gran diamante conocido como El Regente, de 140,50 quilates y tallado en cojín redondeado, fue adquirido a inicios del siglo XVIII por el Duque Felipe II de Orléans, a la sazón Regente de Francia durante la minoría de edad del rey Luis XV, de ahí su nombre. En 1722, el diamante fue engarzado en la parte frontal de la corona real para la coronación de Luis XV en Reims. Napoleón I lo mandó engarzar en la empuñadura de su espada para su consagración en Notre-Dame en 1804.

El rubí Côte-de-Bretagne (Costa de Bretaña), de la colección de los Diamantes de la Corona, es en realidad una espinela de 107,88 quilates que formaba parte de la dote de la Duquesa Ana de Bretaña, esposa del rey Luis XII de Francia y suegra de Francisco I. Integrada en la colección de los Diamantes de la Corona en 1530, la piedra sería tallada en forma de dragón en 1750 por el joyero de Luis XV, para formar parte de uno de los dos joyeles concebidos para decorar la venera de la Orden del Toisón de Oro, junto con los diamantes "Bazu" y "Grand Bleu de France" -el actual diamante Blue Hope- y otras piedras preciosas. Actualmente, forma parte de las Joyas de la Corona expuestas en la Galería de Apolo, del Museo del Louvre (París).

Tras las discusiones que se desarrollaron en el seno del Senado, la ley de alienación fue aprobada en diciembre de 1886 y publicada en el Boletín Oficial el 11 de enero de 1887, con las firmas de Jules Grévy, Presidente de la República, y de Sadi Carnot, ministro de Hacienda: "Los diamantes, las piedras y joyas formando parte de la colección llamada Diamantes de la Corona (...), serán vendidas en subasta pública. El producto de esta venta será convertido en rentas sobre el Estado." Rezaba la resolución.

En ese momento, la colección, que se hallaba conformada por 77.486 piedras y perlas, comprendía dos grupos de joyas: el primero y más antiguo, que databa de la Restauración, y el segundo compuesto bajo el IIº Imperio. La Monarquía de Julio nunca las utilizó o acrecentó ya que poseía sus propias alhajas particulares y eran bienes privados.

En los inicios de la Restauración, el rey Luis XVIII hizo reconvertir para sus sobrinas, la duquesa de Angulema y la duquesa de Berry, las alhajas confeccionadas para la emperatriz Maria-Luisa, segunda esposa de Napoleón I. De este modo, la venta de 1887 comprendía el conjunto de diamantes y rubís, el conjunto de zafiros y diamantes, el conjunto de turquesas y diamantes y la diadema de esmeraldas y diamantes ejecutadas para esas princesas y que habían sido utilizadas por la emperatriz Eugenia.

Retrato de Eugenia de Montijo, Emperatriz de los Franceses (1826-1920), según F.X. Winterhalter (Colección Duques de Alba, Palacio de las Dueñas, Sevilla, España).

En cuanto a las alhajas constituídas bajo el IIº Imperio, éstas desbordaban la imaginación por su opulencia; aprovechando la Exposición Universal de París en 1855, Napoleón III encargó a los mejores y afamados joyeros de la capital, un sinfín de magníficas joyas: una corona imperial para el emperador (su montura de oro sería desguazada y fundida en 1887), otra corona para la emperatriz y varias diademas, collares, brazaletes, broches y cinturones cuajados de diamantes, perlas y piedras de color. A éstas se añadieron más en los años siguientes: la peineta de diamantes (1856), la diadema rusa (1864), la diadema griega (1867),...

La subasta tuvo lugar en el mismo Louvre, en la Sala de los Estados, y en el curso de nueve sesiones celebradas entre el 12 y el 23 de mayo de 1887. Fue un fracaso financiero en toda regla. La aparición de tal cantidad de piedras y alhajas en el mercado, no hizo sino devaluarlas. La procedencia histórica de las piezas subastadas, tan comercialmente importante en la actualidad, no fue tomada en cuenta. La colección vendida estaba entonces estimada en 8 millones de Francos Oro. Su precio de salida fue de 6 millones... El Estado habiendo pagado 293.851 Francos para organizar la subasta, la ganancia limpia se tradujo en no más de 6.927.509 Francos. Decepcionante desde el punto de vista financiero, la venta fue desastrosa en el plano histórico, mineralógico dada la alta calidad de algunas piedras que ya no se encuentran, y en el plano artístico al desaparecer tantas obras de arte de la joyería francesa. Todo pareció conjurarse para que las piedras perdieran su identidad: para facilitar su compra, los elementos de los conjuntos de la Restauración fueron vendidos por separado, las decoraciones de Napoleón III fueron desmontadas, los conjuntos diseminados...

