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Categoría: Austria

Carlos I-V de Austria: grandezas y miserias de un rey-emperador

Posteado por: retratosdelahistoria el 29 abr En: Reyes de España Apuntes Austria - sin comentarios

CARLOS I DE ESPAÑA & V DE ALEMANIA, 1500 - 1558

"las pequeñas miserias de un gran monarca"

Carlos I de Austria (1500-1558), Rey de las Españas, de las Indias y Emperador del Sacro Santo Imperio Romano Germánico, que en Alemania llevaba el ordinal de Carlos V y era comúnmente llamado "Carlos Quinto", tuvo por progenitores al archiduque Felipe "el Hermoso" de Austria y a la Infanta Juana "la Loca" de Aragón y de Castilla que, a la larga, también fueron reyes de Castilla-León... que no de Aragón y de sus reinos del Mediterráneo, ya que aún vivía y coleaba el abuelo materno Don Fernando II de Aragón, viudo de la catolicísima abuela Doña Isabel I de Castilla.

La familia Imperial de Austria: el Emperador Maximiliano I junto con su heredero el archiduque Felipe I "el Hermoso", su nuera la Infanta Juana de Aragón y de Castilla, y los hijos de éstos entre los que se distingue claramente al joven archiduque Carlos de Austria.

Nació pues la noche del 24 de febrero de 1500, en medio de nauseabundos y pestilenciales perfumes, ya que su augusta y esquizofrénica madre lo parió en un retrete cuando se celebraba una fiesta en el palacio de Gante. Sus padres se llevaban a matar: Felipe "el Hermoso" era un putero incorregible que andaba ya amargado por los enfermizos ataques de celos de Juana, haciéndole ésta la vida imposible con sus ataques de histeria y sus reproches en público.

Educado por su tía paterna la archiduquesa Margarita de Austria, viuda por dos veces, y por el cardenal Adriano de Utrecht -que a la postre se convertiría en papa-, Carlos de Austria creció como un adolescente inicialmente apático, bonachón, maleable, preso de iniciales ataques epilépticos, mentalmente retardado, inútil en idiomas y pésimo en matemáticas. Se dijo también que era de carácter grave, flemático, algo indeciso, pacífico, aparentemente frío, de alma templada y religiosa, que gustaba de la soledad, poco amigo de la risa, bastante avaro y rencoroso, y siempre reacio a conceder favores. A esas apreciaciones se unen un defecto físico embarazoso: una mandíbula inferior salida, un prognatismo heredado del lado paterno que, a la hora de comer, transforma el placer de deglutir en trabajo tedioso y enervante, incapaz de masticar correctamente, por lo que las indigestiones y las indisposiciones se convierten en su pan de cada día. El caso es que, al tener la mandíbula tan salida, su manera de hablar adquiría tintes duros, secos... Le era difícil cerrar la boca, y siempre andaba abierta dándole un aspecto alelado. Sin embargo, dicho defecto no impidió al personaje darse unos atracones de órdago en la mesa a lo largo de sus 58 años de vida.

Tenía dos fobias incontrolables: hacia las arañas y los ratones. Ver arácnidos y roedores le producía auténtico terror.

Busto del archiduque Carlos I de Austria realizado en Flandes en 1518, cuando tenía entre 17 y 18 años.

Aunque su aprendizaje fue lento, Carlos consiguió expresarse en perfecto francés, además de hablar el flamenco, su lengua natal. En cuanto al castellano y el alemán, los aprendió sobre la marcha y tardíamente. Sintió pronta afición por la música (su gran pasión), la lectura y los relojes, asi como por el arte (prueba de ello son su amistad con los pintores Tiziano y Lucas Granach), la historia... y en menor medida por la cartografía y los instrumentos científicos de su tiempo, la filosofía y la astronomía.

Su principal entretenimiento era la caza que, con la edad, fue en aumento. Y por lo que se refiere a los juegos de salón o de azar, los detestaba.

Retrato del rey-emperador Carlos I de España y V de Alemania en 1533.

A diferencia de su padre, Carlos supo dominar muy bien sus impulsos sexuales. En su época de juventud tan solo se le conoce una aventura con la noble flamenca Margrethe Van Geist, cuando tenía 21 años y se encontraba en Flandes. De ese escarceo juvenil nació en 1522 Margarita de Austria, su única hija bastarda a la que reconoció enseguida y que, llegado el día, sería la progenitora del célebre Alejandro Farnesio. Más tardía fue su aventura con la joven y bella Barbara Blomberg, siendo ya viudo de la bellísima reina-emperatriz Isabel de Portugal (desde 1539), naciendo de aquellos otoñales amores un hijo bastardo llamado Don Juan de Austria (1547).

Cuando murió su abuelo materno el rey Fernando II de Aragón, Carlos se convirtió en el nuevo rey de las Españas con el ordinal de Carlos I y con tan solo 16 años, aunque en realidad se vio asociado al trono de su madre la reina Juana I "la Loca", auténtica reina propietaria que, por entonces, ya no se dominaba y andaba recluída. Sus inicios como soberano inexperto rodeado de una cohorte de nobles flamencos ambiciosos, no mejoró en nada su imagen en sus nuevos reinos ibéricos. Que fuera en Castilla, en Aragón o en Cataluña, la impresión que dio a sus súbditos fue nefasta y no sólo porque no supiera ni una palabra de castellano o de catalán.

En febrero de 1525, cuando resulta vencedor en la batalla de Pavía y es derrotado y hecho prisionero el rey Francisco I de Francia (la noticia llega a la corte española en mayo), Carlos I se enfrenta a un acuciante problema pecuniario: debe 14 meses de paga a los 6.000 lansquenetes de la guarnición de Pavía, 5 meses a los 25.000 soldados reclutados por el Condestable de Borbón, 7 meses a los soldados de infantería españoles y 2 años a los caballeros!!! ¿el oro de las Américas? Había servido en parte para sobornar a los electores alemanes para que le concedieran la corona imperial en 1520 y, por otro lado, para ir a parar a los cofres de los banqueros flamencos a los que ya se les adeudaba mucho. La falta de liquidez fue una constante para el gobierno del rey-emperador y el oro de las minas Americanas tan solo servía para tapar agujeros, agujeros que no paraban de multiplicarse y agrandarse por culpa de las interminables campañas bélicas europeas y porque en el imperio donde no se ponía el sol siempre habían múltiples frentes que atender y mantener. Por eso, durante todo su reinado, Carlos I-V tuvo que lidiar con las cortes de sus reinos como un insistente pedigüeño, para obtener los fondos necesarios para cubrir gastos.

El rey-emperador Carlos I-V junto con su primogénito Felipe II, en el que abdicó las coronas castellano-aragonesas cediéndole todas las colonias de ultramar y parte de sus posesiones europeas.

