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Categoría: Biografías

JORGE III DE GRAN-BRETAÑA -1-

JORGE III

REY DE GRAN-BRETAÑA E IRLANDA

ELECTOR DE HANNOVER

1738 - 1820

 

EL BUEN REY JORGE / 1ª Parte

El Príncipe Jorge de Gales

El Príncipe Jorge Guillermo Federico de Gales nació prematuramente el 4 de junio de 1738, en Norfolk House (St. James' Square, Londres), fruto del matrimonio entre Federico Luis de Hannover, Príncipe de Gales y de la duquesa Augusta de Sajonia-Gotha, princesa de Gales, y primer varón de la pareja. En la cuna ya le había precedido una hermana, la princesa Augusta Carlota de Gales. Como primer nieto varón del rey Jorge II de Gran-Bretaña e Irlanda, estaba destinado a ceñir, en un futuro lejano, la triple corona de las Islas Británicas (Inglaterra, Escocia e Irlanda) y el bonete electoral de Hannover en el seno del Sacro Santo Imperio Romano Germánico.

Por parte de su padre, Federico-Luis, presunto heredero de la corona, era nieto de los reyes Jorge II de Gran-Bretaña y de la margravina Carolina de Brandenburgo-Ansbach (de la Casa de Hohenzollern) y biznieto de los reyes Jorge I de Gran-Bretaña y de la duquesa Sofia-Dorotea de Brünswick-Celle. Por parte de su madre, Augusta, princesa consorte de Gales, era nieto del duque Federico II de Sajonia-Gotha y de la princesa Magdalena Augusta von Anhalt-Zerbst; dicho esto, es una obviedad subrayar que el principe era alemán por los cuatro costados.

Sus padres habían abandonado precipitadamente su residencia campestre de Cliveden House cuando los primeros sintomas del parto se hicieron sentir en la princesa de Gales. Por aquel entonces, era imperativo que el posible heredero varón tan deseado naciera en Londres. Bautizado el 4 de julio de 1738, en uno de los salones de Norfolk House con los nombres de Jorge Guillermo Federico por el obispo de Oxford, Thomas Secker, fue doblemente apadrinado por el rey Federico I de Suecia y el duque Federico II de Sajonia-Gotha, mientras que su única madrina fue Sofia-Dorotea de Hannover, Reina de Prusia. No tuvo por otro título que el de "Su Alteza Real el Príncipe Jorge de Gales", siendo el segundo en el rango de pretendiente al trono británico, después de su padre.

Precedido por su hermana mayor la princesa Augusta Carlota de Gales, nacida el 31 de agosto de 1737, Jorge fue seguido por siete hermanos más:

-Eduardo Augusto de Gales, futuro duque de York y de Albany (14 de marzo de 1739).

-Elizabeth Carolina de Gales (30 de diciembre de 1740).

-Guillermo Enrique de Gales, futuro duque de Gloucester y de Edimburgo (14 de noviembre de 1743).

-Enrique Federico de Gales, futuro duque de Cumberland y de Strathearn (27 de noviembre de 1745).

-Luisa Ana de Gales (8 de marzo de 1749).

-Federico Guillermo de Gales (13 de mayo de 1750).

-Carolina Matilde de Gales (11 de julio de 1751).

Cosas de familia

A diferencia de sus predecesores (bisabuelo, abuelo y padre), el joven príncipe fue el primer jefe de su dinastía en nacer en territorio inglés. Perteneciente a la Casa Electoral de Hannover, procedente ésta de la Casa Ducal de Brünswick-Lüneburg (Braunschweig en alemán) que, a su vez, descendía de la nobilísima Casa de Este, dinastía italiana que tenía su origen en los antiguos marqueses de Módena y de Ferrara. Claro que, en medio de esa época de tinieblas en que el linaje principesco pasa de la Casa de Este a la de Brünswick, se metamorfosea en la Casa Welfen o de los Güelfos, a raíz del conflicto entre güelfos y gibelinos que sacudió los cimientos del Sacro Santo Imperio.

Jacobo II Stuart, Duque de York (1633-1701) y luego Rey de Inglaterra, Escocia e Irlanda entre 1685 y 1688, como sucesor de su hermano el rey Carlos II, artífice de la Restauración de 1660. / Abajo, fotografía de un bonete de un príncipe-elector del Sacro Santo Imperio Romano Germánico.

Los duques y príncipes electores de Hannover se vieron llamados a ceñir la corona británica gracias a una estúpida postura religiosa del último Estuardo, Jacobo II, cuyo catolicismo ya venía levantando ampollas entre la élite anglosajona desde el reinado del alegre Carlos II, y chocaba frontalmente con el ya anclado anglicanismo tudoriano que garantizaba la independencia religiosa de las Islas Británicas frente al catolicismo romano. Si los irlandeses comulgaban con las convicciones religiosas de Jacobo II, Inglaterra no estaba dispuesta a tolerar a que se operase una reintroducción del catolicismo en sus instituciones vitales. Gracias a las deserciones que se multiplicaron entre generales y nobles tras el desembarco del Príncipe de Orange con un ejército, yerno protestante de Jacobo II, el último Estuardo se vio obligado a huir y a encontrar refugio en las costas francesas, condenando asi a su descendencia a correr la misma suerte: el exilio.

La Reina Ana I de Gran-Bretaña e Irlanda junto con su esposo, el Príncipe-Consorte Jorge de Dinamarca, Duque de Cumberland (retrato debido a Charles Boit).

Tras el co-reinado de Guillermo III de Orange y de María II, el trono fue asegurado por la última hija de Jacobo II habida de su primer matrimonio, la reina Ana I, cuyo reinado vio nacer el Reino de Gran-Bretaña tras operarse la unión forzada de Escocia a Inglaterra. A pesar del prolífico matrimonio de Ana I con el príncipe Jorge de Dinamarca, duque de Cumberland, ambos se quedaron sin descendencia para asegurar la continuidad dinástica de los Estuardos anglicanos, al fallecer toda su prole en la cuna o antes de la edad adulta.

Retrato de la Princesa Elizabeth de Inglaterra (1596-1662), Electriz Palatina del Rhin y Reina de Bohemia, hija de los reyes Jacobo I Stuart y Ana-Dagmar de Dinamarca, y hermana del rey Carlos I. / Abajo, retrato de la Princesa Palatina del Rhin Sofía de Baviera-Simmern (1630-1714), Princesa-Electriz de Hannover y Duquesa de Brünswick-Lüneburg por su matrimonio con Ernesto-Augusto I de Hannover.

Ante tamaño problema, ya previsto bajo el reinado del estéril Guillermo III de Orange, el parlamento londinense ya había redactado a instancias del monarca una ley de sucesión destinada a excluir a los descendientes del destronado Jacobo II por su condición de príncipes católicos (Act of Settlement 1701 / Acta de Establecimiento), favoreciendo a la descendencia protestante y alemana de la difunta Elizabeth de Inglaterra, reina de Bohemia y Electriz Palatina del Rhin, hija de los reyes Jacobo I y de Ana de Dinamarca, soberanos de Inglaterra, Escocia e Irlanda. Siguiendo la filiación de dicha princesa anglo-escocesa, que nunca había renunciado a sus derechos dinásticos, los parlamentarios ingleses reconocieron los derechos hereditarios de la entonces princesa-electriz Sofia de Hannover (1630-1714), nacida princesa Palatina del Rhin, a la que erigieron en primera pretendiente a la corona británica por ser nieta de Jacobo I Estuardo; derechos que, obviamente, eran transmitidos a sus hijos habidos con el elector Ernesto Augusto de Hannover (fallecido el 23 de enero de 1698).

El mero hecho de que la electriz-viuda Sofia de Hannover falleciera el 8 de junio de 1714, un mes antes de que muriera su prima Ana I de Gran-Bretaña, hizo que la corona británica fuese a parar a manos de su primogénito, el elector Jorge Luis de Hannover, duque de Brünswick-Lüneburg (1660-1727), que se había divorciado (en 1694) de su esposa la duquesa Sofia-Dorotea de Brünswick-Celle, por haberle dado el salto con el hermoso militar sueco conde Philip Christopher von Königsmarck*. Asi pues, el divorciado príncipe-elector se convirtió en el nuevo rey Jorge I de Gran-Bretaña e Irlanda el 1 de agosto de 1714, fecha de la defunción de la reina Ana.

(*)_El verdadero motivo expuesto para la disolución del matrimonio de Jorge Luis de Hannover con Sofía-Dorotea de Brünswick-Celle, fue el supuesto abandono del hogar conyugal por parte de ésta, y no por infidelidad o adulterio. Tras pronunciarse el divorcio, su ex-esposa fue condenada a vivir recluída de por vida en el castillo de Ahlden, privándole de la custodia de sus hijos.

Jorge I Luis de Brünswick-Lüneburg, Elector de Hannover (1660-1727), Rey de Gran-Bretaña e Irlanda entre 1714 y 1727; retrato según Sir Godfrey Kneller.

De su corte alemana de Herrenhausen, Jorge I se trasladó a la británica de Saint-James con su hijo y nuera, llegando el 18 de septiembre, mientras su ex-mujer se pudría recluída en el castillo de Ahlden. El nuevo soberano inglés no entendía siquiera la lengua de su nueva patria, ni tampoco mostró interés en aprenderla; es más, despreció las costumbres de sus nuevos súbditos y su carácter autoritario chocaba frontalmente con el espíritu y el sentido del humor británico. Acostumbrado a ver reptar a sus cortesanos germanos a sus pies, a que sus órdenes siempre fuesen marcialmente acatadas y jamás discutidas, no contribuyó a que Jorge I se encariñase con sus nuevos súbditos, muy independientes, orgullosos de serlo y condescendientes, acostumbrados a poner "peros" a todo y a subrayar su apego por las libertades adquiridas al filo de las sucesivas revoluciones, y a su institución más preciada: el Parlamento. Pronto, los británicos dieron muestras de su rechazo al rey germano, y se mofaron abiertamente de su persona, cosa que no facilitó que el hannoveriano se sintiera "en casa"; de ahí las repetidas y prolongadas ausencias de Su Graciosa Majestad lejos de Inglaterra, que prefería viajar hasta su querido Hannover, donde todos eran más proclives a ejecutar sus deseos con solo arquear una ceja.

Gracias a la inhibición de Jorge I, la institución monárquica perdió paulatinamente su influencia en los asuntos del Estado, fomentando la transición hacia el sistema de gobierno de "gabinetes" ministeriales dirigidos por un primer ministro. Por otro lado, la latente amenaza de un posible retorno de los pretendientes Estuardos en suelo británico (alentado por las potencias católicas y los Jacobitas), llevó a Jorge I a apoyarse en el partido de los Whigs y principalmente en su líder, Sir Robert Walpole, que sería el 1er primer ministro de facto de Su Graciosa Majestad entre 1721 y 1742, y el 1er inquilino de la casa Nº10 de Downing Street.

Retrato del Príncipe Jorge Augusto de Hannover (1683-1760), Príncipe de Gales como presunto heredero de su padre el rey Jorge I (obra de Kneller).

Jorge I había llegado a Londres con su único hijo varón y heredero, el príncipe Jorge Augusto (que sería investido Príncipe de Gales), mientras que su hija la princesa Sofía-Dorotea ya era reina consorte de Prusia desde febrero de 1713 (se había casado en 1706 con el futuro rey Federico-Guillermo I de Prusia) y vivía en Berlín.

El Príncipe de Gales, Jorge Augusto de Hannover, había contraído matrimonio con la margravina Carolina de Brandenburgo-Ansbach un 22 de agosto de 1705 (en el retrato de la izq.). Reputada inteligente y atractiva, la princesa de Gales había contribuído con sus partos para agrandar la nueva Familia Real Británica: tuvo 8 hijos. Pero no sirvió de mucho: la relación existente entre Jorge I y su heredero era extremadamente pobre en todos los sentidos; el hijo siempre reprochó al padre la desdicha de su exiliada madre y el alejamiento que le privó del cariño materno. Con tales resentimientos, las fricciones fueron numerosas hasta que, en 1717, por culpa del bautizo de su quinto hijo, el Príncipe de Gales se enzarzó en una agria discusión con el Rey al elegir como padrino al Duque de Newcastle, a quien el monarca no podía ver ni en pintura. Después del escándalo, Jorge I expulsó a su hijo, nuera y nietos del Palacio de Saint-James (que tuvieron que mudarse a Leicester House) y los excluyó de todo evento y ceremonia pública.

Desde el famoso incidente, el heredero de la corona formó su propia corte y se rodeó de simpatizantes para contratacar y criticar la política patrocinada por su padre, alentando cualquier oposición en el parlamento. Walpole intervino en 1720 para reconciliar al Rey y al Príncipe de Gales, lo que le valdría finalmente ser primer ministro al año siguiente y a perder momentáneamente el favor de los príncipes de Gales. Sin embargo, la reconciliación auspiciada por Sir Robert duró poco.