Los compradores fueron, esencialmente, joyeros de prestigio como Boucheron, los hermanos Bapst, Tiffany's, que acabaron por desmontar la mayor parte de las alhajas para reutilizar las piedras.

Objetivo: recuperar las Joyas de la Corona

No queda más que el esfuerzo de recordar lo que fue ese tesoro que acompañó la Historia de Francia. Es una misión que se ha fijado el Louvre: reintegrar en sus colecciones nacionales las joyas que pueden haber sobrevivido al desgüace y a la diseminación, siempre que sea posible. Algunas operaciones fueron felices, desde luego, y podemos citar algunas:

-El famoso par de brazaletes que formaban parte del conjunto de rubís y diamantes de la Duquesa de Angulema, comprada por Tiffany's por la suma de 42.000 Francos, fue legada al Museo del Louvre por un gran coleccionista, el Sr. Claude Menier, en 1973.

-La corona de la emperatriz Eugenia de Montijo, que le fue devuelta a cambio del valor equivalente de diferentes piedras que Napoleón III había comprado de su bolsillo y entregadas al fondo de los Diamantes de la Corona, fue donada al Louvre en 1988 por el Sr. Roberto Polo.

-La hermosa diadema de perlas y diamantes confeccionada por Lemonnier para la emperatriz el año de su enlace (1853), vendida por 78.100 Frcs. en 1887, fue adquirida en 1890 por el Príncipe Albrecht von Thurn-und-Taxis, para su boda con la Archiduquesa Margarita de Austria, y conservada por sus descendientes hasta la venta en subasta de la fabulosa colección Thurn-und-Taxis en Ginebra en 1992, y adjudicada a la sociedad Los Amigos del Louvre.

-El elegante conjunto de oro y mosaicos romanos ejecutado por François-Regnault Nitot, joyero del emperador para Maria-Luisa de Austria en 1810, vendido por 6.200 Frcs. en 1887, fue adquirida por la sociedad anteriormente citada en una subasta pública del 2001.

-La diadema de esmeraldas y diamantes de la Duquesa de Angulema, que había sido vendida por 45.900 Frcs. y milagrosamente preservada de la destrucción, se encontraba en una colección inglesa cuando el Museo del Louvre la adquirió.

-La diadema de rubís y diamantes, también de la Duquesa de Angulema, sigue estando en manos privadas. Fue, sin embargo, prestada por Pierre Verlet al Museo del Louvre para la exposición Diez Siglos de Joyería Francesa, en 1962.

-El suntuoso broche en forma de nudo con dos borlas de diamantes, que perteneció a Eugenia de Montijo y que Napoleón III encargó al joyero Kramer en 1855, fue perseguido en una primera subasta de Sotheby's celebrada en Londres en 2002, aunque en vano pese a la ayuda de un importante mecenas. Poco después, la alhaja imperial volvió a salir al mercado en otra subasta celebrada en Christie's (Nueva York) y fue finalmente adjudicada al representante del Museo del Louvre, que pagó por la fabulosa joya nada menos que 6 millones de €uros.

-Un cofrecillo con la miniatura del rey Luis XIV con 78 diamantes engarzados en su montura, procedente de la colección privada del diseñador Yves Saint-Laurent y considerada una pieza rarísima (solo han llegado a nuestros días 3 cajas de las 300 que se estiman fueron fabricadas en el siglo XVII), fue subastada en la sala Christie's de París en 2009, adquiriéndola el Museo del Louvre por la friolera de 481.000 €.

compártelo Tags: joyas de la corona, el regente, el louvre, blue hope, napoleon i, eugenia de montijo, luis xiv, francisco i, luis xviii, napoleon iii, alhajas, diamantes, zafiro, rubi, esmeralda, 1887, republica, monarquia, paris, subasta, sotheby, christie, boucheron, bapst, tiffany, raspail