Hasta los 28 años, Carlos I-V de Austria gozó, relativamente, de buena salud. Después de esa edad, empezaron las molestias: ataques de asma y de gota que llegó incluso ésta a inmovilizarle durante semanas. A esos males se unieron las hemorroides, las hernias, las ictericias... El rey-emperador envejeció prematuramente, por lo que a sus 48 años ya parecía un sesentón desilusionado y derrotado por tantas contrariedades. Su sueño de crear un imperio unido y en paz se vio truncado por la Reforma de Lutero, las intrigas de los papas y los nacionalismos de un Enrique VIII y de un Francisco I. Con la espalda arqueada, la respiración entrecortada, teniendo que echar mano de un bastón para ir de un cuarto a otro, sufría con demasiada frecuencia de esa gota que era capaz de arrancarle los alaridos más terroríficos, hasta el punto de oír sus espeluznantes gritos en las habitaciones que se encontraban debajo de las suyas. Cuando empeoraban sus ataques, se le hinchaba la lengua, escupía flemas viscosas y se le atrofiaba el paladar, y las recetas supuestamente curativas de los médicos no contribuían a una mejoría, como tampoco su desmedido amor a la comida.


Retirado en Yuste tras abdicar en su primogénito Felipe II, Carlos I-V pasó sus últimos años viviendo en un palacio de 8 habitaciones adosado al monasterio, cuyos interiores fueron austeramente decorados y donde predominaba el negro en cortinajes y paños. Desde que había enviudado, el rey-emperador no había vestido otra cosa que trajes de luto en seda, a menudo ribeteados de armiño o de pelo de cabrito. Para desplazarse de una estancia a otra, utilizaba una silla con ruedas y, para descansar, otra fija cubierta de almohadones y con alargos para descansar en alto las piernas. Aunque aquejado de mil males y con las extremidades muy deformadas por la gota y los reumatismos, murió de fiebre palúdica el 21 de septiembre de 1558, a las 2 de la madrugada
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LA ARCHIDUQUESA EN LLAMAS

Posteado por: retratosdelahistoria el 8 may En: Biografías Austria - sin comentarios

TRAGEDIA EN LA FAMILIA IMPERIAL AUSTRO-HÚNGARA

LA ARCHIDUQUESA MATHILDE DE AUSTRIA-TESCHEN, 1849 - 1867

Segunda hija del matrimonio archiducal formado por Alberto de Austria-Teschen e Hildegarde de Baviera, duques de Teschen, la joven archiduquesa Mathilde Marie Adelgunde Alexandra de Austria-Teschen nació en La Hofburg de Viena el 25 de enero de 1849 y falleció en horribles circunstancias el 6 de junio de 1867. Era ésta nieta del archiduque Carlos de Austria, duque de Teschen, y de la princesa Henrietta von Nassau-Weilburg por el lado paterno, y del rey Luis I de Baviera y de Teresa de Sajonia-Hildburghausen por lado materno.

Le precedieron en la cuna una hermana, la archiduquesa Maria-Teresa (1845-1927), casada desde 1865 con el duque Philipp von Württemberg, y un hermano, el archiduque Carlos Alberto (1847-1848), muerto en la cuna.

Retrato del Archiduque Alberto de Austria, Duque de Teschen (1817-1895), Feldmarschall del Imperio Austro-Húngaro, primo del Emperador Francisco-José I y padre de la Archiduquesa Mathilde.

La pareja archiducal de Austria-Teschen y sus dos hijas formaban parte del estrecho círculo familiar e íntimo de los emperadores Francisco-José I y Elisabeth en Baviera (Sissí para los íntimos); de hecho, Sissí apreciaba particularmente a su prima Hildegarde, mientras que Alberto era la cabeza de proa del conservadurismo tras haber sido un gran apoyo para la archiduquesa Sofía, madre del emperador. En verano, residían éstos en su castillo de Weilburg, en Baden bei Wein, que el archiduque Alberto había heredado de su madre, mientras que en invierno tenían sus propios aposentos en La Hofburg de Viena.

En 1864, la madre de nuestra protagonista, la archiduquesa Hildegarde, murió de una inflamación pulmonar y de pleuresia, tras haber acudido a los funerales de su hermano el rey Maximiliano II de Baviera.

Fotografía de la joven Archiduquesa Mathilde de Austria-Teschen (1849-1867). Su padre y el Emperador la destinaban a ser la futura Reina de Italia, pensando en casarla con el futuro Humberto I.

Por aquella época, ya le pretendía un lejano primo, el archiduque Luis Salvador de Austria-Toscana (1847-1915), que deseaba desposarla. Pero su padre destinaba la mano de su pequeña hija al príncipe de Piamonte -futuro rey Humberto I de Italia-, siguiendo una política que perseguía acabar con las tiranteces existentes entre el Imperio Austro-Húngaro e Italia. Los proyectos de boda, en cualquier caso, no llegaron jamás a concretarse por culpa de un desagradable accidente.

La archiduquesa Mathilde, de entonces 18 años, tenía un pequeño vicio: el tabaco. Desde hacía un tiempo, fumaba a escondidas de su padre cigarrillos que le facilitaban sus doncellas, pese a la terminante prohibición paterna.

Quemada a lo 'Bonzo'

El 6 de junio de 1867, se encontraba la archiduquesa Mathilde junto con su padre y el resto de la Familia Imperial en la residencia de la emperatriz Elisabeth, Schloss Hetzendorf, preparándose todos para acudir a una velada teatral en Viena con sus mejores galas. Mathilde se había enfundado en un hermoso vestido vaporoso de gasas, blondas y tules para la ocasión, sobre las que sus doncellas aplicaron previamente una solución de glicerina para mantenerlas rígidas. Mientras esperaba que los demás miembros acabaran de engalanarse, quiso fumarse un último cigarrillo en el balcón aprovechando el momento y antes de que apareciera su severo padre, que no toleraba su tabaquismo. Apenas encendido el pitillo y llevado a la boca, entró de sopetón el archiduque Alberto en su habitación. En un rápido gesto, Mathilde escondió el cigarrillo tras su cintura, intentando disimular ante su progenitor cuando de pronto empezó a prender por detrás su vestido. Presa de pánico, la pobre archiduquesa arrancó a correr despavorida por toda la estancia, no consiguiendo otra cosa que la de avivar el fuego mientras sus doncellas la perseguían e intentaban en vano apagarlo. En cuestión de segundos, y para mayor horror de su padre y de la familia imperial allí presentes, se convirtió en una antorcha humana y tan solo los criados consiguieron ahogar las llamas tirándola al suelo para enrollarla en una manta. Para cuando quisieron despojarla de las batistas y gasas carbonizadas, se dejaron entrever unas espantosas llagas.

Se intentó, por todos los medios, acallar los desgarradores gritos de dolor de la pobre Mathilde, con casi todo el cuerpo afectado con horribles quemaduras de segundo y tercer grado, pero fue en vano. Un médico sugirió sumergirla en una bañera de aceite para que en él encontrase alivio, y de esta guisa se la transportó sin más dilación de Schloss Hetzendorf hasta el Palacio de La Hofburg, para que recibiera los adecuados cuidados médicos. Allí, acudieron en tromba los mejores galenos de la capital para asistirla; sin embargo, la paciente no pudo resistirlo. Tan grave era el estado de sus quemaduras, que la joven archiduquesa no tardó en morir.

Tamaña tragedia estremeció a los Vieneses... Lo terrible, es que una muerte similar le iba a ocurrir a una de las hermanas de Sissí, la Duquesa de Alençon, treinta años más tarde.

Blasón oficial de los Archiduques de Austria desde 1866. 

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CRONOLOGIA DE LOS EMPERADORES AUSTRO-HUNGAROS

Posteado por: retratosdelahistoria el 30 abr En: Dinastias Austria Cronologias Himnos / Anthems - 2 comentarios

EMPERADORES DEL S.S.I.R.G.