Retrato oficial de Jorge II de Hannover (1683-1760), Rey de Gran-Bretaña e Irlanda entre 1727 y 1760, según Sir Charles Jervas, fecit 1727. / Abajo, retrato del Príncipe Federico-Luis de Hannover, Duque de Gloucester (1707-1751) Príncipe de Gales a partir de 1729, como presunto heredero de su padre Jorge II.

Jorge I fallecería durante una estancia en Hannover, el 11 de junio de 1727, por lo que Jorge Augusto de Gales se convirtió en el nuevo rey Jorge II de Gran-Bretaña e Irlanda. Apenas coronado en Westminster (11 de octubre de 1727), Jorge II tuvo a su vez problemas con su primogénito, Federico Luis, nuevo Príncipe de Gales, que hasta entonces había residido de forma permanente en Hannover, lejos de sus padres. Jorge II y Carolina tuvieron que acoger a su primogénito al abandonar Hannover para que se instalase, como correspondía a su posición de heredero del trono, en la corte británica. Una vez conseguido el objetivo parlamentario de reunir a la Familia Real (1728), las trifulcas en su seno siguieron en aumento. Ya adulto, Federico Luis no estaba dispuesto a soportar el yugo paterno y materno, y que le dictasen su conducta como si fuera un crío; educado a distancia y por preceptores que le consintieron todos los caprichos, el príncipe de Gales había adquirido malos hábitos, un criterio y una independencia que no gustaron en absoluto a sus progenitores. Contrario a la autoridad de sus padres, se metió en política criticando abiertamente al Rey y a su gobierno, llevando paralelamente una vida disipada y repleta de aventuras amorosas tanto con mujeres como con hombres.

La reina, para meter en vereda a su hijo calavera y, sin duda, para amargarle la vida, dirigió personalmente la selección de princesas protestantes en edad de merecer, para que se casara y disfrutara de la infelicidad conyugal que tenía planeado para él. De este modo, Carolina escogió a la duquesa Augusta de Sajonia-Gotha y obligó a su hijo a aceptarla como su esposa en 1736.

Retrato de la Duquesa Augusta de Sajonia-Gotha (1719-1772), Princesa de Gales, en un retrato de Philips realizado en 1736, año de su boda con Federico-Luis.

Apenas celebrada la boda, Federico Luis pidió al rey un incremento de su renta, juzgada insuficiente para mantener a su esposa y futuros retoños (también porque había acumulado muchas deudas), cuando los reyes habían visto aumentar su lista civil asegurándose una renta anual de 800,000 Libras Esterlinas. Pese a su insistencia, Jorge II le negó dicho aumento y el Parlamento tuvo que intervenir para concederle una renta más adecuada a su rango, lo que empeoró sensiblemente la ya de por si fría relación padre-hijo. En cualquier caso y en contra de las previsiones de la reina, la boda transformó al Príncipe de Gales cuando su esposa se puso manos a la obra para darle descendencia: Federico Luis acabaría convirtiéndose en un atento esposo.

Pocos meses después de la real unión, la flamante Princesa de Gales quedó preñada por Federico Luis, lo que contrarió muchísimo a la reina Carolina, que tenía esperanzas de que el matrimonio no funcionara y no diera frutos. Peor aún, el hecho de que el heredero del trono saliera con su esposa preñada a hurtadillas y nocturnamente de Hampton Court, para que pariese en Londres a su primer bebé, lejos de sus padres, colmó el vaso de la paciencia de los reyes...

Y la historia se repitió con una brutal ruptura entre padres e hijo; el rey y su esposa expulsaron a su heredero de la corte. Poco después, la reina Carolina fallecía disgustada y renegando de su hijo... (1737). Jorge II, a decir de algunos, habría deseado exiliar a su heredero en las colonias británicas de ultramar, pero sus ministros le hicieron desistir de tan extraordinaria idea.

Los Príncipes de Gales, declarados personas non gratas en la corte, se instalaron fuera de Londres, en la mansión campestre de Cliveden House (Buckinghamshire), que había sido propiedad de Lord Orkney, sin renunciar a su residencia londinense de Norfolk House, aquella mansión que el 9º Duque de Norfolk les había ofrecido amablemente como regalo de boda.

Federico-Luis & Augusta, Príncipes de Gales

Retrato de Federico-Luis de Hannover, Príncipe de Gales (1707-1751), según Jean-Baptiste Van Loo.

Federico Luis de Brünswick-Lüneburg, príncipe de Hannover, había nacido en el castillo de Herrenhausen el 20 de enero de 1707, siendo el primer hijo varón de 8 retoños habidos entre los entonces príncipes herederos Jorge-Augusto y Carolina de Hannover.

Retrato de Jorge I de Hannover, Rey de Gran-Bretaña e Irlanda (1660-1727), según Michael Dahl.

Al subir al trono británico su abuelo Jorge I (1 de agosto de 1714), sus padres tuvieron que abandonar el electorado para instalarse en Londres, dejando atrás a Federico Luis con apenas 7 añitos de edad, al cuidado de los preceptores y del ayo que le habían asignado para su educación. La separación entre padres e hijo duraría hasta 1728, fecha en la que, por motivos obvios (el fallecimiento del rey Jorge I en 1727 y el ascenso de Jorge II) se requirió su presencia en la corte británica al ser el príncipe heredero.

Ya con anterioridad, su abuelo le había concedido el título de Duque de Gloucester (1717) y finalmente los títulos de Duque de Edimburgo, Marqués de la Isla de Ely, Conde de Eltham, Vizconde de Launceston y Barón Snowdon (26-07-1726). Se cree que los motivos reales que hubieron para justificar la mala relación entre Federico Luis y sus progenitores, fuesen que Jorge I decidiera designarlo como representante de la Casa de Hannover en el seno del Sacro Santo Imperio, saltándose así una generación. En calidad de representante de su casa, tuvo por tanto que presidir muchas ceremonias oficiales en ausencia de sus padres y de su abuelo. De hecho, no le permitieron pisar suelo inglés hasta que Jorge II fuese coronado rey en Westminster (11-06-1727). Para entonces, Jorge II y Carolina habían tenido 7 hijos más y la llegada del primogénito, con 20 años de edad y con una personalidad ya formada, provocó el rechazo y la incomodidad de sus padres. Tanto Jorge II como Carolina acogieron fríamente a su heredero, como quien acoge a un extraño a regañadientes, tachándole de "recogido" y apodándole despectivamente "Griff" (diminutivo de Griffin, Grifo, la bestia mítica de la mitología griega, mitad águila y mitad león). A Federico Luis, sus padres le preferían abiertamente su hermano menor, Guillermo Augusto, duque de Cumberland (1721-1765), al que habían criado y al que querían por encima de todo, hasta el punto de desear que se convirtiera en el sucesor y futuro rey de Gran-Bretaña.

Retrato del Príncipe Guillermo Augusto de Hannover, Duque de Cumberland (1721-1765), el hijo predilecto de los reyes Jorge II y Carolina de Gran-Bretaña, en un lienzo de Charles Jervas c.1728. / Abajo, retrato del músico y compositor Georg Friedrich Händel o Haendel, protegido de los reyes Jorge II y Carolina.

Muy a pesar de sus padres los reyes, Federico Luis fue finalmente investido y jurado Príncipe de Gales el 8 de enero de 1729, respetando el orden sucesorio que ellos habrían deseado modificar en favor de Guillermo Augusto.

En su nuevo papel de Príncipe de Gales, Federico Luis se erigió en la figura de proa de la oposición al rey, reuniendo a su alrededor no solo políticos sino también artistas y figuras importantes de la cultura británica. Rivalizando con el patronato del rey sobre el Teatro de Drury Lane, que protegía a Haendel, el príncipe patrocinaba a los oponentes del músico dando su apoyo a la ópera de la nobleza en Lincoln's Inn Fields. Genuino amante de la música e intérprete del cello, Federico Luis también sentía interés por las artes y las ciencias naturales.

A diferencia de su padre, el príncipe tenía un extenso bagaje cultural y, siendo un gran amateur de pintura, se convirtió en el principal mecenas de artistas venidos del extranjero como el italiano Jacopo Amigoni, o el belga Jean-Baptiste Van Loo, seguidos por Philip Mercier, John Wootton, Philipps y el francés Joseph Goupy. Aparte de su mecenazgo, Federico Luis también llevó una vida privada bastante alocada y dispendiosa; flirteos, romances y aventuras secretas (en las que tampoco desdeñaba a los de su propio sexo), hicieron que se encontrase padre de 3 bastardos, y responsable de unas deudas colosales.

Retrato de la Duquesa Augusta de Sajonia-Gotha, Princesa de Gales (1719-1772), según Jean-Baptiste Van Loo.

El 8 de mayo de 1736, el Príncipe de Gales casó con la duquesa Augusta de Sajonia-Gotha en la capilla del palacio de St. James. Matrimonio de conveniencia, forzado por su madre la reina Carolina, quien eligió personalmente a la novia de apenas 16 primaveras entre el gotha europeo y según su parecer, resultó ser al poco tiempo una unión exitosa que no hizo otra cosa que empeorar aún más la mala relación entre los reyes y el príncipe.

La boda de Estado, que no revestía ningún interés político y menos aún estratégico, respondía al deseo de su madre de que la unión fuera un fracaso, que la pareja fuera mal avenida y que, por tanto, no hubieran hijos para asi beneficiar a su otro hijo Guillermo Augusto, duque de Cumberland. Como hecho expresamente, resultó que la flamante pareja se entendió de maravilla desde el primer momento: la noche de bodas, exitosa en todos los sentidos, traería una buena nueva que disgustaría sobremanera a los reyes al confirmarse que la princesa se había quedado preñada. Consternada por la noticia, la reina llegó incluso a desmayarse (detalle del retrato de la reina Carolina de Ansbach, a la izq.).

Augusta era una joven aplicada que estaba decidida a cumplir con su cometido: la de traer niños al mundo para formar una familia numerosa. Esto, obviamente, no entraba en los planes de sus suegros. Agradecido, Federico Luis sentó cabeza, lo que le convirtió en una persona virtuosa, solícita, amable y cortés con su consorte quien, agradecida, le hizo costado y no dudó en apoyar a su marido en aquellas riñas familiares.

La Princesa Augusta de Gales retratada rodeada de sus tres primeros hijos y de familiares, según el pintor J.B. Van Loo, c.1739. / Abajo, retrato oval del Príncipe Federico-Luis de Gales en una miniatura de la época.

Como el tren de vida del príncipe contribuía a un creciente endeudamiento, éste se vio obligado a recurrir a su amigo financiero George Bubb Dodington, quien le consiguió una renta para cubrir sus gastos más urgentes. Sin embargo, la ayuda no fue suficiente y Federico Luis pidió al rey que se le concediese un aumento de sus rentas para mantener dignamente su posición en la corte. En aquellos años, Sir Robert Walpole había conseguido aumentar sensiblemente la lista civil de Jorge II, asegurándole una anualidad de 800,000 Libras Esterlinas votada y aprobada por el Parlamento. Pese a todo, los reyes rehusaron conceder a su heredero un aumento y tuvo que intervenir penosamente el Parlamento para que se votase una renta más adecuada a las necesidades de la onerosa casa de los Príncipes de Gales, poniendo asi en evidencia la racanería de Jorge II y Carolina ante la opinión pública. La intervención de Westminster Hall en aquel asunto pecuniario supuso, una vez más, una afrenta para los reyes.

El Palacio Real de Hampton Court, según un grabado del siglo XVIII.

Ocurriría algo peor. Estando a punto de dar a luz, la Princesa de Gales y su marido se encontraban en Hampton Court junto a los reyes y la corte. Dado que iba a producirse el primer parto de la princesa Augusta, y como el príncipe no deseaba que la reina se metiera de por medio, decidió buenamente que el primer retoño real naciera en Londres, lejos de la nefasta presencia de sus padres. Con alevosía y nocturnidad, los príncipes de Gales y un pequeño séquito abandonó a hurtadillas el palacio de Hampton Court para dirigirse al palacio de St. James, apenas empezaron las primeras contracciones. Con las prisas por llegar a St.James, los príncipes encontraron el palacio vacío y sin alistar; la princesa se vio entonces reducida a parir en una habitación sin muebles y en una cama desprovista de sábanas el 31 de julio de 1737, naciendo una niña, Augusta Carlota, a la que tuvieron que arropar con un mantel encontrado casualmente en una de las desangeladas estancias de palacio.

El Palacio Real de Saint-James, residencia oficial de los reyes y de la corte británica en Londres, según un grabado realizado en 1715.