LAS JOYAS DE LA CORONA PORTUGUESA -2-

Posteado por: retratosdelahistoria el 5 ene En: Portugal Joyas Históricas - 1 comentario

EL TESORO REAL DE PORTUGAL

2ª Parte

Aprovecho un momento libre para seguir con el despliegue de fotografías que conforman el catálogo de las alhajas reales de los monarcas lusos. En su mayoría, las piezas de gran valor artístico e histórico que se muestran, abarcan desde el 1700 hasta el 1900; doscientos años durante los cuales los sucesivos soberanos de la Casa de Braganza (Bragança en portugués) adquirieron mediante compra, encargo o regalo diplomático toda suerte de joyas y objetos que conforman la Regalia Lusa. Desde la hermosa caja de rapé y la bengala (o bastón) del rey José I, en oro y cuajadas de diamantes de todas las tallas que fueron ejecutadas en París por los mejores joyeros-orfebres galos entre 1750 y 1770, pasando por las esmeraldas, los zafiros, rubís y diamantes (amén del preciado metal como el oro y la plata) procedentes de las minas brasileñas y angoleñas, que fueron talladas y montadas en diademas, collares, anillos y broches, hasta las deslumbrantes joyas y accesorios de las reinas Amelia de Orléans y María-Pía de Saboya, todas ellas tienen su particular historia y son un testimonio importante de lo que fue el Imperio Portugués. Algunas de sus célebres alhajas, como el famoso diamante rectangular "Espelho de Portugal" -Espejo de Portugal-, desaparecieron de la Colección Real para ir a parar en otra o en manos privadas, como pasó con las alhajas de la Casa Real Española durante la Guerra de Independencia, o con las de la Casa Real Francesa, literalmente saqueada por los revolucionarios, los realistas, los ladrones de ocasión y ciertos políticos corruptos como Danton, que quiso comprar la neutralidad de los soberanos extranjeros con ciertas gemas de gran valor.

Pese a las medidas de seguridad que se refuerzan cada vez más alrededor de las antiguas alhajas reales, siguen siendo éstas muy codiciadas por coleccionistas privados, alentando a muchos ladrones para que las roben sin importarles cómo. Esto es, sin lugar a dudas, lo que pasó en La Haya en diciembre de 2002, cuando unos cacos se hicieron con un buen botín a expensas del Tesoro Real Luso. El hecho de que nunca más se volviera a saber de ellas, ni se encontrasen indicios en el mercado negro, hace suponer que estarán en manos de uno de esos ricos coleccionistas que habrá pagado un buen dinero por ellas.

En cualquier caso, volvamos al catálogo de las Joyas de la Corona Portuguesa en el que hay que señalar la "ROSA DE ORO" concedida en 1892 por el Papa León XIII a la Reina Amelia de Orléans (1865-1951), consorte del Rey Carlos I de Portugal -asesinado en 1908- y madre del último monarca luso Manuel II. Es una pieza rarísima por su belleza y delicadeza, además de ser escasamente concedida por los papas... Entre las agraciadas, figura una Reina de España, Maria-Luisa Gabriela de Saboya, consorte del Rey Felipe V, que se hizo merecedora de la Rosa de Oro por ser la primera reina de estirpe italiana en suelo ibérico.

Espada "de Corte" o ceremonial del Rey Juan VI de Portugal, en oro con brillantes; principios del siglo XIX.

Collar de diamantes o chatones de la Reina Carlota-Joaquina de España, consorte de Juan VI de Portugal. -pieza robada en diciembre 2002-.

Gran Cruz / placa de las Tres Ordenes de Portugal, montado en oro y plata, diamantes, brillantes, rubis, esmeraldas, que perteneció a la Reina María I y a su sucesor Juan VI de Portugal; 1789.

Gran Cruz (o placa) y Gran Collar de la Real Orden de La Torre y de La Espada de Portugal; realizado en Río de Janeiro en 1813.

Colgante con la venera de la Orden del Toisón de Oro (finales del siglo XVIII), que perteneció al Rey Juan VI y al Infante Don Miguel de Portugal (Miguel I).

Manto Imperial de la Coronación de los Reyes-Emperadores de Portugal y de Brasil, realizado para Don Juan VI a inicios del siglo XIX y confeccionado en terciopelo, satén, con bordados en hilo de oro y plata.