REYES DE LOS ROMANOS

ARCHIDUQUES & EMPERADORES DE AUSTRIA

REYES DE HUNGRÍA & DE BOHEMIA

Cronología de los reinados de los soberanos austríacos desde Federico III hasta Carlos I

Dinastía de Habsburgo / Casa Imperial de Austria

-Federico III, 1415-1493, Archiduque de Austria en 1458, Emperador Romano de 1440 a 1493

-Maximiliano I, 1459-1519, Rey de los Romanos en 1486, Emperador Romano de 1493 a 1519

-Carlos V, 1500-1558, Rey de España en 1516-1556, Rey de los Romanos en 1519, Emperador Romano de 1530 a 1556

-Fernando I, 1503-1564, Rey de Bohemia y de Hungría en 1526, Emperador Romano de 1558 a 1564

-Maximiliano II, 1527-1576, Rey de Bohemia y de Hungría, Emperador Romano de 1564 a 1576

-Rodolfo II, 1552-1612, Emperador Romano de 1576 a 1611 (abdica / recluído)

-Matías I, 1557-1619, Rey de Hungría en 1608, Rey de Bohemia en 1611, Emperador Romano de 1612 a 1619

-Fernando II, 1578-1637, Emperador Romano de 1619 a 1637

-Fernando III, 1608-1657, Emperador Romano de 1637 a 1657

-Fernando IV, 1633-1654, Rey de Bohemia en 1646, Rey de los Romanos en 1653

-Leopoldo I, 1640-1705, Emperador Romano de 1657 a 1705

-José I, 1678-1711, Rey de Bohemia en 1690, Emperador Romano de 1705 a 1711

-Carlos VI, 1685-1740, Emperador Romano de 1711 a 1740

-Maria-Teresa I, 1717-1780, Archiduquesa de Austria, Reina de Bohemia y de Hungría de 1740 a 1780, Emperatriz Romana "consorte" de 1745 a 1780

Prusia se anexiona Silesia sin previa declaración de guerra / Guerra de Sucesión de Austria en 1740-1745 / Alianza Austro-Británica contra Prusia, Baviera, Francia y España / El Elector Carlos Alberto de Baviera es elegido emperador del S.S.I.R.G. y rey de Bohemia en 1742 / Austria pierde el grueso de sus dominios italianos al final de la contienda

Dinastía de Wittelsbach / Casa Ducal Electoral de Baviera

-Carlos VII, Duque Elector de Baviera, Rey de Bohemia, Emperador Romano de 1742 a 1745

Dinastía de Lorena-Habsburgo / Casa Imperial de Austria-Lorena

-Francisco I, 1708-1765, Duque de Lorena de 1729 a 1737, Gran-Duque de Toscana en 1737, Rey de Bohemia y de Hungría en 1740, Emperador Romano de 1745 a 1765

-José II, 1741-1790, Rey de los Romanos en 1745, Emperador Romano de 1765 a 1790

-Leopoldo II, 1747-1792, Gran-Duque de Toscana de 1765 a 1790, Emperador Romano de 1790 a 1792

-Francisco II, 1768-1835, Rey de los Romanos en 1790, Emperador Romano de 1792 a 1806

Guerra contra la Francia Revolucionaria / Alianzas de Austria con Prusia, Rusia, Nápoles-Sicilia y Gran-Bretaña / Anexión de la República de Venecia a la Corona Austríaca / Creación del Imperio de Austria en 1804 / Disolución del Sacro Santo Imperio Romano Germánico en 1806 / Proclamación del Imperio Austríaco y del Reino Lombardo-Véneto en 1804-1806

IMPERIO AUSTRO-HUNGARO

-Francisco I, 1768-1835, Emperador de Austria de 1804 a 1835

-Fernando I, 1793-1875, Emperador de Austria de 1835 a 1848 (abdica / exiliado en Praga)

Revolución Vienesa en 1848 / Crisis del Gobierno Imperial / Caída y exilio del Canciller von Metternich / Hungría se subleva contra la soberanía austríaca en 1848 / Iª República Húngara 1848-1849

Regencia del Archiduque Juan de Austria / Abdicación de Fernando I el 2-XII-1848 / El Príncipe de Schwarzenberg induce al Archiduque Hdo. Francisco Carlos a renunciar a la corona imperial en favor de su hijo primogénito Francisco-José / Sofocación de la revolución húngara con la ayuda militar de Rusia

-Francisco-José I, 1830-1916, Emperador de Austria de 1848 a 1916, Rey de Hungría de 1849 a 1916

Marzo de 1849, Francisco-José I impone una nueva constitución centralista y restaura el absolutismo / represalias contra los generales y representantes húngaros sublevados en 1848 / capitulación de los húngaros en Vilagos tras la batalla de Temesvar / imposición de la lengua alemana y división del territorio magyar en 5 provincias bajo administración austríaca / abolición de la constitución absolutista de Olmütz en 1851 / fracaso de la política arancelaria, obligando al gobierno subir los impuestos para mantener el equilibrio presupuestario / Austria rehusa prestar su ayuda militar a Rusia en la Guerra de Crimea 1853-56 / Guerra de Independencia Italiana: alianza franco-piamontesa contra el dominio austríaco en la península / Francisco-José I es derrotado por Napoleón III y Victor-Manuel II de Cerdeña en Solferino y firma el armisticio de Villafranca, ratificado por el Tratado de Zúrich el 10-11-1859 / Unificación de Italia, que se constituye como reino con la dinastía de los Saboya / Austria pierde todas sus posesiones italianas salvo el Véneto, y permite las anexiones de los ducados de Parma, Módena y Toscana

1864: Guerra de los Ducados / Austria se une a Prusia en el conflicto de los Ducados del Norte de Alemania contra Dinamarca / Guerra Austro-prusiana en junio-agosto de 1866 / Austria es derrotada por Prusia en Königgrätz / Francisco-José I es obligado a ceder la hegemonía a Prusia y aceptar la anexión de Hannover, Hessen-Kassel, Nassau, Frankfurt-am-Main, Schleswig, Holstein y Lauenburg mediante la Paz de Praga, 23-08-1866 / Fusilamiento del Emperador Maximiliano I de México, hermano de Francisco-José I, el 19-06-1867 / Compromiso Austro-húngaro de 1867: autonomía para Galitzia y Croacia / Creación del Imperio Austro-Húngaro, 1867 / Guerra Franco-prusiana 1870-71 / Unificación alemana y creación del IIº Reich en 1871 / Austria obtiene los territorios turcos de Bosnia-Herzegovina y Novipazar en 1878 / Alianza del Imperio Austro-húngaro con el Imperio Alemán en 1879 y posterior unión de Italia en 1882