La fuga nocturna de los príncipes de Gales y el nacimiento de la primera hija, casi en medio de una deliberada clandestinidad, sentó como una bofetada a los reyes. Ante tamaño desagravio, el iracundo Jorge II expulsó a su heredero junto con su pequeña familia, prohibiéndoles volver a pisar la corte y a participar en cualquier evento público. La reina estaba fuera de si: "Nunca he visto un monstruo semejante!", soltó clavada en su cama de moribunda. Sería el último disgusto que tendría con aquel hijo que nunca consiguió apreciar ni mucho menos amar.

La reina Carolina había parido una decena de veces a lo largo de 32 años de matrimonio y su salud se había resentido. Unas complicaciones derivadas de un desgarramiento del útero tendrían un desenlace fatal para la soberana, quien fallecería el 20 de noviembre de 1737. En medio de su agonía, rogó a Jorge II que se casara de nuevo y éste le declaró en francés: "No, tan solo tendré amantes!". De hecho, el buen entendimiento de la real pareja no impidió que el rey tuviera múltiples devaneos con otras damas, como con Lady Henrietta Howard, condesa de Suffolk y camarera de la reina, y la no menos famosa Amalie von Wallmoden-Gimborn, condesa de Yarmouth**.

Jorge II, Rey de Gran-Bretaña e Irlanda, Elector de Hannover (1683-1760), en un retrato oficial debido a Thomas Hudson.

Y es que Jorge II era frecuentemente abrumado por la inteligencia y extensa cultura de su consorte; Carolina, que siempre brilló por sus grandes cualidades intelectuales, llegó incluso a eclipsar a su marido hasta el punto que circulaban versos alabando sus capacidades, subrayando su peso político y empequeñeciendo la figura e importancia del rey. Asi que no era de extrañar que el soberano se diese la libertad de libar otras flores en el jardín de la corte, como para reafirmarse a si mismo y menoscabar la aplastante relevancia de la reina.

(**)_Amalie-Sophie von Wendt, esposa del conde von Wallmoden-Gimborn, amante oficial y compatriota de Jorge II quien le concedió el título británico de Condesa de Yarmouth, le dió un hijo bastardo: el conde Johann Ludwig von Wallmoden-Gimborn (1736-1811).

Muerta la reina y expulsados los príncipes de la corte, éstos encontraron refugio en la finca solariega de Cliveden House, antaño propiedad del difunto Conde de Orkney en Buckinghamshire. No obstante, Federico y Augusta siguieron frecuentando Londres, conservando la mansión de Norfolk House (hasta 1741) y luego alojándose en Leicester House. Cada vez que Augusta andaba a punto de parir un nuevo hijo, regresaban a Londres para que diera a luz.

Aria original de "Rule Britannia" con letra de James Thomeson y música de Thomas Arne, estrenado el 1 de agosto de 1740 en Cliveden House.

En Cliveden, los Príncipes de Gales recibían casi de manera constante: artistas, arquitectos, científicos, políticos e intelectuales acudían encantados a sus invitaciones. Fue en el curso de aquellas refinadas veladas en Cliveden, donde se escribió e interpretó el himno Rule Britannia, una de las más conocidas canciones patrióticas que se sigue reverenciando en Inglaterra. El autor de la letra, irónicamente, fue un poeta y autor teatral escocés, James Thomson, cuya canción formaba parte de su obra épica Alfred, interpretada por vez primera en Cliveden House el 1 de agosto de 1740, con música del compositor Thomas Arne.

A diferencia de su real y teutónico progenitor, que apenas conseguía entender todos los matices de la lengua inglesa y prefería expresarse en francés o en alemán con sus ministros, el Príncipe de Gales se empeñó en convertirse en un británico más. Anglófilo hasta la médula, Federico Luis exigió que su esposa también utilizara corrientemente la lengua inglesa y la inculcase a sus hijos, para asi evitar que los súbditos británicos siguieran tachando de "extranjera" a la Familia Real. Por ello no hizo nada al hazar y todo respondía a sus ambiciones personales y políticas, la de ser considerado un futuro monarca tan británico y orgulloso de serlo como sus súbditos. De allí que patrocinara el teatro de Lincoln's Inn Fields, apoyando a autores ingleses para que rivalizaran con el compositor alemán Georg Friedrich Händel, que gozaba entonces del patronato real y producía sus obras en el teatro de Drury Lane. También patrocinó y alentó, junto con su amigo Charles Lennox, 2º duque de Richmond, el deporte nacional por excelencia: el cricket, llegando incluso a formar su propio equipo en 1731 para ofrecer competiciones públicas.

Por la década de 1730, Federico Luis encargó al arquitecto y paisajista Sir William Chambers la construcción de un palacio en Kew, para ofrecérselo a su mujer, la princesa Augusta. En la misma finca, se creó un extenso jardín botánico que aún sigue despertando mucho interés y al que acude gran número de visitantes cada año. Sin embargo, las obras no serían concluídas hasta 1757. En 1802, el palacio de Kew sería en gran parte demolido, sobreviviendo tan solo la "Dutch House" o actual Kew Palace, construído en 1631 para Samuel Fortrey, imitando el estilo arquitectónico holandés. Ese mismo edificio fue frecuentemente la residencia de recreo favorita de los príncipes de Gales, quienes alojaron entre sus paredes a los poetas James Thomson y Alexander Pope. Un cuadro de Philip Mercier, pintado en 1733, inmortalizó al Príncipe de Gales junto con sus tres hermanas interpretando música en sus jardines y ante la fachada de Kew Palace.

El Príncipe Federico-Luis de Gales junto con sus hermanas las Princesas Ana, Amelia y Carolina tocando instrumentos de música en los jardines de Kew. En el fondo, se divisa la "Dutch House" o Kew Palace, residencia de recreo de los príncipes de Gales. Obra de Philip Mercier, c.1733.

Lamentablemente, todos los ambiciosos planes que tenía preparado para el día en que iba a ser rey se vieron brutal e inesperadamente truncados a raíz de un accidente deportivo. Federico Luis recibió el violento impacto de una pelota de tenis o de cricket que, a la larga, le resultó fatal. Su salud se degradó bruscamente al producirse un abceso en su sistema respiratorio, transformándose en una afección pulmonar que le llevaría a la tumba el 31 de marzo de 1751, en su residencia londinense de Leicester House. En aquel momento fatídico, la princesa de Gales esperaba a su noveno retoño que nació póstumamente el 11 de julio siguiente: la princesa Carolina Matilde de Gales.

Retrato del Príncipe Jorge Guillermo Federico de Gales (1738-1820), Duque de Edimburgo y Príncipe de Gales tras el fallecimiento de su padre Federico-Luis; según el pastelista suizo Jean-Etienne Liotard, c.1754.

El primogénito de los príncipes de Gales, Jorge, tenía 12 años cuando su padre le dejó huérfano. En medio de tan triste circunstancia, el joven nieto del rey Jorge II fue declarado heredero del trono e investido Duque de Edimburgo, casi de inmediato. Tres semanas después, Jorge II le reconocía como nuevo Príncipe de Gales (abril de 1751), y le invitaba a vivir con él en la corte.

MANUEL DE AMAT, MARQUÉS DE CASTELLBELL

MANUEL DE AMAT y JUNYENT

MARQUÉS DE CASTELLBELL

Gobernador de Chile & Virrey del Perú

1704 - 1790

 

Nació en Barcelona, Cataluña, España, en 1704. La nobleza estaba muy presente en su familia, pues sus padres fueron José de Amat y Planella, Marqués de Castell Bell, y María Junyent y Vergas, Marquesa de Castell Manyá. Él mismo fue Caballero de la Órden de San Juan (Soberana Orden Militar de Malta).

Como muchos otros jóvenes nobles, Manuel de Amat y Junyent abrazó la carrera de las armas a edad muy temprana. En 1715, con 11 años de edad, ya participaba en las tropas reales que combatían a los rebeldes de Cataluña, y cuatro años más tarde (1719) luchó contra las fuerzas francesas en Aragón. Ingresó a los 17 en la Orden de Malta y participó, posteriormente, en la campaña napolitana sobresaliendo en la batalla de Bitonto y en el asedio de Gaeta; dichas victorias le valieron su condecoración de Caballero de la Orden de San Genaro de manos del rey Carlos VII de Nápoles y Sicilia. Su valor militar le valió ir ascendiendo hasta obtener el grado de mariscal de campo.

En 1754, fue nombrado Gobernador de Chile, cargo del que tomó posesión en 1755 y que ejerció hasta 1761, cuando fue promovido a Virrey del Perú (1761-1766). Habiendo terminado su período, Amat se trasladó a Barcelona, donde murió en 1790, sin dejar descendencia.

Los parlamentos

Luego de hacerse cargo de la gobernación de Chile y de realizar varias tareas administrativas en la Zona Central del país, Amat realizó una visita inspectiva a la frontera de Arauco, celebrando un parlamento con los indígenas en el Salto del Laja. La finalidad de esta iniciativa era implementar un sistema de comunicaciones terrestres entre Concepción y Chiloé, lo que implicaba pasar por distintos territorios ocupados por comunidades indígenas.

En Concepción, algunos caciques se comprometieron -aunque sus palabras dejaron algunas dudas en el ánimo del Gobernador-, a colaborar en el proyecto, que contemplaba el desplazamiento simultáneo de dos expediciones, una desde Concepción y la otra desde Chiloé, las que recabarían informaciones geográficas en terreno.

Sin embargo, la columna que había partido de Concepción fue atacada y debió replegarse a Valdivia. Este hecho hizo fracasar la iniciativa (1759) y para tranquilizar los ánimos, Amat convocó a otro parlamento, que esta vez se realizó en la misma capital del Reino (febrero de 1760). Acudieron alrededor de 30 caciques, cuya presencia causó gran impresión entre los vecinos debido a sus coloridos atuendos y a la comitiva que les acompañaba. La reunión tuvo un éxito relativo, pues los jefes indígenas lograron que varios grupos mapuches, pero no la totalidad, depusieran las armas.

Adelantos y el orden público

Amat y Junyent se destacó por sus preocupaciones en pro del adelanto del Reino. Así, fundó los fuertes de Santa Bárbara y las villas de Talcamávida, Hualqui y Nacimiento. En Santiago, decidió prolongar los tajamares del río Mapocho y, procurando el hermoseamiento de la ciudad, suprimió los puestos que algunos comerciantes tenían en la Plaza de Armas.

Una de sus más grandes atenciones fue la mantención del orden público y de la seguridad ciudadana, amenazadas por el accionar de los delincuentes que cometían tropelías de todo tipo y que contaban, tal vez sin quererlo, con la colaboración inconciente de los ciudadanos.

Por ejemplo, en 1758, cuando se preparaba la ejecución de varios delincuentes en la plaza pública, uno de ellos, llamado Pascual de Castro, logró fugarse. Fue auxiliado por varios frailes dominicos que lo trasladaron hasta la iglesia Catedral, recinto donde de acuerdo a las leyes, gozaría del derecho de asilo sin que las autoridades pudieran sacarlo por la fuerza.

En septiembre del mismo año, un numeroso grupo de reclusos se amotinó en la cárcel de Santiago. Al enterarse de los hechos, Amat decidió concurrir personalmente al lugar y fue recibido con piedras, por lo que tuvo que reunir a las tropas y entrar al lugar por la fuerza.

Situaciones como estas, y la proliferación de todo tipo de hechos delictuales, llevaron al Gobernador a establecer la compañía de Dragones de la Reina dedicada a perseguir y detener a los malhechores, contra quienes procedió drásticamente, aplicándoles todo el rigor de la ley.

Virrey del Perú

En 1761, Amat y Junyent dejó la Gobernación de Chile, pues fue ascendido a teniente general y nombrado Virrey del Perú. Este cargo lo desempeñó hasta 1766. En su nuevo puesto, se caracterizó por las medidas militares que adoptó, debido a la guerra que por esos años España sostenía con Gran Bretaña: ordenó la permanente vigilancia sobre el litoral peruano; aceleró los trabajos que se realizaban en el Real Felipe -la fortaleza del Callao- invirtiendo en ello más de 2 millones de pesos; y apertrechó militarmente a las plazas de Chiloé, Valdivia, Valparaíso, Guayaquil, Portobelo y Cartagena de Indias. En otros aspectos, se preocupó del orden público, inauguró la Plaza de Toros de Acho e inició la construcción de varias obras públicas.

En Lima, hicieron fama los amores de Amat y "La Perricholi", una bailarina mestiza llamada Micaela Villegas, conocida por su gracia y belleza, atributos con los que cautivó al ya sesentón Virrey, causando múltiples chismes y comentarios en las tertulias limeñas.