Manto Real de la Coronación de los Reyes de Portugal, realizado en terciopelo, satén, armiño y con bordados en hilo de oro y plata. Inicios del siglo XIX.

Corona Real de Portugal, ejecutada en oro para el Rey Don Juan VI, en Río de Janeiro (1813). Ha servido para las coronaciones de los monarcas lusos desde Juan VI hasta Manuel II.

Pasador de diamantes de la Reina María I de Portugal (2ª mitad del siglo XVIII).

Pasador de diamantes blancos y amarillos, y rubís del entonces Príncipe de Beira y de Brasil, futuro Rey Juan VI de Portugal (2ª mitad del siglo XVIII).

Rosa de Oro de la Reina Amelia de Orléans, regalado por el Pontífice León XIII a la soberana franco-lusa; fabricado por los orfebres del Vaticano en 1892.

Par de pendientes de zafiros en forma de pera de la Reina María-Pía de Saboya (finales del s. XIX).

Sable de Oro y brillantes, con su funda y su cinturón, que perteneció al Rey Miguel I de Portugal (inicios del siglo XIX).

Anillo de Oro con un Solitario (diamante cortado en cojín) del Rey José I de Portugal, realizado hacia 1750-1755. -pieza robada en diciembre de 2002-.

Caja de sobremesa de despacho (Tintero o Plumier) del Rey Carlos I de Portugal, realizado en oro por los orfebres de Sheffield entre 1901-1902; regalo diplomático de la Ciudad de Londres durante la visita del monarca a Gran-Bretaña en 1904.

Bastón o Bengala de Oro y Brillantes del Rey José I de Portugal -detalle del pomo-, realizado en París entre 1750-1755. -pieza robada en diciembre de 2002-.

Broche pectoral de brillantes y esmeraldas de Brasil, que perteneció a la Infanta Maria-Benedicta de Portugal, Princesa de Beira y de Brasil (siglo XVIII). -pieza robada en diciembre de 2002-.

Tiara "Braganza" de la Reina María-Pía de Saboya (2ª mitad del siglo XIX). 

compártelo Tags: joyas historicas, joyas de la corona, juan vi, maria i, jose i, miguel i, carlota joaquina, rosa de oro, orden de cristo, orden del toison de oro, portugal, corona, diadema, tiara, diamantes, oro, brasil, alhajas, tesoro, regalia, lisboa, 2002

LAS JOYAS DE LA CORONA PORTUGUESA -1-

Posteado por: retratosdelahistoria el 5 ene En: Portugal Joyas Históricas - 2 comentarios

EL TESORO REAL DE PORTUGAL

1ª Parte

Nuestra vecina lusa tiene poco que envidiar a las demás naciones en cuestión de tesoros nacionales. Desde la caída de la Monarquía en 1910, con su último rey Don Manuel II, Portugal ha sido una república que también ha sufrido, como España, de golpistas militares hasta que en 1974, con la "Revolución de los Claveles", se cerró un período dictatorial para establecer un régimen republicano democrático. Pese a todo, esto no ha impedido el regreso a su patria de la exiliada dinastía aunque en condiciones bien distintas. Los descendientes de los reyes de Portugal lo han perdido todo: palacios, fincas, tesoros artísticos y monetarios que han sido nacionalizados e incautados cuando emprendieron el camino al exilio.

Entre los tesoros de gran valor histórico como monetario, podemos distinguir la nada despreciable colección de Joyas de la Corona Portuguesa que, sorprendentemente, jamás ha tenido una publicidad como se merece, como tampoco ha sido exhibida en público. De hecho, muchos portugueses ignoran su existencia o nunca la han visto en un museo de Lisboa.

Casi siempre celosamente guardado el Tesoro Real en el antiguo Palacio Real da Ajuda, fue finalmente desempolvado para ser exhibido en una exposición organizada en La Haya (Países-Bajos) a finales del 2002. Entonces pasó lo peor: una noche de diciembre, aprovechando la deficiente seguridad del museo holandés, unos ladrones bien organizados echaron mano sobre un buen número de diamantes y gemas preciosas, amén de broches, collares, gargantillas, anillos, bengalas y espadas de oro, y desaparecieron sin dejar rastro. Aún hoy dia, la Interpol sigue buscando indicios y ha pedido la colaboración de la gente (e incluso en internet), solicitando cualquier pista con la promesa de una buena recompensa.