1889: muerte en extrañas circunstancias (suicidio o asesinato político) del Archiduque Hdo. Rodolfo de Austria, único hijo varón del emperador Francisco-José I y de Elisabeth en Baviera, 'Sissí' / la Emperatriz Elisabeth es asesinada el 10-09-1898 en Suiza / instauración del Sufragio Universal masculino y primeras elecciones austríacas, 1907 / Anexión de Bosnia-Herzegovina en 1908 / Serbia y Bulgaria forman una alianza contra el Imperio Austro-Húngaro en 1912 / El Archiduque Hdo. Francisco Fernando y su consorte Sophie Chotek, son asesinados por un terrorista serbobosnio en Sarajevo, 1914 / Viena declara la guerra a Serbia y desencadena una serie de declaraciones de guerra en toda Europa / Iª Guerra Mundial 1914-1918 / 1915: Italia abandona la alianza austro-húngara y alemana y pasa al bando de los Aliados (Gran-Bretaña, Francia, Rusia), incentivada con la cesión austríaca de Trieste mediante el Tratado secreto de Londres / 1916: fallece el emperador Francisco-José I y le sucede su sobrino-nieto Carlos I, que trata por todos los medios conseguir la paz con Francia, con la mediación de sus cuñados Borbón-Parma / 1918: Carlos I comunica su retirada de la alianza con Alemania al emperador Guillermo II / Checoslovaquia se proclama independiente y se constituye en república / Secesión de Hungría / 3-11-1918: armisticio entre Austria y los Aliados / Polonia se constituye en república y se adjudica la región austríaca de Galitzia / constitución del Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos / unificación de Transilvania y Rumanía / liquidación del Imperio Austro-Húngaro en 1919 por los tratados de Saint-Germain y Trianon

-Carlos I, 1887-1922, Emperador de Austria y Rey de Hungría de 1916 a 1918 (abdica / exiliado)

Disolución de la Monarquía Imperial Austro-Húngara / Carlos I abdica la corona imperial y se exilia con su familia en Suiza / Abolición del régimen monárquico / Iª República Parlamentaria Austríaca el 31-10-1918 / Hungría permanece como reino y se instaura una regencia en nombre de Carlos I y de su hijo Otto I, asumida por Horthy / promulgación de la Constitución de 1920 / inestabilidad política, social y económica con el crack bursátil de 1929

Golpe de Estado Nacionalsocialista fallido / Asesinato del Canciller Dollfuss en 1934, tras instaurar una dictadura conservadora

Gobierno de Kurt von Schuschnigg desde 1934 / Intento de Restauración Monárquica en 1937 / Auge del Nacionalsocialismo

Gobierno de Arthur Seyss-Inquart, nacionalsocialista / Unión de Austria al IIIer Reich Alemán en 1938 / IIª Guerra Mundial 1939-45

Ocupación Aliada de Austria en 1945-1955 / Gobierno Provisional de Karl Renner

IIª República Federal de Austria en Diciembre de 1945 / Cese de la ocupación aliada en 1955, con la condición de que Austria permanezca como país neutral /

1989, colapso del comunismo en la Europa del Este / 1995, Austria ingresa en la Unión Europea / 1999, Adopción del sistema monetario europeo '€uro'.

 

HIMNO DEL IMPERIO AUSTRO-HUNGARO:

 

 

 

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LA ORDEN DE LA CRUZ ESTRELLADA

Posteado por: retratosdelahistoria el 29 abr En: Ordenes de Caballeria Austria - sin comentarios

Retrato de Eleonora Magdalena de Gonzaga-Nevers, Princesa de Mantúa (1630-1686), Emperatriz consorte del Sacro Santo Imperio Romano Germánico, representada como 'Diana Cazadora' por Frans Luycx, c.1651.

La Orden de las Damas de la Cruz Estrellada remonta a un incidente que se produjo en Viena en pleno siglo XVII. Su fundadora, la Emperatriz del Sacro Santo Imperio Romano Germánico, Eleonora Magdalena de Gonzaga-Nevers (1630-1686)*, viuda del káiser Fernando III de Austria, es recordada sobretodo por su gran cultura y su patronato en las artes y letras austríacas, fundando una academia literaria. Por aquella época, se había promovido la ampliación del Palacio de Invierno (La Hofburg de Viena) con la construcción del Ala Leopoldina.

El Ala Leopoldina del Palacio de Invierno "La Hofburg" de Viena, sede de la Corte Imperial de Austria, según un antiguo grabado de época.

El 2 de febrero de 1668, se declaró un terrible incendio que casi arrasa con la nueva ampliación del palacio. De entre las humeantes ruinas de la capilla de la Emperatriz viuda, se rescató intacta la reliquia de la Santa Cruz (Lignum Crucis) y, considerando este hecho milagroso, Eleonora decidió conmemorarlo fundando una cofradía exclusivamente femenina: la Orden de la Cruz Estrellada (Sternkreuzorden).

Por Bula papal del 27 de julio de 1668, el pontífice Clemente IX daba el visto bueno y su bendición para la orden; el 9 de septiembre siguiente, el emperador Leopoldo I reconocía oficialmente la cofradía de las damas de la Sternkreuzorden, y el 13 de septiembre (13-IX-1668) se confirmaban el acta fundacional y sus estatutos, celebrándose sus capítulos anuales en tres grandes festividades de la Iglesia Católica:

1- El 3 de mayo, festividad de la instauración de la Santa Cruz. 

2-El 14 de septiembre, festividad y exaltación de la Santa Cruz.

3-El Jueves Santo.

Extremadamente exigente por no decir elitista, la orden exigía a sus receptoras tener no menos de dieciséis cuarteles de nobleza y, en el caso de estar casadas, aportar las pruebas nobiliarias del marido con un mínimo de 8 cuarteles. Tras ser recibidas las damas en el seno de la cofradía, éstas debían llevar sobre el busto, en el lado izquierdo, la condecoración de la Orden anudada a un lazo negro. La medalla en sí, consistía en un águila bicéfala esmaltada de negro rodeada por una orla de esmalte blanco y negro bordeado de oro, llevando inscrita la leyenda latina SALUS ET GLORIA, formando un escudo ovalado; y en su centro, una cruz esmaltada en rojo y bordeada de esmalte azul. Se observaba, además, dos grados entre las honradas:

-Dama Gran Cruz

-Dama

La gran maestría de la Orden de la Cruz Estrellada recaía siempre en la emperatriz consorte y, en su defecto, en una archiduquesa de Austria que fuera madre o esposa del Jefe de la Casa Imperial. Pese a las vicisitudes de la monarquía austríaca, que acabó siendo abolida en 1918 y arrastrando con ella un buen número de órdenes de caballería, al tratarse de una Orden dinástica (familiar), la Sternkreuzorden sobrevivió y hoy día tiene por Gran Maestre a la Archiduquesa Francesca de Austria (nacida Baronesa Thyssen-Bornemisza), madre del Archiduque Carlos, actual Jefe de la Casa Imperial y Real de Austria-Hungría.

Retrato de Maria-Luisa de Parma (1751-1819), Princesa de Asturias, según Anton Raphael Mengs, c.1765. En su atuendo, se puede distinguir el joyel de la Orden de la Cruz Estrellada engastada de diamantes.

Retrato de una Dama de la Orden de la Cruz Estrellada, realizado por Martinus II Van Meytens. En el cuadro, se distingue perfectamente la condecoración que ostenta anudado en la parte izquierda de su corsé. / Abajo, retrato de la Condesa Seraphina Franziska von Porcia, Princesa von Leiningen y Dama de la Sternkreuzorden, en 1810.