 

Otras fuentes: Wikipedia

Manuel de Amat y Junient

o Manuel de Amat y Junyent (Vacarisses, Barcelona, 1704 - Barcelona, 1782). Militar y administrador colonial español. Gobernador de Chile (1755-1761) y Virrey del Perú (1761-1776).

Nació en el seno de una aristocrática familia catalana. Hijo de Josep de Amat y Planella (marqués de Castellbell) y de María Junyent y Vergés (marquesa de Castell Manyà). Demostró tener dotes castrenses desde muy joven, participando ya en 1719 en acciones bélicas contra los franceses en Aragón. A los 17 años ingresó en la Orden de Malta y marchó a la isla como caballero permaneciendo en ella cuatro años. Sirvió en las guerras de África y por ello obtuvo el mando del Regimiento de los Dragones de Sagunto. Se destacó en la batalla de Bitonto (Reino de Nápoles, 25 de mayo de 1734) con el contingente que al mando del conde de Montemar derrotó a las tropas austríacas de Visconti y Traun, en la guerra de sucesión de Polonia. Asimismo sobresalió en el asedio de Gaeta (1734). En su carrera militar llegó a alcanzar el grado de mariscal de campo.

Gobernador del Reino de Chile

Pasó a América cuando en 1755 fue nombrado Gobernador y Presidente de la Audiencia de Chile. Recorrió todo el país y mandó construir varias fortificaciones en la costa y en la frontera mapuche (por ejemplo, Santa Bárbara) y fundó poblaciones junto a ellas como Talcamávida, Hualqui y Nacimiento. Convocó parlamentos con los mapuches, primero en el Salto del Laja (1758) y después en Santiago (febrero de 1760), con el fin de garantizar la seguridad de las comunicaciones entre Concepción y Chiloé, pero finalmente sólo consiguió un acuerdo parcial.

En Santiago emprendió importantes obras públicas y tareas administrativas, como la prolongación de los tajamares del río Mapocho, un mercado en la Plaza de Armas, la reestructuración de la Real Universidad de San Felipe (1757), y la organización, el 12 de octubre de 1758, del primer cuerpo de policía chileno, el cual se llamó "Dragones de la Reina", denominación que mantuvo hasta 1812 cuando pasó a llamarse "Dragones de Chile". Pidió que se le hiciera un Juicio de Residencia, del cual salió favorecido.

Virrey del Perú

Sucedió como Virrey del Perú en 1761 a José Antonio Manso de Velasco, conde de Superunda, que había gobernado desde 1745. Fue reempladado en 1776 por Manuel de Guirior, marqués de Guirior. Durante su período de gobierno al frente del Virreinato del Perú hizo varias obras de infraestructura en Lima. Quizá las más famosas sean la Alameda de los Descalzos y el Paseo de Aguas en el actual distrito del Rímac. La tradición dice que dichas obras las hizo en honor a su amante Micaela Villegas, más conocida como La Perricholi, que vivía en la Quinta Presa en el mismo distrito.


 

LA PERRICHOLI

Micaela Villegas, más conocida como La Perricholi (Lima, 1748 - id., 16 de mayo de 1819), fue una actriz muy popular del siglo XVIII en el Perú. Tuvo un romance, muy comentado, por diez años (1766-1776) con Manuel Amat y Juniet, quien por entonces había asumido el gobierno del Virreinato del Perú. Fue él quien acuñó el apelativo de La Perricholi.

Micaela Villegas nació en Huánuco (ciudad ubicada al noreste de Lima) en 1748. Fue hija de José Villegas y Teresa Hurtado de Mendoza. Pertenecía a una familia de condición económica modesta, pero sabía leer y escribir, cosa poco usual para una mujer de su época. Le gustaba leer autores clásicos y dotada de imaginación ardiente y fácil memoria recitaba con suma gracia romances caballerescos y escenas cómicas de Alarcón, Lope y Moreto. Tocaba con habilidad la guitarra y contaba con donaire las tonadillas de moda.

Todo esto, además de incrementar su cultura, le permitió desde el primer día que pisó el proscenio del "Coliseo de Comedias" de Lima, hechizar al exigente público. No existiendo en esa época escuelas de arte escénico, Micaela aprendió a actuar y cantar en el escenario. Con sólo dieciocho años, se convirtió en la actriz más mimada de entonces.

Según algunos historiadores, durante las riñas que tenía con su amante el virrey, le decía Perra-chola con el fin de insultarla, pero por su acento catalán pronunciaba dicha palabra como perricholi. Sin embargo hay otros, que sostienen que la palabra deriva del vocablo francés perri-chol que significa: prenda mía.

De la relación entre Perricholi y el virrey nació un hijo, Manuel Amat y Villegas, reconocido por el virrey. Amat terminó sus relaciones con Micaela Villegas en 1776 cuando fue relevado de sus obligaciones por su sucesor el virrey Guirior y llamado por el rey Carlos III de España.

En 1778, dos años después de su separación del virrey, Micaela se despide de los escenarios, más no del teatro, pues continuó en él, pero laborando en la parte empresarial.

La Perricholi fue una de las mujeres peruanas más célebres del siglo XVIII. Su nombre fue conocido en todo el mundo, al punto que ha inspirado películas, novelas, tradiciones, obras teatrales, operetas y óperas. La más famosa de ellas es la opereta bufa francesa La Perrichole de Jacques Offenbach, estrenada en 1868, así como la película Le carrosse d'or de J. Rendir.

Micaela murió en su casa de la Alameda Vieja el 16 de mayo de 1819, a la edad de 71 años, dos años antes de la independencia del Perú.

RAIMONDO DE SANGRO, PRINCIPE DE SAN SEVERO -2-

RAIMONDO DE SANGRO

VIIº PRÍNCIPE DE SAN SEVERO, 1710-1771

-2ª Parte-

El Coleccionista de Cadáveres, el inventor y el descubridor

En 1765, siempre amenazado y asqueado por las triquiñuelas de Tanucci, enemistado con el cardenal Spinelli, Raimondo de' Sangro toma la decisión de retirarse de la vida pública para dedicarse, en privado, a sus investigaciones y descubrimientos científicos en los sótanos del Palazzo Sangro. El año de 1766, es el año de su creación de la llamada "Máquina Anatómica" junto con el descubrimiento de la "luz eterna", en los sótanos de la Capilla de la Piedad, que acabarán por darle al príncipe ese definitivo e inquietante halo de mago y brujo.

El Palazzo Sangro di Sansevero, en la Piazza San Domenico Maggiore Nº9, de Nápoles (vista parcial de su fachada principal). El palacio de los Príncipes de San Severo tiene fama de estar encantado por el fantasma de la Princesa de Venosa, que fue asesinada junto a su amante y su hijo por su marido Carlo Gesualdo, Príncipe de Venosa y primer propietario del caserón a principios del siglo XVII. En la Plaza de San Domenico Maggiore, se encuentran también otros 3 palacios aristocráticos: el Palazzo Corigliano, el Palazzo Balzo o Petrucci y el Palazzo Casacalenda.

La máquina anatómica constaba primitivamente de tres cuerpos humanos: un hombre, una mujer y un bebé muertos (desaparecido este último) que tienen la peculiaridad de conservar intacto todo su sistema circulatorio, asi como algunas de sus vísceras. Aunque se desconoce el método utilizado por culpa de la negativa de los actuales propietarios de la Capilla a que se realicen análisis científicos de los cadáveres, se cree que Raimondo de' Sangro utilizó una solución de mercurio que petrificó las venas y órganos vitales. Primitivamente, los cadáveres conservaban en parte su piel y musculatura, pero fueron desintegrándose al no darse con un conservante más duradero, dándose la curiosidad de que el sistema circulatorio y las vísceras si se conservaran en su mayoría.

Nunca se llegó a saber de quienes fueron los cadáveres, de dónde procedían, como tampoco quien se encargó de proveerlos al Príncipe de San Severo. Sin embargo, se descubrió posteriormente que esos cadáveres fueron "embalsamados" por un anatomista de Palermo, Giuseppe Salerno, como resultado de un contrato que aún se conserva en el Archivo Notarial de Nápoles, siguiendo escrupulosamente las indicaciones de Raimondo de' Sangro (quien le proporcionó alambre y ceras coloreadas de su propia invención).

La leyenda se encargaría de convertir en auténtica historia de terror la procedencia de los tres difuntos, llegando a sugerir que la mujer (que tiene un brazo levantado) aún estaba viva cuando procedieron a inocularle la letal solución mercúrea y que intentó liberarse de sus ataduras, de ahí que tenga un brazo levantado, y que se puede vislumbrar en los globos oculares una inmortalizada expresión de terror. Otra leyenda llega a afirmar que el cadáver del hombre es del propio Príncipe de San Severo.

Los inventos y descubrimientos del príncipe son, en cualquier caso, apabullantes y sorprendentes. Comenzó a sus 19 años solucionando un problema de espacio, creando un palco de teatro retráctil que dejaba lugar a un espacio adecuado para ejercicios ecuestres en un mismo emplazamiento, en el patio interior de la Escuela de los Jesuitas de Roma. Inventó un cañón de campaña, fabricado en un metal mucho más ligero que el bronce e igual de eficaz, pero más fácil de manejar y transportar por un solo hombre. También creó el arcabuz o fusil de disparo rápido, de un solo cañón y que podía disparar con pólvora o mediante aire comprimido. Añádase su "Máquina Hidráulica" capaz de transportar y bombear agua hasta cualquier altura deseada. Recordemos también su famosa Carroza anfibia, que tanto podía ir por tierra como por mar... Encontró también la manera, por medio de la alquimia, cómo fabricar un "mármol alquímico" como si fuera un tipo de estuco maleable y la posibilidad de "marmorizar" los tejidos, y ese medio fue utilizado en la Capilla de la Piedad para las cornisas y capiteles, y puede que sobre las esculturas del Cristo velado, del Desengaño y del Pudor, aunque leyenda aparte, se cree que el efecto del Cristo velado, del Desengaño y del Pudor tan solo se debe a la asombrosa habilidad y maestría de los escultores Giuseppe Sanmartino, Queirolo y Corradini.

"Carroza Marítima o Anfibia" del Príncipe Raimondo de' Sangro de San Severo; es el único grabado de 1730 que se conserva de aquel estrafalario invento.

Ya que hablamos de mármol, el príncipe consiguió convertir trozos de mármol en gemas falsas de diversos colores, pero que a simple vista no se podían distinguir de las auténticas.

Por otro lado, inventó la imprenta y la tipografía multicolor, que bastaba con una única impresión del papel. Del mismo modo se le ocurrió inventar la epigrafía al negativo. Apasionado de farmacopea, el príncipe intentó en su día encontrar una cura para un mal entonces desconocido en medicina, y aplicar sus ensayos sobre un paciente (el Príncipe Luigi Sanseverino de Bisignano) que resultó tener un tumor en el estómago, suministrándole una sustancia que contenía extracto de "vinca rosea". Aunque el paciente falleció, tras perder todo su cabello durante las curas, resulta que la oncología moderna ha confirmado que aquel tratamiento del príncipe (casi 400 años atrás) no estaba tan equivocado y que se acercaba bastante a los actuales tratamientos de quimioterapia.

Añadamos también que el Príncipe de San Severo hizo mucho por la pirotecnia, consiguiendo que los fuegos artificiales pudiesen ofrecer una variada gama de colores a los espectadores. Y, hablando de colores, creó un tipo de pintura impermeable que la hace más resistente al paso de los años, como lo demuestran los frescos que fueron ejecutados por orden suya en su palacio napolitano (Palazzo Sangro di Sansevero) y en la capilla familiar "della Pietà". A esto se une también la creación del papel ignífugo, según una receta muy particular en la que se aplican por un lado fibras de lana y por otra de seda, haciendo que el papel no pueda prenderse. ¿Acaso sería importante citar que el príncipe descubrió la manera de desalinizar y potabilizar el agua de mar?

San Genaro, Obispo de Benevento y Patrón de Nápoles, con las dos ampollas conteniendo su sangre derramada durante su martirio (que más que sangre parece un clarete). El rey Carlos VII de Borbón (Carlos III de España) fundó la Orden de San Genaro en su honor.

Y si recuerdan el misterio de la supuesta sangre de San Genaro (o San Gennaro), patrón de Nápoles, que tiene la curiosa propiedad de licuarse el día de su festividad, creo que sería interesante apuntar que el mismísimo Príncipe de San Severo, maestro de la alquimia, consiguió reproducir dicho "milagro" de licuación sanguínea de manera idéntica a la sangre del santo patrón. Milagros aparte, por lo visto también supo cómo plastificar en frío el metal, metalizar y petrificar los materiales blandos, y encontrar nuevos procesos de coloración de mármoles y de cristales. Y ¿qué decir de su carbón alquímico? Encontró la manera de producir un tipo de carbón a base de ingredientes animales y vegetales, que tenía la curiosa propiedad de consumirse sin producir cenizas...