Desde entonces, nada.

La aseguradora del museo tuvo que indemnizar al Estado Portugués, lo cual no deja de ser triste porque se trata de una pérdida irreparable para los portugueses, algunos de ellos muy indignados, y el dinero no puede reemplazar esos tesoros históricos de valor incalculable.

Pese a todo, encontré una serie de fotografías del catálogo de las Joyas de la Corona Lusa. Algunas ya desaparecidas, desde luego, pero que sigue siendo importante por las piezas que no fueron robadas en La Haya.

Aqui os dejo la 1ª parte de la serie de fotografías de las alhajas reales.

Broche-Alfiler de diamante amarillo y diamantes blancos, del siglo XVIII.

Par de Alfileres de diamantes, de la Reina Maria I de Portugal.

Binoculos de la Reina María-Pía de Saboya, con diamantes rosas engarzados (1880).

Juego de Botones de plata y brillantes del Rey José I de Portugal (siglo XVIII).

Detalle del pomo de la Bengala o Bastón de oro y brillantes del Rey José I de Portugal (París, 1750-1770). -pieza robada en 2002.-

Brazalete "Serpiente" de oro, brillantes, zafiros y rubis de la Reina María-Pía de Saboya (finales del s. XIX).

Caja de Rapé de oro, brillantes y diamantes del Rey José I de Portugal (París, 1755).

Collar de chatones (diamantes y oro) de la Reina Carlota-Joaquina de España, consorte de Juan VI de Portugal. -pieza robada en 2002-.

Cetro Real de la Reina María II de Portugal (Londres, 1828).

Detalle del cabezal del Cetro de María II, manufacturado en Londres, 1828.

Cetro Imperial de Brasil, realizado para el Emperador Pedro I, en 1813 (Río de Janeiro).

Detalle del cabezal del Cetro Imperial de Don Pedro I de Brasil (1813).

Colgante-Broche de las Tres Ordenes Reunidas de Portugal, del Rey Pedro III consorte de Maria I de Portugal.

Colgante de la Reina María-Pía de Saboya, con brillantes, 4 diamantes y un gran zafiro (s.XIX).

Collar de oro y diamantes de la Reina María-Pía de Saboya.

Diadema de Estrellas de la Reina María-Pía de Saboya.

compártelo Tags: joyas historicas, manuel ii, la haya, joyas de la corona, maria i, maria ii, pedro i, juan vi, jose i, maria pia de saboya, palacio da ajuda, portugal, alhajas, diamantes, oro, corona, tesoro, monarquia, 1910, republica, 2002, robo, lisboa

EL JOYERO DE MARIA DE MEDICIS

Posteado por: retratosdelahistoria el 15 nov En: Reyes de Francia Apuntes Joyas Históricas - 1 comentario

INVENTARIO DE LAS JOYAS DE LA REINA DE FRANCIA

MARIA DE MEDICIS

Retrato de María de Médicis (1573-1642), Reina Vda. y Regente de Francia y de Navarra, según Frans Pourbus II en 1611, y representada con los atuendos de su coronación, su corona, sus diamantes y sus fabulosas perlas. Galería Uffizi (Florencia, Italia).

En 1610, un exhaustivo inventario sobre las alhajas personales de María de Médicis, esposa del rey Enrique IV de Francia y de Navarra, nos revela que sus joyeros contenían lo siguiente:

-11.538 piedras preciosas de todas las formas y dimensiones imaginables.

-6 collares de diamantes.

-11 cadenas de oro de diseños y formas diversas.

-4 insignias de diamantes.

-varias cruces de oro con perlas, diamantes, rubíes, zafiros, amatistas y esmeraldas.

-varios rosarios de oro con cuentas de perlas y otras piedras preciosas.

-varios brazaletes de oro guarnecidos con gran variedad de gemas.

-varios broches, ramilletes, colgantes de cintura, cinturones, pendientes, anillos, ornamentos y agujas guarnecidas con diamantes, perlas y otras gemas de colores.

-5.878 perlas redondas y en forma de pera, de grandes dimensiones.