Entre sus miembros, se cuentan figuras históricas como la Reina Maria-Luisa de Parma (consorte de Carlos IV de España), la Reina Maria Leszczynska de Polonia (consorte de Luis XV de Francia), la Princesa Maria-Josefa de Sajonia (consorte del Delfín Luis Fernando de Francia), la Reina Maria-Amalia de Sajonia (consorte de Carlos III de España), la Reina Maria-Antonieta de Austria (consorte de Luis XVI de Francia), la Gran-Duquesa de Toscana y luego Emperatriz Maria-Luisa de España (consorte de Leopoldo II de Austria), la Emperatriz Carlota de Bélgica (consorte del Emperador Maximiliano I de México) y otras muchas consortes regias y damas de la alta nobleza europea del Antiguo Régimen y del siglo XIX.

(*)_Eleonora Magdalena de Gonzaga-Nevers o de Mantúa-Nevers, era la hija del Duque Carlo II de Mantúa (1609-1631), de la Rama franco-italiana Gonzaga-Nevers-Rethel, y de la princesa María de Mantúa (1609-1660). Su hermano fue el Duque Carlo III de Mantúa y de Montferrato. 

 

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EL FANTASMA DE SCHOENBRUNN

Posteado por: retratosdelahistoria el 17 ene En: Biografías Misterios Austria - 1 comentario

EL FANTASMA DEL CASTILLO IMPERIAL DE SCHOENBRUNN

No es solamente una leyenda la historia que vamos a citar aqui, sino un hecho atestiguado por un relevante personaje de inicios del siglo XX: la emperatriz Zita de Borbón-Parma, esposa del último kaiser del Imperio Austro-húngaro, Carlos I.

No vamos a hablar de la famosa a la par que misteriosa "Dama Blanca" del palacio de invierno de Viena, aunque si de otra dama que tan solo comparte con la anterior el mismo estado fantasmagórico.

Dícese que el fantasma de una hermosa dama de la época de la emperatriz Maria-Teresa de Austria, lleva desde finales del siglo XVIII vagando y apareciéndose en varias habitaciones de la planta noble de una de las alas del castillo de Schönbrunn, residencia veraniega de la corte de los Austria-Lorena. La historia era de sobras conocida por la servidumbre, la guardia y la corte. En las veladas de invierno, aprovechando las reuniones familiares, los miembros de la familia imperial recordaban que tal o cual persona había tenido un encontronazo con la famosa "Dama de Schönbrunn". De esas conversaciones, Zita de Borbón-Parma, entonces recién casada con el archiduque Carlos de Austria, sobrino y presunto heredero del emperador Francisco-José I, tuvo algún que otro dato anecdótico aportado tanto por la familia de su marido como por el personal de palacio.

Fotografía del Schloss Hetzendorf, en Viena. Antiguo pabellón de caza de la Familia Imperial construído a finales del siglo XVII, se remodeló para ampliarlo al gusto de la emperatriz Maria-Teresa en el siglo XVIII, convirtiéndolo en un palacio barroco de espléndidos interiores. Actualmente, es sede de la Escuela Nacional de Moda de Viena.

Por aquel entonces, la archiduquesa Hda. Zita de Borbón-Parma (1892-1989) -en la ilustración contigua- residía en el castillo de Hetzendorf hasta que, por cuestiones de seguridad, el emperador decidió que ésta debía imperativamente mudarse de residencia. La policía imperial temía que, al ser demasiado fácil penetrar en el perímetro del castillo y burlar el cordón de seguridad, algún intruso con malas ideas atentase contra la vida de la archiduquesa. Ya en el Schloss Hetzendorf, tanto Zita como otros parientes suyos y el personal del castillo sufrieron en sus propias carnes sobrenaturales y desagradables experiencias. Le pareció entonces una excelente idea la de mudarse a una residencia mucho más segura y mejor vigilada. El caso es que, cuando se le anunció que debía partir para Schönbrunn, sólo pensó en la belleza de sus jardines y en las frías estancias palaciegas del castillo imperial.

Es pues junto con su dama de compañía, la Condesa Nora von Nostitz-Rieneck, que la archiduquesa Zita se traslada con sus baúles, sus hijos y séquito a Schönbrunn en plena época estival. A la condesa le asignan entonces una serie de habitaciones del segundo piso del palacio, que conforman el llamado "Apartamento Braunschweiger"; se trataba del antiguo apartamento de la emperatriz viuda Elisabeth-Christine von Braunschweig-Wolfenbüttel (1691-1751), consorte del emperador Carlos VI y madre de Maria-Teresa I, cuyas ventanas están orientadas a los parterres de los jardines de palacio, con vistas al lejano pabellón o glorieta de José II que domina los jardines desde un promontorio. Huelga por tanto decir que aquellas habitaciones conservaban su antigua decoración rococó, con sus paneles tallados y dorados con pan de oro, amén de sus arañas de cristal de Bohemia y sus sedas damasquinadas.

El Castillo Imperial de Schönbrunn -a vista de pájaro-; residencia de verano de la Familia Imperial Austríaca desde el reinado de Maria-Teresa hasta la caída de la monarquía austro-húngara en 1918. / Abajo, otra fotografía de un ala lateral del Castillo de Schönbrunn, dónde se ubica el famoso Apartamento "Braunschweiger" o de Brünswick.

Durante varias noches, la Condesa von Nostitz-Rieneck tuvo el mismo y repetitivo curioso sueño: soñaba que una dama joven de hermosísimas manos, con lujoso atuendo dieciochesco, recorría el cuarto y se dirigía por salones contiguos, pasillos y galerías una y otra vez.

Extrañada, la condesa confió su misterioso sueño a la archiduquesa Zita.

Una semana después, Zita de Borbón-Parma, usó el pretexto de la llegada del frío otoñal para solicitar al emperador que su dama pudiese trasladarse a unas habitaciones más cálidas, a sabiendas que en el apartamento "Braunschweig" estaba terminantemente prohibido encender las vetustas estufas rococó por temor a que provocasen un incendio. Cuando el personal doméstico de palacio estaba trasladando las pertenencias de la condesa a su nuevo apartamento, los guardias abordaron a la dama expresándole su admiración por haber dormido tanto tiempo en unas habitaciones que se sabían "encantadas" por el fantasma de una gran dama del siglo XVIII. Sorprendida, Nora von Nostitz-Rieneck se enteró por boca de éstos que nadie, hasta entonces, había podido ocupar aquel apartamento regio más de dos noches seguidas.

Fachada principal del Schloss Prugg, en la localidad de Bruck an der Leitha (Baja-Austria), castillo de los Condes von Harrach.

Tiempo después, y durante la época primaveral del año siguiente, la archiduquesa Zita y la condesa von Nostitz-Rieneck viajaron para visitar a los condes de Harrach en su castillo de Bruck-an-der-Leitha, Schloss Prugg, en Baja-Austria. El conde y la condesa de Harrach ofrecieron a sus insignes visitantes un almuerzo seguido de una visita guiada por su castillo. De repente, al entrar en un salón de cuyas paredes colgaban retratos de las damas de compañía de la emperatriz Maria-Teresa, la condesa Nora von Nostitz-Rieneck se estremeció cuando reconoció en uno de ellos a la joven mujer con quién había soñado durante tantas noches en Schönbrunn. Los condes de Harrach y la archiduquesa Zita le preguntaron qué había visto, y la condesa señaló el retrato de la Princesa Wilhelmina von Auersperg, identificándola como la "Dama de Schönbrunn" sin dudarlo un solo instante.