Finalmente, dio con la mixtura exacta para convertir objetos en incandescentes, moliendo huesos y calaveras humanas con fosfato de calcio y fósforo, y capaces de producir una llama de larga duración. A su descubrimiento, le llamó "lume eterno" (luz eterna), según consta en sus correspondencias con otros estudiosos de la época.

La Piedra Luminosa o el Rayo Activo

Toda su vida, Raimondo de' Sangro, como maestro de la alquimia que fue, intentó dar con la famosa "Piedra Filosofal" de Nicolas Flamel (1330-1418), supuesta fuente del elixir de vida, de la juventud eterna y capaz de transmutar metales vulgares en oro y plata, véase también como panacea universal para curar cualquier enfermedad física.

En una carta codificada y fechada en 1763, destinada al Barón H. Theodor Tschudy (francmasón al servicio del rey Fernando IV), del Regimiento de los Suizos, se descubrió que Raimondo de' Sangro estudió un mineral (que entonces se denominó pechbenda) que de noche era luminescente. El príncipe lo depuró de todas sus impurezas (silicio, plomo, etc.) y descubrió el efecto letal que tenía sobre los animales de su laboratorio, asi como el modo de protegerlos con unas gruesas láminas de plomo. Dicho esto, ¿podría tratarse de sales del uranio?. Obviamente expuesto a las radiaciones de esa piedra bautizada como "pechbenda", el príncipe se vio afectado de un temblor que le acompañó hasta el fin de su vida y que, seguramente, degeneró en cáncer y le llevó a la tumba a sus 60 años cumplidos (22 de marzo de 1771). En cualquier caso, y tal y como se desprende de la carta cifrada, Raimondo de' Sangro había descubierto casualmente la radioactividad que, él mismo, bautizaba acertadamente como "rayo activo". Solo un siglo y medio más tarde se pudo aislar el radio (el francés Henri Becquerel descubrió oficialmente la radioactividad en 1896), y deja en evidencia que Marie Curie no fuera quizá la descubridora de los efectos letales de la radioactividad en sus propias carnes.

RAIMONDO DE SANGRO, PRINCIPE DE SAN SEVERO -1-

RAIMONDO DE SANGRO

DUQUE DE TORREMAGGIORE,

VIIº PRINCIPE DE SAN SEVERO, 1710-1771

EL PRINCIPE ALQUIMISTA

-1ª PARTE-

Retrato de Raimondo de' Sangro, Duque de Torremaggiore, VIIº Príncipe de San Severo, Grande de España y Caballero de la Orden de San Genaro (1710-1771). 

El personaje y su entorno

Raimondo de' Sangro, Duque de Torremaggiore y VIIº Príncipe de San Severo, Grande de España, nació en la localidad italiana de Torremaggiore (Foggia, Nápoles), feudo de su padre, el 30 de enero de 1710, y falleció en la ciudad de Nápoles el 22 de marzo de 1771 a la edad de 60 años. Sus abuelos paternos fueron Paolo IV de' Sangro, 6º Príncipe de San Severo, Grande de España y Caballero del Toisón de Oro, y Gerolama Loffredo. Sus padres fueron: Antonio de' Sangro y Cecilia Gaetani dell'Aquila d'Aragona, Duques de Torremaggiore.

Este gran aristócrata italiano fue un esoterista, inventor, anatomista, militar, escritor, académico y masón fuera de serie; una especie de genio del "settecento" napolitano y europeo, autodidacta y curioso de todo que pasó su vida investigando, inventando, escribiendo y obrando verdaderos "milagros" con sus descubrimientos. Hombre poseedor de una cultura muy superior a la media, se elevó por encima de sus iguales, esos grandes nobles napolitanos y sicilianos de rimbombantes e interminables títulos que conformaban esa vetusta y endiosada aristocracia partenopea, considerada en el resto de las cortes de Europa como extravagante, necia, bruta, viciada, corrupta e ignorante.

Su madre falleció cuando Raimondo apenas computaba 1 año de vida (diciembre de 1710). El padre de nuestro personaje, que distaba mucho de ser un ejemplo a seguir, fue sin duda una buena muestra de esa nobleza napolitana tan denostada; Antonio de' Sangro, Duque de Torremaggiore, superficial y libertino, se había encaprichado de una joven de San Severo a la que pretendía convertir en su amante. Sin embargo, al oponerse el padre de la doncella, el duque mandó asesinarle en un arrebato de furia. Señalado como el mandatario del asesinato de Nicola Rossi, alcalde de San Severo y padre de la muchacha, el duque no tuvo más remedio que huir a Viena donde se convirtió en un amigo íntimo del mismísimo emperador Carlos VI de Austria, y desde allí siguió protestando con vehemencia de su inocencia.

Siendo muy dada a dejarse corromper, la justicia napolitana archivó finalmente el caso y Antonio de' Sangro pudo regresar a sus tierras sin inquietarse. Sin embargo, el duque no tardó en vengarse de su principal acusador mandando que lo asesinasen. Tras cometer semejante error, Antonio de' Sangro tuvo que huir nuevamente para evitar la cárcel. Su fuga acabaría en Roma, pidiendo asilo al Vaticano; haría luego los votos y se retiraría en un convento para expiar sus crímenes de sangre.

A la corta edad de 10 años, fue enviado por sus abuelos paternos a la Escuela de los Jesuitas de Roma, donde permaneció hasta cumplir los 20, adquiriendo una sólida formación y grandes conocimientos en casi todas las materias gracias a su entusiasmo en los estudios. Apasionado de heráldica y de geografía, que dominaba como nadie, estudió retórica, filosofía, lógica, matemáticas y geometría, ciencias, física, griego, latino, hebreo y alemán. Sus grandes aptitudes y su genialidad fueron prestamente apreciadas por sus profesores, tanto que, para una representación escolar, en la cual se trataba de desmontar rápidamente un palco de teatro para dar lugar a un espacio requerido para los ejercicios de equitación en platea, consiguió superar a los ingenieros y técnicos llamados a resolver el problema "inventando" un palco que, con ayuda de un mecanismo, desaparecía en pocos minutos.

El Príncipe de San Severo

Retrato de juventud de Raimondo de' Sangro, VIIº Príncipe de San Severo.

En 1729, al fallecer su abuelo paterno, Raimondo de' Sangro hereda el título de príncipe de San Severo y el de duque de Castelfranco, de Castelnuovo, de Casalvecchio di Puglia entre otros feudos señoriales. A la edad de 20 años, en 1730, el príncipe abandona Roma y la Escuela de los Jesuitas, a los que guardará cierta antipatía, para regresar a su palacio de la piazza San Domenico de Nápoles. El mismo año casaría por procuración con una prima de catorce años de edad, a la que estaba comprometido con anterioridad por obra y arte de sus abuelos paternos: Carlotta Gaetani dell'Aquila d'Aragona. Sin embargo, ambos no se conocerían hasta seis años después de su matrimonio (1736), ya que Raimondo, destinado a Flandes, estaría largo tiempo ocupado en las guerras que se libran en Europa. Para su boda, el príncipe encargó al compositor Pergolesi una serenata que, por desgracia, tuvo que ser completada por un pupilo del músico al fallecer éste repentinamente.

Retrato del Rey Federico II "el Grande" de Prusia (1712-1786), inmortalizado por Antoine Pesne en 1745. El soberano prusiano no solo admiraba y recomendaba el genio militar del Príncipe de San Severo, eran también "colegas" francmasones...

Experto en el arte militar, Raimondo de' Sangro fue ascendido a coronel del Regimiento Capitanata en 1744, distinguiéndose valerosamente en la batalla de Velletri contra los austríacos del General von Lobkowitz, liberando de paso la ciudad ocupada. En aquella época de guerras, se volcó en el diseño de fortificaciones novedosas y en estrategias militares que fueron muy aplaudidas por el rey Federico II de Prusia. Autor del "Vocabulario del Arte Militar de Tierra" (que le costó 8 años de redacción) y de un "Manual de Ejercicios Militares para la Infantería", ambos muy apreciados por Federico el Grande, también redactó varios tratados sobre las fortificaciones militares. A esto debemos añadir su invención de un fusil de disparo rápido (de recarga rápida y que podía disparar con aire comprimido o con pólvora indistintamente), y el diseño y construcción de una carroza anfibia que, para mayor estupor de los napolitanos, vieron avanzar por las aguas del puerto sin hundirse.

Retratos de Carlos VII de Borbón-Farnese (1716-1788) y de Maria-Amalia de Sajonia (1724-1760), Reyes de Nápoles  y de Sicilia entre 1734 y 1759. Bajo su reinado, el reino partenopeo fue enteramente reformado y modernizado en todas sus instituciones, su capital remozada y embellecida con nuevos palacios, y se creó la famosa Real Fábrica de porcelanas de Capodimonte.

Perteneciente al cenáculo ilustrado del monarca de la Casa de Borbón, Carlos VII de Nápoles y de Sicilia y de su esposa la reina Maria-Amalia de Sajonia (hijo y yerna del rey Felipe V de España y de Isabel de Parma), formó parte de la primera hornada de caballeros de la distinguida aunque nueva Orden de San Genaro (cruz de la orden en la ilustración contigua) entre los sesenta caballeros blasonados, creada para asegurarse la fidelidad y apoyo de la aristocracia partenopea. Agradecido, Raimondo de' Sangro le regaló al rey un tejido impermeable de su creación para usarlo en sus trajes de caza y para las batidas; el presente, considerado toda una novedad revolucionaria en la época, fue muy apreciado por Carlos VII, quien mandó confeccionar sus casacas con dicha tela impermeable.

Pero, más allá de su carrera militar y de su posición en la corte de Carlos VII, del cual era consejero privado, el Príncipe de San Severo ampliaba sus horizontes y expectativas. Pronto se le invitó a formar parte de la antigua cofradía de los Rosacruces, que le iniciaron en los antiguos ritos de la alquimia o "Ars Regia", secreta herencia de los antiguos sacerdotes egipcios transmitida a sus discípulos. Perteneciente a la Academia de Ravvivati bajo el seudónimo de "Precipitoso", se une también a la Academia della Crusca con el nombre de "Esercitato", ocupado en estudiar en profundidad la química, la alquimia y las ciencias esotéricas, para luego hacerse francmasón y formar parte de la Logia de Montesquieu. Al mismo tiempo se dedica a la edición e impresión de obras suyas y ajenas de claras influencias masónicas, que se ocupará en hacer circular desafiando a las autoridades eclesiásticas, desde los sótanos de su palacio napolitano; de hecho, inventará una imprenta capaz de imprimir en varios colores de una sola vez.

Cuadro dieciochesco representando la iniciación de un nuevo miembro en una logia masónica.

De la imprenta secreta del príncipe saldría un libro traducido del francés al italiano "el Conde de Gabalis", del Abate Villars de Montfaucon que, por su alto contenido esotérico llevó al príncipe a ser denunciado por los jesuitas ante las autoridades clericales. Se vió obligado a negar que la tipografía hubiera salido de su imprenta con su beneplácito.

Pese a las dificultades y a los riesgos de verse perseguido, Raimondo continuó difundiendo libros prohibidos y condenados por la Iglesia como "El Viaje de Ciro" del escocés Michael Ramsay (francmasón inscrito en la Logia de Montesquieu), que influyó hondamente en la nobleza partenopea y provocó que muchos de sus miembros se hicieran fervientes seguidores de los Iluminati.

La Capilla de La Piedad y la Masonería

Raimondo de' Sangro, VIIº Príncipe de San Severo & Duque de Torremaggiore, Grande de España (1710-1771), representado en un grabado contemporáneo.

En 1744, el príncipe de San Severo pone en marcha la restauración de la capilla familiar contigua a su palacio; construída en el siglo XVII (1613) por su antepasado el Arzobispo de Benevento (Cardenal Alessandro de' Sangro), destinándola a ser la última morada de los miembros de la familia principesca, es considerada como su obra magna, y popularmente conocida entonces como la "Pietatella" o "Capilla Sansevero". Los trabajos de la Capilla de Santa María de la Piedad, muy onerosos, supondrán al príncipe una auténtica fortuna que le llevará a alquilar algunos espacios de su palacio napolitano para montar garitos de juego clandestinos con el fin de resarcirse de sus gastos. Llegaría incluso a alquilar su palco del Teatro de San Carlo... Por ese mismo motivo sería más tarde arrestado y recluído varios meses en la cárcel de Gaeta, por orden del ministro Tanucci.

El Cristo Velado, obra del escultor Giuseppe Sanmartino para la Capilla de Sansevero. Detalle de la escultura en la ilustración inferior.