El famoso inventario se realizó tras el asesinato del rey Enrique IV (14 de mayo de 1610), e impresiona, ya en esa época, la cantidad de alhajas acumuladas por su segunda consorte María de Médicis, de 37 años. A medida que se fueron sucediendo las distintas reinas que vinieron después de ella, el joyero de las regias consortes se acrecentó con regalos diplomáticos, presentes reales y encargos. Todo hay que decirlo, algunas alhajas antiguas, juzgadas pasadas de moda, fueron reconvertidas y sus piedras reutilizadas. Se sabe, en cualquier caso, que su famoso collar de gruesas y redondas perlas llegó hasta la Revolución Francesa, cuando se hizo un inventario y correspondiente tasación de las Joyas de la Corona de Francia en 1791-1792, por encargo de la Asamblea Nacional que pretendía subastarlas para financiar la guerra.

compártelo Tags: maria de medicis, francia, enrique iv, joyas, alhajas, joyero, diamantes, perlas, 1610, corona, reina de francia, joyas de la corona

LAS JOYAS DE LA CORONA SABOYANA

Posteado por: retratosdelahistoria el 6 nov En: Actualidad Videos Italia Joyas Históricas - sin comentarios

Si hay joyas universalmente conocidas, son las de la Corona Británica, celosamente guardadas en el incomparable marco de la Torre de Londres. ¿Quién no ha ido a Londres y no ha acudido a ver la famosa antigua cárcel londinense de tan terrible memoria? Pero, lo más raro, es ver las antiguas Joyas de la Corona Saboyana, que casi nadie ha tenido el privilegio de admirar más que en fotografías de reinas italianas, como las célebres diademas de Maria-José de Bélgica o de Margarita de Saboya-Génova... Pero hay más que un par o tres de diademas: hay coronas reales, cajitas de rapé, collares, broches y pendientes cuajados de diamantes y otras gemas preciosas que casi nunca han visto la luz.

Por fin, y gracias a una iniciativa de Stefano Papi, experto joyero y de Tomaso Riccardi di Netro, historiador y responsable de la actividad expositoria de La Venaria Reale, el público puede acceder a las alhajas de la corte saboyana que los sucesivos reyes y reinas de Cerdeña y Piamonte llevaron entre los siglos XVII y XX. La exposición, titulada "DIADEMAS & JOYAS REALES. Obra Maestra de la Orfebrería Italiana en la Corte Saboyana", se inauguró el 26 de Junio de 2009 y durará hasta el 10 de Enero de 2010.

Si por ventura tenéis previsto hacer un viaje por Italia y precisamente os encontráis en la región piamontesa, podréis acudir a la exposición ubicada en el antiguo Real Sitio de La Venaria (Turín), palacio de cacerías reales construído para Carlos-Manuel II y convertido en un museo regional muy importante por sus colecciones que, antaño, fueron pertenencias de los Duques de Saboya y Reyes de Cerdeña-Piamonte y ornamento de sus palacios.

Y si no, os dejo aqui un vídeo sobre la exposición que, aunque corto, nos da un adelanto de lo que se puede ver en ella:

Aqui os adjunto otro video sobre el Real Sitio de La Venaria, en Turín:

compártelo Tags: joyas de la corona, casa real, la venaria reale, joyas, alhajas, saboya, piamonte, exposicion, video, diademas, diamantes, coronas

LOS DIAMANTES DE LA PAIVA

Posteado por: retratosdelahistoria el 2 nov En: Curiosidades Actualidad Apuntes Joyas Históricas - sin comentarios

LOS DIAMANTES DE LA PAÏVA

En el mes de mayo de 2007, en Ginebra, la casa de subastas Sotheby's procedió a la venta de dos diamantes excepcionales. El comprador, que quiso conservar el anonimato, los obtuvo por 5,8 millones de €., o sea, casi el doble de su precio inicial según la estimación de los peritos. Las dos gemas poseen un color amarillo natural bastante excepcional, y se ignora la procedencia exacta de éstas: Brasil o India. Talladas en el siglo XIX, han conservado su forma inicial. Una fue tallada en forma de pera, pesando 82,42 quilates, mientras que la otra, tallada en cojín, tiene 102,54 quilates.