Desde entonces, gracias a la identificación de Nora von Nostitz-Rieneck, se supo quién era esa fantasmal dama que se paseaba, noche tras noche, por el apartamento "Braunschweig" del castillo de Schönbrunn, aunque nunca se ha descubierto por qué desde su muerte, acaecida en octubre de 1775, sigue vagando por las habitaciones haciendo siempre el mismo recorrido.

Doscientos ochenta y cinco años después, hay quien asegura haber visto aún hoy a la famosa dama vagar por las estancias de la segunda planta, sirviendo de atracción turística suplementaria para los millones de visitantes que suelen acudir al castillo de Schönbrunn y sus jardines.

 

LA PRINCESA WILHELMINA VON AUERSPERG

Retrato de la Condesa Wilhelmina von Neipperg, Princesa von Auersperg (1738-1775).

Maria Wilhelmina, Princesa von Auersperg, de soltera Condesa von Neipperg y del Sacro Imperio, nació el 30 de abril de 1738 y falleció el 21 de octubre de 1775, hija de los Condes Wilhelm Reinhard von Neipperg y Maria Franziska Theresia von Khevenhüller-Frankenburg, que gozaban de una privilegiada relación con el emperador Francisco I de Lorena.

Retrato del Conde Wilhelm-Reinhard von Neipperg (1684-1774), padre de la Princesa von Auersperg.

Presentada por su padre en la corte imperial a la edad de 16 años, sus contemporáneos tomaron buena nota de su belleza y sobre todo de la hermosura de sus manos, amén de su carácter natural y desenvuelto, se caracterizaba por su "frescura" y por no tener pelos en la lengua. Caída en gracia a ojos de la emperatriz Maria-Teresa, fue casi de inmediato incluída entre el séquito de las damas de compañía de la soberana y admitida en el círculo de la Familia Imperial. De hecho, había impactado a Francisco I quien, bastante harto de las desbordantes muestras de afecto de Maria-Teresa, se prendó de Wilhelmina. Poco tiempo pasaría para que ésta, ante los avances del emperador, de 30 años mayor que ella pero aún atractivo y seductor, se aviniera sin problemas a convertirse en su amante secreta (1754).

Retrato de Maria-Teresa I de Austria, Emperatriz Romana Germánica (1717-1780), en un cuadro obra de Martin van Meytens fechado en 1752, cuando la modelo computaba 35 años. / Abajo, un retrato oficial de Francisco I de Lorena, Emperador Romano Germánico (1708-1765), marido de Maria-Teresa y fundador de la dinastía imperial de Austria-Lorena.

Francisco I y Wilhelmina solían encontrarse de noche en el Pabellón de Té, a medio camino entre el castillo y la glorieta que domina los jardines de Schönbrunn, para dar rienda suelta a sus pasiones amatorias. Se supo, y pronto hubo quien informó puntualmente a la emperatriz que su joven dama de compañía entretenía nocturnamente a su marido. La reacción de Maria-Teresa no se hizo esperar. Indignada, sermoneó severamente a la descarada y le buscó marido para alejarla de la corte y del emperador, creyendo asi que Francisco I desistiría. En cuestión de días, Maria-Teresa encontró en el príncipe Johann Adam Joseph von Auersperg al esposo idóneo: pertenecía a una gran y acaudalada familia checa, era sobrino de los príncipes de Liechtenstein, tenía 34 años y estaba disponible desde hacía dos años tras enterrar a su joven esposa Katharina von Schönfeld. No tenía residencia fija en la capital, por lo que la emperatriz confiaba en que se llevaría a sus lejanas posesiones de Bohemia a la flamante esposa.

El Castillo Imperial de Schönbrunn visto desde el patio de armas en 1758, obra de Bernardo Bellotto aka "Canaletto". / Abajo, retrato del Príncipe Johann Adam Joseph von Auersperg (1721-1795), Caballero de la Orden de San Esteban de Hungría, conmemorando su gira por Italia en la década de 1770.

Sin muchas objeciones, más que nada porque Wilhelmina von Neipperg solía gustar muchísimo a los hombres, Johann Adam von Auersperg aceptó tomarla como su segunda esposa y pasar la luna de miel en sus tierras checas, tal y como le recomendaba la emperatriz. No se sabe muy bien cuándo tuvo lugar la ceremonia en Viena, pero se barajan las fechas de 1755 y 1756 según diversas fuentes.

El caso es que el plan de Maria-Teresa no tardó en descalabrarse al intervenir su marido. Francisco, lejos de renunciar a su exquisita amante de apenas 18 años que sabía cómo hacer temblar su cama, envió un correo especial al flamante novio para invitarle a que se instalase con su esposa en la corte, con el pretexto de darle algún cargo. Auersperg no podía negarse, asi que la pareja principesca regresó a Viena y los amoríos del emperador con Wilhelmina se reanudaron para mayor disgusto de la emperatriz.

Pese a las escenas privadas que se libraron entre Maria-Teresa y Francisco I, en las que ésta intentó por todos los medios disuadirle de seguir manteniendo su relación con la princesa von Auersperg, el emperador siguió de tapadillo y a intermitencias, haciéndole de alcahuete y organizador de escapadas el príncipe de Ligne cada vez que le picaba.

Con la súbita muerte de Francisco I en el palacio de Innsbrück, días después de asistir toda la Familia Imperial y la corte a la boda del archiduque Leopoldo con la Infanta de España Maria-Luisa de Borbón (1765), cesó el escándalo.

Durante los funerales organizados para el entierro del tan querido esposo, Maria-Teresa prohibió terminantemente a todas sus damas que llevasen maquillaje con sus vestidos de riguroso luto; orden que por cierto se extendió a todos los miembros de la corte imperial. Sin embargo, desafiante, la princesa von Auersperg hizo acto de presencia, haciendo ostentación de su pena y vestida de negro aunque perfectamente maquillada. Empezaron los murmullos de las otras damas escandalizadas y la emperatriz se giró hacia ella para reprender a la descarada que había osado embadurnar su rostro con colorete y sus labios con vermellón. Sin ruborizarse y con altanería, la rebelde Wilhelmina le espetó brutalmente: -"No sabía yo que mi cara perteneciera al Estado!".

Después de aquel desafortunado intercambio de palabras, la princesa von Auersperg abandonó la corte.

Se sabe que en 1771, el príncipe Johann Adam von Auersperg adquirió el Palacio Rosenkavalier en Viena (Palacio Auersperg desde entonces) y que él y su mujer se instalaron allí durante las temporadas invernales, alternando con su castillo de Rottenhaus en Bohemia durante las épocas estivales. Cuatro años más tarde, sin haber dado hijos a su marido, Wilhelmina fallecía a la edad de 37 años.

 

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CARLOS ALEJANDRO DE LORENA

Posteado por: retratosdelahistoria el 13 ene En: Biografías Duques de Lorena Austria - sin comentarios

CARLOS ALEJANDRO DE LORENA, 1712 - 1780

"el hermano del Augusto César"

Linaje y juventud

Carlos Alejandro de Lorena, Príncipe de Lorena, nació en el Castillo de Lunéville el 12 de diciembre de 1712 y falleció en el Castillo de Tervuren, en las proximidades de Bruselas, el 4 de julio de 1780. Era el duodécimo retoño de la prolífica pareja formada por el Duque Leopoldo I de Lorena y de Bar, y de la Princesa Elisabeth-Charlotte de Orléans, sobrina carnal del rey Luis XIV de Francia (en la ilustración contigua, retratada junto al príncipe heredero Luis de Lorena). Por lado paterno, el joven Carlos-Alejandro descendía de los Habsburgo vieneses a través de su abuela la archiduquesa Eleonor de Austria, reina viuda de Polonia, mientras que del lado materno, aparte de emparentarse directamente con los Borbones, su otra abuela era la famosa Princesa Palatina del Rhin Elisabeth-Charlotte de Baviera, segunda esposa de "Monsieur" Felipe de Francia, duque de Orléans, y más conocida en la corte de Versailles como "Madame".