Pese a esos contratiempos, las obras proseguirían con su influencia masónica y sus alegorías esotéricas, siendo una obra maestra del barroco tardío napolitano. En ese templo sobresaldrían sobretodo las esculturas del "Cristo Velado" (pieza central del templo y obra de Giuseppe Sanmartino) y de "el Desengaño", cuyas técnicas y realizaciones siguen maravillando y sorprendiendo al visitante, permaneciendo el misterio de cómo se pudieron realizar los vaciados y drapeados etéreos en un solo bloque homogéneo de mármol. Se sabe que, gracias a sus conocimientos de alquimia y a un descubrimiento fortuito, el príncipe dio con una fórmula capaz de ablandar el mármol, hacerlo maleable y conseguir su traslucidez. ¿Compartió pues su secreta invención con el escultor Sanmartino, para realizar la impresionante escultura del "Cristo Velado" y la del "Desengaño", cuyos asombrosos resultados podemos comprobar hoy día? En cualquier caso, las asombrosas esculturas parecen hablar de la razón del hombre, de su desengaño y de su liberación de la falsa verdad.

El Desengaño, otra de las asombrosas esculturas que decoran la Capilla Sansevero. Abajo, portal de acceso a la Capilla della Pietà o de Sansevero (Palazzo Sangro di Sansevero, Piazza San Domenico Maggiore, Nápoles).

Abajo, fotografía interior de la Capella della Pietà o Capilla Sansevero, con el Cristo Velado en su centro.

Se asegura, por otro lado, que el templo fue erigido sobre otro más antiguo dedicado a la diosa egipcia Isis durante el Imperio Romano.

El año de 1735, Raimondo de' Sangro había entrado en la logia "la Perfecta Unión" y publica en 1746 su tratado masónico "Liberi Muratori" (con el que pretende dar su propia versión de la masonería, concebida como una entidad universal, cosmopolita y fuertemente esotérica, de inspiración templaria pero alejada del poder, tanto político como religioso, y con sus grados a imagen y semejanza del antiguo rito escocés) convirtiéndose en hermano francmasón de la primera logia napolitana, bajo el nombre de "Rosa d'Ordine Magno", fruto de su propio anagrama. En pocos años, fruto de su gran cultura y de su abnegación, escala la jerarquía hasta convertirse en el "Gran Maestro" de todas las logias napolitanas, a las que unifica bajo un solo rito universal (1750). Sus actividades serían seriamente amenazadas por la Curia Vaticana, y sobretodo denunciadas por los Jesuitas, principales enemigos de los francmasones.

Retrato de Carlos VII de Borbón, Rey de Nápoles y de Sicilia de 1734 a 1759, obra de Giuseppe Bonito. / Abajo, retrato del Pontífice Benedicto XIV, Papa de Roma.

Tras haber evitado, gracias a la intervención del rey Carlos VII en persona, la instauración en Nápoles de un tribunal del Santo Oficio, el príncipe intentó convencer al monarca Borbón para que se afiliara a la masonería. La maniobra, sin embargo, no llego al objetivo deseado y, en 1751, después de que el papa Benedicto XIV hubo renovado la excomunión a todos los miembros pertenecientes a la cofradía francmasona con la bula "Providas Romanorum Pontificum", Carlos VII, con fines de evitar una guerra contra Roma, decide publicar un edicto con el cual proclama el cierre de todas las logias napolitanas y las condena a ser expulsadas del reino. Para evitar mayores castigos y penas a los afiliados, el Príncipe de San Severo, tras haber abjurado, es convencido para facilitar al monarca el elenco de los iniciados. Con semejante acto, Raimondo de' Sangro violaba conscientemente el secreto de la masonería, ganándose asi la "damnatio memoriae" por parte de los hermanos masones de la cofradía universal, pero salvando, aparte de la suya, todas las cabezas de los afiliados de las logias partenopeas, víctimas al fin y al cabo, de una "solemne admonestación" por parte del soberano quien no alberga, en ningún caso, la intención de encarcelar y decapitar a más de la mitad de su corte.

En esa misma época, se descubrían las ruinas romanas de Herculano, Pompeya y Paestum, que bajo el patronato real dieron auge a la arqueología, y a la recuperación y preservación de dichos restos que aún prosiguen a día de hoy. Fruto de esos hallazgos arqueológicos nació el neoclasicismo y se rescataron los antiguos valores morales y democráticos romanos propios de la ideología de los francmasones a los que hacen referencia.

Abdicación de Carlos VII de Nápoles y de Sicilia en su hijo menor de edad, Fernando IV, en el Palacio Real de Nápoles en 1759, en presencia de la corte, de los barones del reino y de los representantes de la alta magistratura del Estado.

Retrato de Fernando IV de Borbón y Sajonia (1751-1825), Rey de Nápoles y de Sicilia a la edad de 9 años, según el pintor bohemio Anton Rafael Mengs c.1760 (Museo del Prado, Madrid).

Cuando en 1759 el rey Carlos VII tuvo que abandonar el trono napolitano para hacerse cargo del español (como Carlos III de España), dejado vacante tras la muerte de su medio-hermano Fernando VI, cedió las dos coronas (Nápoles y Sicilia) a su hijo Fernando IV, menor de edad, demasiado religioso y de escasísimas luces, la vida del Príncipe de San Severo tomó un giro inquietante. Habiendo perdido la ilustre protección de su amigo Carlos VII, se vio a merced de las represalias del Ministro de la Casa Real, el marqués Bernardo Tanucci, que veía en él ( injustamente ) a un enemigo del reino a causa de sus simpatías por el rey de Prusia, Federico II. Tanucci le envió a la cárcel de Gaeta durante unos meses... hasta que intervienen en su favor su esposa la Princesa Carlotta y numerosos a la par que poderosos amigos suyos.

Retrato del Marqués Bernardo Tanucci (1698-1783), Primer Ministro de la Casa Real y Presidente del Consejo de Regencia Napolitano; hombre de confianza de Carlos VII, fue sucesivamente Ministro de Justicia y Ministro de Asuntos Exteriores antes de acceder a la presidencia del Consejo Real y convertirse en el hombre más poderoso de Nápoles. 

Pero Tanucci no cejó en su empeño de ir contra el Príncipe de San Severo y hundirle. En 1764, el ministro comunicaba por correo al rey Carlos III de España, que las deudas de Raimondo de' Sangro, duque de Torremaggiore y príncipe de San Severo llegaban a los 220,000 ducados. Fue ese año el escenario de una espantosa carestía de alimentos que causaría doscientas mil muertes en todo el reino (en Nápoles se registraron nada menos que 30,000 muertes). También ese año el príncipe de San Severo casaba a su heredero Vincenzo de' Sangro con la princesa Gaetana Mirelli, hija del Príncipe de Teora, que traía consigo una enorme dote que le permitirá a Raimondo saldar sus colosales deudas y disponer de un discreto estipendio mensual.

Para homenajear a su nuera, el príncipe hizo venir a Nápoles un piquete de honor constituido por sus propios feudatarios de Puglia; se trataba, en realidad, de una cincuentena de personas que endosaron una especie de uniforme con armamento a juego. Fue la enésima excusa que encontró el Marqués de Tanucci para arremeter otra vez contra el Príncipe de San Severo, acusándole de "invasión armada" de la capital napolitana. Otra vez encarcelado en Gaeta y falsamente acusado, fue liberado poco después por sus familiares y amigos que intercedieron en su favor.

LOS AUSTRIAS: FELIPE II, 1527-1598 -4-

FELIPE II , REY DE PORTUGAL

Retrato de Don Felipe II de Austria (1527-1598), Rey de las España y de las Indias, Rey de Portugal a partir de 1581 hasta 1598. La real efigie fue realizada entre 1580 y 1581 por un artista anónimo, durante la conquista portuguesa, y cuyo lienzo se encuentra actualmente en la National Portrait Gallery de Londres. 

La Casa Real Portuguesa, representada por la dinastía de Aviz desde 1385, a raíz de su victoria militar en Aljubarrota sobre el rey Juan I de Castilla, con el Gran Maestre Juan I de Aviz, era la IIª Casa reinante de Portugal como sucesora de la 1ª que fue constituida en el s.XI por Enrique de Borgoña, casado con Teresa, hija de Alfonso VI de Castilla y León.

Las sucesivas alianzas matrimoniales entre los monarcas lusos y castellano-aragoneses durante el final del s.XV y principios del s.XVI, en el afán de reunir en una sola dinastía los dos reinos, acabaría por ceder el paso a la Casa reinante española.

La boda de Carlos I de España y V de Alemania con Isabel de Portugal, hija de Manuel I y hermana de Juan III de Portugal, sería decisiva en la jugada dinástica.

El rey Manuel I había contraído matrimonio tres veces consecutivas, tras suceder a su primo-hermano asesinado Juan II (1495) : 1º con Isabel de Aragón, viuda de Alfonso de Portugal y presunta heredera de Castilla y Aragón, que falleció dejando un hijo, Miguel, muerto éste en 1499 ; 2º con María de Aragón (1500), que le dió 7 hijos : Juan, futuro rey como Juan III, Isabel, Beatriz, Luis, Fernando, Enrique y Eduardo ; y por 3ª vez con Leonor de Austria, hija mayor de Juana I de Aragón y Castilla, dándole 2 hijos : Carlos y María.

Retrato de Don Sebastián I de Portugal (1554-1578), Rey de Portugal y de los Algarves entre 1557 y 1578. Fue el penúltimo monarca de la Casa de Aviz, desaparecido en combate durante la batalla de Alcazarquivir y nunca encontrado. A raíz de su misterioso desvanecimiento, nació una leyenda aún viva entre los portugueses...

Don Manuel I falleció el 13.XII.1521, sucedido por Juan III (1502-1557), sucedido éste por su nieto Sebastián I, de 3 años, declarado mayor de edad en 1568 y que fallecería en la batalla de Alcazarquivir, librada contra los moros (1578), siendo aún soltero y sin herederos directos. Su tío-abuelo el Cardenal Enrique de Portugal, le sucedería en el trono hasta su muerte, en 1580, sin dejar herederos legítimos (en la ilustración de la izq.).

Las hijas de Manuel I, Isabel y Beatriz, se habían casado con Carlos I de España y el duque Carlos III de Saboya respectivamente. Y los hermanos de éstas, como Juan III, casó con Catalina de Austria, hermana menor de Carlos I ; Don Luis tuvo un bastardo, Don Antonio de Aviz, Prior de Crato ; Don Fernando murió sin hijos ; Don Enrique entró en el seno de la Iglesia y obtuvo el capelo cardenalício, siendo por lo tanto célibe ; y finalmente Don Eduardo, que contrajo matrimonio con Isabel de Braganza, bisnieta por su madre de Fernando de Portugal, duque de Viseu y hermano del rey Alfonso V, y que le dió tres hijos : María, casada con Alejandro Farnesio, duque de Parma, Eduardo, muerto soltero y Catalina, casada con su primo el duque Juan I de Braganza y con descendencia.

Ante tal expectativa, el pretendiente a la Corona lusitana con más derechos era Felipe II de España, pues era descendiente directo del rey Manuel I "El Afortunado" por su madre Isabel, frente al hijo natural de su tío Don Luis, el Prior Antonio de Crato, que por su nacimiento se encontraba en peor posición, pero que se presentaba como el pretendiente favorito de Portugal, seguido de los duques de Braganza, descendientes del fundador de la Casa de Aviz.

<=Retrato de Don Antonio I de Aviz, Prior de Crato (1531-1595), coronado Rey de Portugal en 1580 pese a ser el bastardo del Infante Don Luis de Portugal. Derrotado por el Duque de Alba en la Batalla de Alcántara, huyó a las Azores para luego exiliarse en Francia, en busca del apoyo francés e inglés para reconquistar Portugal y expulsar a los españoles. Sus intentos fracasaron...

Felipe II tuvo que abrirse camino al trono portugués por las armas, cuando Don Antonio de Aviz, Prior de Crato, fue reconocido rey ; derrotado éste en Alcántara, huyó a Francia ante el avance de las tropas españolas conducidas por el duque de Alba, dejando la vía libre a Felipe II, que fue proclamado nuevo soberano de Portugal como Felipe I (1581).

LOS AUSTRIAS: FELIPE II, 1527-1598 -3-

LA FAMILIA DE FELIPE II

 

DON CARLOS DE AUSTRIA

 PRINCIPE DE ASTURIAS

1545 - 1568

Nacido en Valladolid, el 8.VII.1545, fruto del 1er.matrimonio del rey Felipe II con María Manuela de Portugal, entonces príncipes de Asturias. La madre moriría de sobreparto.

Frágil de salud, de aspecto enfermizo y mentalmente desequilibrado, sufrió dos noviazgos fallidos, desbancado por su padre, que contraería matrimonio sucesivamente con sus dos prometidas : Isabel de Francia y Ana de Austria.