Pero más allá de sus características, su historia suscita un gran interés. Los dos diamantes amarillos pertenecieron a La Païva, célebre cortesana y legendaria figura de la alta sociedad parisina del siglo XIX. Nacida en Moscú en 1819, de padres judíos polacos refugiados en Rusia, Esther alias PaulineThérèse Lachman se había establecido en París tras abandonar a su primer marido e hijo, en plena época del IIº Imperio. Nuevamente casada durante un tiempo con el riquísimo aristócrata portugués Albino Francisco de Païva-Araujo, Marqués de Païva, vivía en un extravagante y lujoso palacete de los Campos Elíseos, coleccionando amantes y diamantes. Sus joyas rivalizaban -y sobrepasaban- las que poseía la mismísima emperatriz Eugenia.

Falleció en Alemania, en 1884, casada en terceras nupcias con otro aristócrata de rancio linaje y gran fortuna, el Conde Guido Henckel von Donnersmarck, primo del canciller Bismarck. Es en el seno de esta familia que se conservaron los famosos diamantes, siendo utilizados en broches, colgantes o esclavas según el capricho de la siguiente condesa von Donnersmarck, la princesa rusa Ekaterina Slepzowa que confiaba las modificaciones a la afamada casa Chaumet de París.

compártelo Tags: la paiva, marques de paiva, pauline therese lachman, henckel von donnersmarck, diamantes, sothebys, chaumet, joyas, esther lachman

LAS JOYAS DE SISSI

Posteado por: retratosdelahistoria el 28 oct En: Actualidad Joyas Históricas - 4 comentarios

LA DIADEMA "STAR SISSI" & LOS RUBIES DE SISSI

Una de las joyas "Star Sissi", que la emperatriz de Austria solía llevar prendidas en su peinado, robada en 1998 y que fue devuelta al Tesoro Imperial de los Habsburgo-Lorena, del Palacio de La Hofburg (Viena), en agosto de 2008 por el Gobierno Canadiense. / Abajo, detalle del famoso retrato de la Emperatriz Elisabeth "Sissi" de Austria (1837-1898), realizado en 1865 por Franz-Xavier Winterhalter, con sus estrellas prendidas en su hermosa cabellera.

En agosto de 2008, la prensa escrita y televisiva austríaca anunciaban la recuperación de la "Star Sissi" de diamantes que antaño perteneció a la más famosa de las emperatrices del siglo XIX: Elisabeth zu Bayern, Kaiserin von Oesterreich (Elisabeth en Baviera, Emperatriz de Austria), consorte del kaiser Francisco-José I, penúltimo soberano del Imperio Austro-Húngaro, que vivió entre 1837 y 1898.

Robada en 1998, en el curso de la exposición consagrada al centenario del asesinato de Elisabeth Amelia Eugenia von Wittelsbach, Duquesa en Baviera, más conocida bajo el apodo familiar de Sissi, la estrella ha sido finalmente restituida al Estado Austríaco por el gobierno de Canadá, dónde finalizó recientemente el juicio contra el ladrón de 35 años de edad.

Pese a que las estrellas de diamantes (que conforman una diadema si se desea o como broches por separado) fueron en su día puestas tras un cristal blindado, el ladrón canadiense consiguió dar el cambiazo reemplazando una de las joyas por una imitación. Un agente de seguridad se percató accidentalmente del subterfugio.

La estrella de Sissi no fue encontrada hasta un año después, gracias a las investigaciones llevadas a cabo en Canadá, a partir del robo cometido en un banco canadiense. De este modo, y por un casual, la policía descubrió el paradero de la "Star Sissi" en Winnipeg (en la provincia canadiense de Manitoba), en el domicilio de la abuela de uno de los sospechosos.

Retrato de Elisabeth, Emperatriz de Austria (1837-1898), según Georg Raab, 1875. / Abajo, el "set" de diamantes y rubíes de Sissi, compuestos por una diadema, una gargantilla y un broche pectoral, cuyas gemas pertenecieron a la reina Maria-Antonieta de Francia y a su hija Maria-Teresa, Duquesa de Angulema.