Retrato de Leopoldo I, Duque de Lorena y de Bar (1679-1729), en un grabado de la época.

Por nacimiento, Carlos Alejandro tan solo figurará en el último lugar de la línea de sucesión al trono ducal, después de sus hermanos que le preceden. Ya en mayo de 1711, una epidemia de viruela que tiene tintes de pandemia, asola Europa y se lleva a la tumba al Emperador José I de Austria y al Gran Delfín de Francia, asi como a los tres primeros hijos de los Duques de Lorena. Entre ellos ha muerto el príncipe heredero de Lorena, Luis, por lo que la sucesión a la corona ducal recae en el jovencísimo príncipe Leopoldo-Clemente, de tan solo 4 años.

En 1722, los jovenes vástagos de Lorena se únen a sus padres para asistir en Reims, en calidad de invitados, a la coronación de su joven primo el rey Luis XV de Francia y de Navarra. La estancia en territorio francés dará la posibilidad a los príncipes de Lorena para saludar a su abuela materna la Duquesa Vda. de Orléans, quien dejará escritas sus inmejorables impresiones acerca de sus tres nietos en sus cartas... Elogió en ellas la belleza de sus rasgos, el buen carácter y las buenas maneras de sus nietos, no pudiendo evitar compararlos con sus otros malcriados y aborrecidos nietos franceses, hijo e hijas del Regente.

Al año siguiente, el duque Leopoldo I piensa en enviar a su heredero a la corte de Viena con la finalidad de completar su educación bajo la protección y supervisión del Emperador Carlos VI, su primo y amigo de infancia, del cual se siente muy próximo. Por desgracia, el príncipe Leopoldo-Clemente contrae la viruela y fallece de esta horrible enfermedad a la edad de 16 años (en la ilustración de la izq.).

Será pues el príncipe Francisco, de 15 años y nuevo heredero de Lorena y de Bar, quien será enviado a Viena. El Emperador lo educa y forma como si se tratase de su propio hijo y heredero, pensando ya en convertirlo en su yerno casándole con su primogénita la archiduquesa Maria-Teresa, heredera de los Estados Hereditarios de Austria y de las coronas de Bohemia y Hungría. En poco tiempo, se oficializaría el tan cacareado noviazgo de la heredera imperial con el heredero loreno.

Educación Vienesa

Retrato del Príncipe Francisco Antonio Esteban de Lorena (1708-1765), Duque de Bar y Príncipe Heredero de Lorena a partir de 1723. / Abajo, detalle de un retrato de Carlos VI de Austria (1685-1740), Emperador Romano Germánico entre 1711 y 1740.

Es quizás en el curso del año de 1727 cuando Leopoldo I decide también mandar a su benjamín Carlos Alejandro a la corte imperial, para que se convierta en el compañero de su mayor. Cabe reseñar que, desde la corta edad de 4 años, Carlos Alejandro tiene en propiedad un regimiento de Infantería Imperial del cual es coronel. Carlos VI acogerá al principe quinceañero con los brazos abiertos y velará para que reciba una excelente formación cultural y militar entre los muros de La Hofburg: es iniciado principalmente en la ingeniería militar, en ciencias políticas y en lenguas extranjeras con excelentes resultados. Tratado como un hijo adoptivo de los Emperadores, Carlos Alejandro sería solemnemente recibido caballero de la Orden del Toisón de Oro el 5 de abril de 1729.

Su hermano el Duque de Lorena

En 1729, fallece el padre de los príncipes y el mayor, Francisco, es llamado a sucederle en el trono ducal con el ordinal de Francisco III (1708-1765) -en la ilustración contigua-, poniendo término a cinco años de estancia en la corte austríaca. Regresa a Lunéville, sede de la corte lorena, y emprende una serie de reformas urgentes que concluyen en apenas dieciocho meses. Sin embargo, su frialdad germánica no le brinda la general simpatía de sus súbditos como cabía esperar. Es más, sus constantes choques con su madre la duquesa viuda no contribuyen a mejorar el ambiente en Lunéville; Elisabeth-Charlotte de Orléans ambiciona intervenir en todos los asuntos del ducado y sentarse en el consejo, para guiar a su hijo. Francisco, en cualquier caso, se siente de sobras preparado para asumir las riendas del gobierno y no concibe que su madre le tutele como si fuese un chiquillo.

En 1721, el duque Francisco III de Lorena decide emprender una gira por Europa, por lo que acaba confiando la regencia a su madre. En el curso de sus viajes, aparece por Versailles para prestar homenaje al Rey de Francia, Luis XV, por una parte de su ducado de Bar respetando el modelo feudal que databa de 1301. En Bruselas, aprovecha para saludar a su tía, la archiduquesa Maria-Elisabeth de Austria, gobernadora general de los Países Bajos Austríacos. En Berlin, asiste como invitado a la boda del heredero de la corona de Prusia, el futuro rey Federico II, con una princesa de Brünswick-Wolfenbüttel. Se cree entonces que, en ese momento, es iniciado en la francmasonería.

Retrato de Estanislao I Leszczynski (1677-1766), Rey de Polonia y posteriormente Duque de Lorena y de Bar a partir de 1737; según el pintor Jean-Marc Nattier. / Abajo, retrato en busto del Duque Francisco III de Lorena y de Bar (1708-1765), Virrey de Hungría, según Martin Van Meytens.

En 1731, Francisco III es nombrado virrey de Hungría por el Emperador Carlos VI. La nominación le obligará a abandonar sus Estados que nunca volvería a pisar. De hecho, para poner fin a la Guerra de Sucesión de Polonia, Carlos VI, conforme a las propuestas del Cardenal de Fleury -primer ministro de Francia-, acepta entregar al vencido Estanislao I Leszczynski, suegro de Luis XV de Francia, en compensación por la pérdida de la corona polaca, los ducados de Lorena y de Bar. A cambio de la pérdida de sus ducados, sobre los que su familia llevaba setecientos años reinando, Francisco III se ve ofrecido el gran ducado de Toscana, propuesta que éste -muy a su pesar- acabó por aceptar pese a las vehementes protestas de su madre y de su hermano Carlos Alejandro, y para mayor consternación de sus súbditos.

Este intercambio territorial, negociado en secreto desde 1735 y efectivo en 1737, es formalizado por el Tratado de Viena de 1738.

El Palacio Pitti y sus célebres jardines, residencia oficial de la corte granducal de Toscana en Florencia, a vista de pájaro.