Jurado príncipe de Asturias en 1560, conspiró contra su padre con los rebeldes flamencos, proyectando su fuga de España para refugiarse en los Países Bajos ; delatado por su tío Don Juan de Austria, fue arrestado y encerrado en sus aposentos, a la espera de su juicio por traición.

Falleció oportunamente el 24.VII.1568, aún pendiente de juicio, contando 23 años de edad, a consecuencia de una trepanación que le fue practicada por los médicos del rey, en el Real Alcázar de Madrid. Fue inhumado en el panteón de los Infantes de El Escorial.


 

ISABEL CLARA EUGENIA DE AUSTRIA

 INFANTA DE ESPAÑA

1566 - 1633

Nacida el 12.VIII.1566, en el Real Alcázar de Madrid, 1ª hija de Felipe II y de Isabel de Francia.

Huérfana de madre en su temprana edad, fue educada por su tía Doña Juana de Austria junto a su hermana menor Catalina-Micaela ; siendo la hija predilecta de Felipe II, a éste sacrificó su juventud, viviendo junto a él en el austero palacio de El Escorial, que no abandonó hasta su fallecimiento (1598).

Prometida a su primo el archiduque Alberto VII de Austria, ex-cardenal y Primado de España y Arzobispo de Toledo (en la ilustración contigua), con el que casaría finalmente, recibió de su padre (1598) el gobierno de los Países Bajos españoles, sobre los que reinaría conjuntamente con su marido hasta 1621. Viuda y sin hijos, permaneció en Bruselas como gobernadora en nombre de su medio-hermano Felipe III y del hijo de éste, Felipe IV, hasta que le sobrevino la muerte en 1633.

Durante la sangrienta guerra civil francesa, Felipe II la elevó como candidata al trono galo al fallecer asesinado Enrique III (1589), último representante de la rama de los Valois, y cuyo heredero más cercano era el rey de Navarra Enrique III de Borbón-Vendôme, convertido en el rey Enrique IV de Francia por designación del difunto monarca ; el hecho de que Enrique IV profesaba la Fe protestante, religión no reconocida por las leyes francesas, dio la ocasión a Felipe II de España para pretender al trono vecino a través de su hija, Isabel-Clara-Eugenia, nieta, por su madre, del rey Enrique II de Francia, y a pesar de la Ley Sálica, que prohibía a las mujeres heredar o transmitir derechos dinásticos sobre la corona gala. Al abjurar del protestantismo, Enrique IV fue reconocido legítimo rey por todos los franceses (1593) y coronado como tal, desbaratando los planes españoles.


 

CATALINA MICAELA DE AUSTRIA

DUQUESA DE SABOYA

1567 - 1597

 

Nacida el 10.X.1567, en el Real Alcázar de Madrid, 2ª hija de Felipe II y de Isabel de Francia. Fue apadrinada, en la pila bautismal, por su tío Don Juan de Austria, el vencedor de Lepanto e hijo natural de Carlos I & V.

Contaba 17 años, cuando su padre le casó con el duque Carlos Manuel I de Saboya, en Zaragoza, el 18.III.1585, y al que le dejó larga descendencia, no sólo en la Casa de Saboya, también a través de las casas de los príncipes de Gonzaga y de Pico Della Mirandola. No sobrevivió a su padre como tampoco a su esposo, falleciendo a los 30 años de edad en 1597.

Retrato del Duque Carlos-Manuel I de Saboya (1562-1630), esposo de la Infanta Catalina-Micaela de España, según Carrachio.

Fue madre de cinco hijos varones entre otros, de los cuales : Victor-Amadeo I 12º duque de Saboya y rey titular de Chipre, cuya descendencia se extinguiría con la 7ª generación y serían reyes de Cerdeña y Piamonte ; y Tomás, príncipe de Saboya-Carignano, fundador de la 2ª rama que ostentaría en la 2ª mitad del s.XIX, la dignidad de reyes de la Italia unida hasta finales de la IIª Guerra Mundial, y a su vez bisabuelo del famoso príncipe Eugenio de Saboya-Carignano, mariscal del Imperio al servicio del emperador Leopoldo I de Austria.


 

DON JUAN DE AUSTRIA

1545 - 1578

Retrato juvenil de Don Juan de Austria, hijo bastardo de Carlos I & V y de Bárbara van Blomberg, obra de Sánchez Coello.

Hijo natural de Carlos I & V y de la noble flamenca Bárbara de Blomberg, nació en la ciudad de Ratisbona en 1545.

Al morir su padre, su medio hermano Felipe II le reconoció como hijo de Carlos I y le trató como un hermano, siempre observando escrupulosamente las disposiciones testamentarias del rey-emperador, pero siempre le negó el tratamiento y título de Infante de España a pesar de sus reiteradas reclamaciones.

Introducido en la corte en 1564, cuando contaba 19 años, Don Juan de Austria entró en el partido del príncipe de Éboli, que gozaba del favor real.

En 1567, Felipe II le nombró Capitán General de la Marina Real, y en 1568 de los Mares, encargándose el mismo año de sofocar la rebelión de los moriscos en las Alpujarras (1568-1570) ; nombrado en 1570 Generalísimo de la Flota de La Santa Liga, libró la batalla naval de Lepanto contra los turcos, conjuntamente con Luis de Requesens y Zuñíga, victoria que le convirtió en un héroe nacional.

En 1576, recibió el gobierno de los Países Bajos, practicando una política de tono conciliador, promulgando el Edicto Perpetuo (1577), consiguiendo así la retirada de los tercios españoles, para luego considerar su política pacificadora estéril y reavivar la guerra tomando la ciudad de Namur (1577). Falto de recursos, pidió nuevas ayudas a Madrid, recibiendo el apoyo del ejército de Alejandro de Farnesio, duque de Parma, consiguiendo la victoria de Gembloux (1578). Falleció el mismo año, supuestamente envenenado, aunque en realidad se debió a unas fiebres malignas.


 

MARGARITA DE AUSTRIA

DUQUESA DE PARMA

1522 - 1586

 

Hija natural de Carlos I & V y de la noble flamenca Juana Van Der Gheist, nació el 18.I.1522 en Bruselas. Fue reconocida por su padre y educada por Doña Margarita de Austria, hermana del difunto Felipe I "el Hermoso", mujer de excepcional cultura, afamada coleccionista y hábil política, a esto se unía una gran calidad humana, hasta que falleciera en 1530. Le sucedió en este cometido, la hermana del rey-emperador, viuda del rey de Hungría. Margarita nunca recibió el título de princesa imperial, aunque recibió los tratamientos debidos a una hija de emperador.

Retrato de Alejandro de Médicis (1510-1537), 1er Gran Duque de Toscana.

Utilizada por su padre como una pieza de ajedrez en el tablero político, la desposó con un sobrino predilecto del Papa Clemente VII, Alejandro de Médicis, hijo bastardo de Lorenzo II de Médicis habido con una esclava nubia en 1510. Huérfano éste desde los 9 años, fue educado por su tío el cardenal Julio de Médicis, más tarde papa como Clemente VII. Este sobrino del pontífice se convertiría en Gran Duque de Toscana como Alejandro I, al devolver Carlos I Florencia a los Médicis. La boda entre Alejandro de Médicis y Margarita de Austria, que contaba 14 años, se celebró en 1536.

Acostumbrada al cariño y a la buena y refinada compañía de Bruselas, Margarita se enfrentó con un esposo cruel, ignorante, fatuo, intratable y muy versado en todo tipo de aberraciones sexuales, y odiado por todos ; un pariente, Lorenzino de Médicis, organizó el asesinato de Alejandro el 6.I.1537.

Retrato de Octavio I Farnese (1534-1586), 1er Duque de Parma.

Viuda sin haber cumplido los 15 años, su mano fue solicitada por Cosme de Médicis, joven y muy guapo, y muy del gusto de la pretendida. Sin embargo, su padre la ofreció en matrimonio a uno de los nietos del Papa Paulo III, Octavio Farnesio, un joven antipático de 13 años, mal educado y sifilítico por herencia. Los esponsales se celebraron el 4.XI.1538 en Roma, en el curso de los cuales Margarita jamás pronunció el "sí".

De su matrimonio con Octavio Farnesio, futuro duque de Parma, tuvo dos mellizos, sobreviviendo uno solo : Alejandro Farnesio, futuro gran capitán al servicio de Felipe II (en la ilustración contigua), y que fue bautizado por San Ignacio de Loyola, confesor de Margarita y fundador de la Compañía de Jesús.

En 1559, Felipe II nombraría Margarita gobernadora de los Países Bajos, en cuyo cargo demostró tener disposiciones conciliadoras hacia la nobleza flamenca, lo que acabó por chocar con la intransigencia de Madrid ; relevada de su cargo por el duque de Alba en 1567, se retiró a Italia donde fallecería en 1586.

 


LOS AUSTRIAS: FELIPE II, 1527-1598 -2-

LAS TRES REINAS DE ESPAÑA

 

MARIA I DE INGLATERRA

 

1515 - 1558

Fue la 2ª esposa de Felipe II. Nació en Greenwich Palace, el 18.II.1515, primera hija del rey Enrique VIII de Inglaterra e Irlanda y de la Infanta Catalina de Aragón y Castilla.

Tuvo una infancia dramática y humillante a partir del divorcio de sus padres. Inicialmente prometida a Carlos I & V, siendo aún Princesa de Gales, casaría finalmente con el hijo de éste en 1554, ya reina de Inglaterra como sucesora de su medio hermano, el joven Eduardo VI. Era 12 años mayor que su esposo cuando contrajeron matrimonio : ella 39 y él 27 años. Bastante fea y pecosa, era bajita, de ojos verdes, opacos y sin brillo, párpados carnosos, sin cejas y pelirroja, con una boca cruel y los dientes podridos.

Enamorada hasta la locura de su apuesto marido, éste prestaba más interés a su cuñada Elizabeth, lo que despertó en ella celos terribles.

La desdichada soberana, cuyo esposo figuraba a su lado como rey consorte, de ahí que se le llamara rey de Inglaterra e Irlanda "por cortesía" del Parlamento de Londres, nunca pisó suelo español como tampoco pudo engendrar heredero alguno ; enferma de hidropesía, lo que le llevó a creer que estaba encinta de Felipe II, murió en su palacio londinense de Saint-James el 17.XI.1558.

Felipe II ya había regresado a España desde la abdicación de su padre, dejando Inglaterra, del que era soberano "por cortesía", sin remordimientos y con un recuerdo : la insignia de la Muy Noble Orden de La Jarreterra, de la que era caballero honorífico. Nunca quiso a aquella mujer otoñal y pretendió casarse con la sucesora, Elizabeth I "la Reina Virgen" de Inglaterra e Irlanda, que tanto le debía, pero que le rechazó como rechazó a todos los sucesivos pretendientes a su mano.

Finalmente, las Islas Británicas escaparon de la órbita católica y de las garras de Felipe II, y la antigua aliada se volvió en su peor y más voraz enemiga, lanzando sobre las costas españolas y americanas sus rapaces corsarios.


 

ISABEL DE FRANCIA

1546 - 1568

Tercera consorte de Felipe II. Nació en el Palacio de Fontainebleau, el 13.IV.1546, hija del rey Enrique II de Francia y de Catalina de Médicis, princesa de Urbino. Descendía por línea femenina del rey Fernando I de Aragón y de Leonor de Castilla a través de la nieta de éstos, Leonor I reina de Navarra, medio-hermana de Fernando II de Aragón y V de Castilla, casada con Gastón de Foix. Fue apadrinada, en la pila bautismal, por Enrique VIII de Inglaterra y prometida al hijo de éste, Eduardo VI, cuando apenas contaba 3 años.

Soltera y sin compromiso, se le destinó al Infante Don Carlos de Austria (en la ilustración de la izq.), hijo de Felipe II, en 1558 : éste tenía 13 y ella 12 años ; al mismo tiempo, Francia y España firmaban la paz en Câteau-Cambrésis, tras la victoria española en San Quintín. Por entonces, Felipe II ha enviudado de María I de Inglaterra y cuenta 31 años ; considerando que es necesario un tercer enlace, lo hace en detrimento de su heredero endeblucho. Aprobada la modificación por la corte francesa, el monarca español desposa a Isabel de Francia, quien casa por poderes en París, representando al novio el duque de Alba, el 22 de junio de 1559. Durante los festejos en la capital gala, el suegro de Felipe II cae mortalmente herido al justar con su capitán de la guardia, el conde de Montgomery, muriendo 10 días después.

El cambio de última hora, afectó al príncipe de Asturias, que se quedaba compuesto y sin novia, habiendo recibido anteriormente el retrato de rigor de la que entonces se convertía en su madrastra.