La emperatriz Elisabeth de Austria poseía una hermosa y admirada cabellera que decoraba a menudo, para las grandes ocasiones, con diademas y joyas que han sido inmortalizadas en sus retratos, cual catálogo de alhajas imperiales de la época. Un buen ejemplo es el retrato de Sissi con su diadema, gargantilla y broche de diamantes y rubíes, realizado por el artista Georg Raab en 1875. Y resulta curioso comprobar la trayectoria de dichas alhajas: habían pertenecido nada menos que a la reina Maria-Antonieta de Francia, que se los dejó en herencia a su hija mayor Madame Royale (la Princesa Maria-Teresa Carlota de Francia), posteriormente casada con el primogénito de su tío el conde de Artois (el rey Carlos X), Luis XIX de Francia, duque de Angulema y delfín de Francia, que reinó cinco minutos antes de abdicar. Al morir en el exilio, la duquesa de Angulema lo legó a sus parientes Habsburgo-Lorena. De ahí que pasaran a formar parte del joyero de la emperatriz Elisabeth de Austria.

compártelo Tags: sissi, elisabeth de baviera, francisco jose i, austria, star sissi, alhajas, joyas, maria antonieta, angulema, rubi, 1898, 1998, 2008, madame royale, diamantes

EL LOUVRE & LAS JOYAS DE LA CORONA

Posteado por: retratosdelahistoria el 27 oct En: Actualidad Apuntes Joyas Históricas - sin comentarios

EL LOUVRE RECUPERA ANTIGUAS JOYAS DE LA CORONA

El 25 de febrero de 2009, en el curso de la venta de la fabulosa colección privada del difunto Yves Saint-Laurent y de su pareja Pierre Bergé, en la sala Christie's de París, el departamento de Objetos de Arte del Museo del Louvre ha pujado por una importante y rarísima caja de retratos (retratos en miniatura) de Luis XIV. Estimada por un valor inicial de unos 200.000 y 300.000 €, fue finalmente adquirida por la friolera de 481.000 €uros.

Con una altura de 7,2 cms., la caja se compone de una miniatura representando al rey Luis XIV de Francia con armadura, llevando la cinta de la Orden del Espíritu Santo, enmarcada por una montura oval formada por 10 diamantes tallados en rosa y 40 pequeños diamantes, termina con una corona real compuesta de 5 diamantes de 9 facetas y 23 diamantes de menor talla. Esta auténtica joya compuesta por 78 diamantes de diversos tamaños, sirve de marco incomparable para un retrato real esmaltado debido al pintor Jean Petiot (1607-1691), mientras que la montura se debe al joyero y orfebre Pierre o Laurent Le Tessier de Montarsy.

En su origen, las cajas de retratos estaban concebidas para formar parte de cofrecillos que eran ofrecidos como regalos diplomáticos en todas las cortes europeas. Se sabe actualmente que más de 300 de estas cajas fueron fabricadas en el curso del reinado de Luis XIV. Tan solo unas pocas han llegado hasta nuestros días. De las tres cajas de retratos del rey que se conocen actualmente, el nuevo ejemplar adquirido en la sala parisina de subastas Christie's por el Museo del Louvre es, de lejos, la más completa.

EL BROCHE DE DIAMANTES DE LA EMPERATRIZ EUGENIA

Otra notable adquisición por parte del Museo del Louvre, es el hermoso broche o nudo de diamantes de la Emperatriz Eugenia de Montijo, consorte de Napoleón III, que había sido vendido en 1887 por la IIIª República Francesa, junto con otras alhajas de la Corona de Francia. Tras una primera tentativa fallida de adquirirla en la casa de subastas Sotheby's en 2002, el departamento del museo parisino ha podido finalmente comprarla para reintegrar la joya de la emperatriz a la colección real e imperial expuesta en la Galería de Apolo.

En su origen, el nudo de diamantes formaba parte de una cintura con dos borlas, creada por el joyero François Kramer por encargo del emperador Napoleón III, quien lo regaló a su esposa para la Exposición Universal de 1855. En 1864, la joya fue adaptada en broche para el busto de la emperatriz (22,5 x 11 cms.) antes de ser alienada, veinte años más tarde, por la República.

El Museo del Louvre, por intermediación de Christie's en Nueva York, ha recomprado (abril 2008) la alhaja por la friolera de 6,72 millones de €uros. Tal cantidad de dinero pudo reunirse en parte gracias al depósito, por los Amigos del Louvre, de 5 millones de €uros procedentes del legado universal consentido por los Sres. Michel Rouffet.

compártelo Tags: joyas de la corona, el louvre, eugenia de montijo, yves saint laurent, luis xiv, napoleon iii, francia, alhajas, joyas, diamantes, 2008, 2009, 1887