Isabel fue una hermosa mujer : alta, morena, de ojos negros, tez blanca, rostro ovalado y cabellos de ébano, con un físico marcadamente italiano, heredado de su madre, la terrible Catalina de Médicis. Con sólo ver el retrato, Don Carlos se había enamorado de ella, y el hecho de que su padre se la arrebatara, originaron los consiguientes problemas entre padre e hijo.

La nueva reina de España hablaba con soltura el castellano y apenas acento ; piadosa sin gazmoñería, coqueta y presumida, gastaba en joyas y ricos vestidos que sólo llevaba una vez. Felipe II estuvo enamorado de aquella adolescente de 14 años que se desvivía por agradarle. Entre el pueblo, gozó de popularidad, aparte de la alegría que suponía a éstos tener una reina a la que admirar, pues hacía 20 años que había fallecido la última consorte regia : Isabel de Portugal, esposa de Carlos I.

Por expreso deseo de Isabel, la corte abandonó Toledo para trasladarse a Madrid, ciudad más alegre, ocupando el viejo Alcázar, a orillas del Manzanares, mal acondicionado y siempre en obras de ampliación y reformas.

Retrato de Don Felipe II de Austria (1527-1598), Rey de las Españas y de las Indias, inmortalizado por Sánchez Coello en 1571, enfundando una armadura. / Abajo, doble retrato de las Infantas Isabel-Clara-Eugenia y Catalina-Micaela de España, únicas hijas supervivientes del matrimonio de Felipe II con Isabel de Francia.

Hasta 1560, no se consumó el matrimonio, tardando en llegar la menarquía de la joven consorte. Fiel a su raza, la reina demostró su habilidad en la cinegética, sobre todo con la ballesta, organizándose en su honor numerosas cacerías entorno a la Villa y Corte de Madrid.

En 1564, Isabel perdió a dos mellizos de tres meses por culpa de los galenos ; de nuevo embarazada en 1565, da a luz el 12.VIII.1566, a su primera hija : Isabel Clara Eugenia, naciendo otra el 10.X.1567 : Catalina Micaela. El 3.VIII.1568, sufre otro aborto de una niña de 5 meses, causándole la muerte.

 


 

ANA DE AUSTRIA

1549 - 1580

Cuarta esposa de Felipe II. Nació en Cigales, cerca de Valladolid, el 1.XI.1549, hija del emperador Maximiliano II de Austria y de la Infanta española María de Austria, hermana de Felipe II, reyes de Bohemia y de Hungría.

Educada en la más pura cultura española, hablaba desde pequeña el castellano, pasando su juventud en el vasto palacio de Hraschdin (Praga).

Casó por poderes el 4.V.1570, en Praga, con su tío Felipe II, por el que sentía gran admiración y a cuya unión respondió encantada. Dos de sus numerosos hermanos, los archiduques Rodolfo y Ernesto de Austria, se encontraban en Madrid para recibir una adecuada educación. La nueva soberana llegó a España, escoltada por otros dos hermanos, Wenceslao y Alberto, el 3.X.1570, fecha del 2º aniversario de la muerte de su predecesora.

Sin duda hermosa, su belleza es insípida : la tez muy blanca y de cabello muy rubio, su estatura es mediana. Felipe II es 22 años mayor que ella por aquel entonces ; en aquella época, corrían rumores sobre la inclinación que sentía el rey por la célebre princesa tuerta de Éboli.

De carácter discreto, callada y reservada, Ana cumplió a rajatabla su deber de esposa y reina ; tras convertir la alegre corte española en un convento de monjas, donde reinaba la austeridad, parió al ansiado heredero varón : Fernando, príncipe de Asturias (4.XII.1571) que fallecería 7 años después ; luego vinieron los infantes Carlos-Lorenzo (1573-m.1575), Diego (1575-m.1582), Felipe (14.IV.1578) príncipe de Asturias en 1582 y futuro Felipe III, y María (1580-m.1583).

El 26.X.1580, la reina fallece de la gripe, contagiada por el rey, al declararse una epidemia en Badajoz, donde se había trasladado la corte de camino a Portugal, ya que Felipe II iba a ser proclamado soberano del país vecino, como sucesor del rey-cardenal Don Enrique I, muerto sin herederos legítimos.

Viudo por 4ª vez, Felipe II se eleva solo al trono portugués, sobreviviéndole 18 años. De los 5 hijos habidos, sólo sobreviviría el futuro Felipe III.

Ana fue amortajada con el hábito franciscano, como rezaba la costumbre desde Isabel I "La Católica", y llevada al panteón de los Reyes, por haber dado a luz a un futuro soberano español, privilegio del que no gozó su antecesora Isabel de Francia, sepultada en el panteón de los Infantes de El Escorial, frente a la tumba del desdichado Don Carlos de Austria, al que había sido prometida.

LOS AUSTRIAS: FELIPE II, 1527-1598 -1-

FELIPE II

1556-1598

"EL REY PRUDENTE"

 

Nacido en Valladolid, 21.V.1527 ; hijo primogénito de Carlos I de España y V de Alemania y de Isabel de Portugal, reyes de España y emperadores del Sacro Santo Imperio Romano Germánico.

Casado con :

1-MªManuela de Portugal, Salamanca 15.XI.1543 ; 1 hijo.

2-María I, Reina de Inglaterra-Irlanda, Winchester 25.VII.1554.

3-Isabel de Francia, París 22.VI.1560 ; 2 hijas.

4-Ana de Austria, Praga 4.V.1570 ; 5 hijos.

Coronado rey de Nápoles y duque de Milán, 1554 ; rey de Inglaterra "por cortesía".

Accede al trono de España, 27.VIII.1556, por abdicación de su padre.

Coronado rey de Portugal, Lisboa 31.1.1580, como sucesor de Enrique I de Portugal.

Depuesto como soberano de las Provincias del Norte de los Países Bajos, 26.VII.1581.

Fallece en el Palacio-Monasterio de San Lorenzo del Escorial, 13.IX.1598 ; edad 71 años

 


 

LA ESPAÑA DONDE NO SE PONÍA EL SOL

Retrato juvenil de Don Felipe II de Austria, Infante de España y Príncipe de Asturias (1527-1598), obra de Anton More / Antonio Moro; poco después, en 1554, sería "coronado" Rey de Nápoles y Duque de Milán por su padre antes de casarse con la Reina María I de Inglaterra, su segunda esposa ya que había enviudado de la Infanta Mª Manuela de Portugal, madre de su primer hijo varón el Infante Don Carlos.

Felipe II era un hombre de buena estatura, tenía los ojos azules y grandes, una nariz bien proporcionada, la boca carnosa y muy sensual, con el labio inferior muy grueso ; de tez muy blanca y cabellos rubios, y de porte altivo, parecía más flamenco que español. Encarnaba perfectamente la grandeza de su monarquía, entonces la más poderosa de Europa.

De su madre, la hermosa emperatriz Isabel de Portugal, aprendió a saber disimular sus más íntimos sentimientos bajo un rostro de fría impasibilidad, cual una estatua, infundiendo gran respeto a los que le rodeaban. Se adivina en él su legendaria intransigencia.

Extremadamente pulcro en su aseo como puntilloso en su oficio de rey, su aspecto era impecable, emanando una majestad que muchos de sus congéneres parecieron carecer. Fue un auténtico burócrata, que pasaba gran parte de su jornada leyendo montañas de correo e informes, redactando de su puño y letra un sinfín de correspondencias, revelándose como un trabajador infernal que no retrocedía ante tan ardua tarea que suponía reinar sobre un envidiado imperio como el suyo.

Felipe II en el Banquete de los Monarcas, cuadro debido a Sánchez Coello y fechado en 1596; en la tela, el pintor representó (de izq. a derecha) al Rey-Emperador Carlos I-V, la Reina-Emperatriz Isabel de Portugal, al Rey Felipe II y a su cuarta esposa la Reina Ana de Austria, al Archiduque Alberto de Austria, a la Infanta Isabel-Clara-Eugenia, al Duque de Saboya y a la Infanta Catalina-Micaela de espaldas al observador.

Juzgado por algunos como un libidinoso, que intentaba reprimir su gran sensualidad y temperamento con autos de Fe y ceremoniales religiosos en nubes de incienso y carne chamuscada, fue en el fondo un hombre cariñoso con sus hijos, poseía un gran sentido del humor, amaba la naturaleza y era capaz de reprocharse errores cometidos. No fue en absoluto mujeriego, como lo insinuó Guillermo I de Orange, y sufría reacciones nerviosas en la piel cuando se acostaba con sus esposas, procurando reducir aquellos encuentros.

Amante de comedias y bufonerías, que se representaban en la corte, tenía su grupo permanente de bufones, muchos de ellos traídos del manicomio de la capital aragonesa. Tanta atracción sentía por los enanos, que tuvo más de veinte a su servicio, como la célebre Magdalena Ruiz, una epiléptica y alcohólica empedernida.

Solitario, profundamente religioso, obsesionado por parecerse a su padre, Felipe II sufrió una inseguridad que se manifestaba en los más nimios quehaceres diarios o en ceremoniales de corte, siempre preocupado por igualar o superar a aquel antecesor cosmopolita que hablaba cinco idiomas, siempre a sus anchas en recepciones oficiales como en la intimidad.

Como muestra de su exacerbada religiosidad, Felipe II llegó a coleccionar un total de 7.422 reliquias de santos y mártires, compuestos de 12 cadáveres, 144 calaveras y 306 miembros.

En su gran biblioteca de El Escorial, reunió 14.000 volúmenes de su propia colección particular. También abundaban los mapas, armaduras, joyas, estatuas y demás tesoros. En aquellos años, la Casa Real poseía más de 200 instrumentos de música ; en sus palacios reunió 700 pinturas, valoradas en 7 millones de ducados, cifra suficiente para construir y decorar otro palacio de El Escorial. Felipe II fue, también, un gran mecenas y protector de artistas, científicos, alquimistas y astrólogos.

El Real Sitio de El Escorial o Palacio-Monasterio de San Lorenzo del Escorial, representado en una pintura del siglo XVI, obra magna del reinado de Felipe II

Felipe II gobernaba sobre una quinta parte de la superficie europea occidental y sobre una cuarta de su población ; sus dominios abarcaban desde Filipinas y Perú hasta España y Sicilia, haciendo que el Sacro Santo Imperio pareciera pequeño a su lado. El enorme poder que se concentraba en su sola persona, le daba la facultad de hacer y deshacer hombres ; construía o destruía lo que se le antojaba : ordenó el asesinato a sangre fría del caudillo holandés Guillermo I de Orange, la ejecución secreta del barón de Montigny, enviado de los Países Bajos, y la muerte de 1.200 súbditos flamencos contrarios a su política y religión. En consecuencia, nació la leyenda negra que debía de envolver su figura hasta la actualidad.

Retrato del Conde Guillermo I de Nassau-Dietz-Dillenburg, Príncipe de Orange (1533-1584), Estatúder de las Provincias Unidas entre 1559 y 1584, que encabezó la revuelta de los Paises-Bajos contra la autoridad española y proclamó su independencia.

Durante los 42 años de su reinado, Felipe II se levantaba a las ocho de la mañana, pasando una hora más en cama leyendo sus papeles ; a las nueve y media, sus barberos y ayudas de cámara le afeitaban y vestían para luego oír misa. De allí pasaba a recibir audiencias hasta el mediodía y tomaba el almuerzo, que era su primera comida del día. Tras una corta siesta, se recluía a trabajar en su despacho hasta las nueve de la noche, hora de la cena. Luego seguía trabajando hasta caer rendido y se acostaba mandando que le leyeran un pasaje entero de la Biblia para conciliar el sueño.

Se enfrentó a la rebelión de los Países Bajos de la peor manera, con intransigencia y crueldad ; no pudiendo obtener la mano de la audaz Isabel I de Inglaterra, lanzó contra ella su Gran Armada Invencible, que acabaría en una auténtica catástrofe, pesándole hasta el fin de sus días ; intervino en la guerra civil de Francia, arruinando sus arcas en estériles intentos de elevar a su primogénita, la Infanta Isabel-Clara-Eugenia, al trono galo ; vencería en Lepanto a los turcos y sufriría el acoso constante de los corsarios ingleses en sus costas, persiguiendo sus galeones rebosantes del oro de las Américas.

Felipe II acabaría sus días postrado en una silla de mano, aquejado de gota y de artritis, casi paralítico, arrastrando a su país en su caída hacia el inmobilismo y la indolencia. Ya con 71 años cumplidos, el monarca fallece en su querido Escorial, en el transcurso del otoño de 1598 ; tendido sobre una litera para oír misa, desde un cuarto contiguo al templo, expiró, iniciándose inmediatamente la feroz descomposición de su cadáver, pasto de los gusanos.


 

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