Poco después, Francisco III ordena que todos los muebles, cuadros, obras de arte, joyas y bibliotecas de sus palacios de Nancy, Lunéville, La Malgrange, Commercy... asi como la totalidad de los Archivos Ducales sean empaquetados y enviados a Viena de inmediato. No se trata de rapiña, expoliación y desmantelamiento, sino de un traslado, de una mudanza en toda regla de los bienes muebles del Duque de Lorena y de su familia. De hecho, Florencia se beneficiará de parte de ese traslado ducal cuando Francisco III se instale temporalmente entre los muros del Palacio Pitti y ordene que su valiosa biblioteca y el contenido de su admirable gabinete de ciencias sean instalados convenientemente en algunas de sus estancias palatinas.

Escena inmortalizada del "Desayuno Nupcial del 13 de febrero de 1736" en el Palacio Imperial de La Hofburg, ofrecido por los Emperadores Carlos VI y Elisabeth-Christine a su primogénita la Archiduquesa Maria-Teresa de Austria y a su yerno Francisco III de Lorena, Duque de Teschen y Gran Duque de Toscana (a la derecha de la mesa), recién casados, en presencia de la corte imperial.

El 12 de febrero de 1736, Francisco III de Lorena, de 27 años, se casa en Viena con su prometida la Archiduquesa Maria-Teresa de Austria, de 18 años. Tras los festejos organizados en el Palacio de La Hofburg, la joven pareja archiducal hace sus baúles para viajar hasta su nuevo destino: Florencia, capital de su gran ducado toscano.

El Príncipe de Lorena al servicio de Austria

Retrato del Príncipe Carlos Alejandro de Lorena (1712-1780), Caballero de la Orden del Toisón de Oro Austríaco y Mariscal de Austria; pastel debido al retratista suizo Jean-Etienne Liotard.

Privado de su hogar ancestral loreno, el príncipe Carlos Alejandro desestimará permanecer junto a su madre en el último reducto familiar que permanece como propiedad usufructuaria de la Duquesa Vda. Elisabeth-Charlotte, el principado soberano de Commercy. A principios de 1737, opta por trasladarse a la corte de Viena y poner su espada al servicio del Emperador enrolándose en las filas del ejército austríaco. Buscando la gloria y los laureles, participará activamente en la guerra contra la eterna enemiga de Austria, Turquía (1737-1739). Los honores y promociones no se harán esperar demasiado: asciende rápidamente en las graduaciones militares hasta llegar al rango de comandante general por méritos propios.

El difunto Emperador Carlos VI de Austria en su cama funeraria, rodeado de las coronas reales de Hungría, Bohemia, la archiducal de Austria y la Imperial del S.S.I.R.G., el 20 de octubre de 1740 en La Hofburg, Viena.

En 1740, año de la súbita muerte de Carlos VI y ascensión de su hija la archiduquesa Maria-Teresa al trono vienés, Carlos Alejandro se beneficiaría de un nuevo ascenso en la escala militar al ser nombrado mariscal de Austria (22 de noviembre).

Retrato de la Archiduquesa Maria-Teresa I de Austria (1717-1780), "Rey" de Hungría y de Bohemia y de los Estados Hereditarios Austríacos entre 1740 y 1780; según Martin Van Meytens.

Según las disposiciones de la Pragmática Sanción, reconocida por el conjunto de los Estados Europeos, las posesiones habsburguesas recaen en Maria-Teresa. Sin embargo, Federico II de Prusia exige compensaciones territoriales y los electores de Sajonia y de Baviera, casados con archiduquesas austríacas -hijas del difunto Emperador José I-, rehúsan reconocer a Maria-Teresa como única heredera y elegir a su marido Francisco nuevo emperador del Sacro Santo Imperio Romano Germánico. El Rey de Cerdeña, pese a estar casado con una hermana de Francisco y Carlos Alejandro, pretende hacerse con el Milanesado mientras que Francia acaricia la idea de aplastar, de una vez por todas, la Casa de Habsburgo, su rival desde hace 250 años. Todas esas discordias desembocarán en la Guerra de Sucesión de Austria (1740-1748) durante la cual, Francisco de Lorena, lejos de olvidarse de sus orígenes, se mostrará profundamente francófobo yendo hasta promover un acuerdo de paz con Prusia, al precio de abandonarle el ducado de Silesia, tan querido por Maria-Teresa, para facilitar la lucha de Austria contra Francia.

Retrato de la Archiduquesa Maria-Elisabeth de Austria (1680-1741), Gobernadora General de los Países-Bajos Austríacos entre 1725 y 1741. Era hija del Emperador Leopoldo I y de su tercera esposa Eleonor de Baviera-Neoburgo, asi como hermana de los dos últimos Emperadores de la Casa de Habsburgo: José I y Carlos VI. Tenía fama de mujer piadosa y gran melómana; asistió impotente al incendio accidental del Palacio Ducal de Bruselas en 1731. Falleció en el Castillo de Mariemont que dominaba el famoso coto de caza archiducal tan querido por todos los sucesivos gobernadores generales de los Países-Bajos Austríacos desde la época de los Duques de Borgoña.

En abril de 1741, Carlos Alejandro fue designado por su cuñada Maria-Teresa como sucesor al frente de los Países-Bajos Austríacos de la entonces gobernadora general, la archiduquesa María-Elisabeth de Austria, que había fallecido recientemente. El traspaso de poderes se hizo efectivo en agosto siguiente. Sin embargo, por culpa de la guerra, no pudo trasladarse a los Países-Bajos hasta tres años más tarde.

Los infortunios de la guerra y la boda archiducal

Retrato de Carlos-Alejandro de Lorena (1712-1780) Mariscal y Jefe del Estado Mayor Austríaco, Gobernador General de los Países-Bajos Austríacos desde 1741 hasta 1780; obra de Martin Van Meytens.

Convertido en uno de los principales comandantes austríacos, Carlos Alejandro se puso al frente de parte del Ejército Imperial, siéndole asignado como asistente el mariscal de campo Otto Ferdinand von Auersperg-Traun. Sin embargo, aunque la campaña pareció empezar bien para él, la fortuna no pareció estar dispuesta a favorecerle durante mucho tiempo en los campos de batalla. Tras haber llevado exitosamente a cabo la invasión de Alsacia, los reveses empezaron a multiplicarse cuando tuvo que trasladar su campo de acción en Bohemia. En 1742, el hábil Federico II de Prusia le vencía en la batalla de Chotusitz, y una segunda y tercera vez en las de Hohenfriedberg y de Soor (junio y septiembre de 1745). Un año después, sufría un cuarto revés al enfrentarse al ejército francés mandado por el Mariscal Mauricio de Sajonia, en la batalla de Raucoux (1746).

Retrato de la Archiduquesa Maria-Ana de Austria (1718-1744), hermana menor de Maria-Teresa I y consorte del Príncipe Carlos-Alejandro de Lorena. Fue Gobernadora General de los Países-Bajos Austríacos de enero a diciembre de 1744, falleciendo prematuramente tras dar a luz a una niña muerta.

Entre campaña y campaña, y tras recibir la debida dispensa papal, el príncipe Carlos Alejandro de Lorena se casará con su enamoradísima cuñada la archiduquesa María-Ana de Austria, celebrándose la unión religiosa en la iglesia de los Agustinos de Viena el 7 de enero de 1744. Todo hay que decirlo, durante mucho tiempo la archiduquesa, que se había enamorado hasta las trancas del hermano de su cuñado Francisco desde inicios de la década de 1730, insistió reiteradamente para que sus padres le dieran el consentimiento para casarse con él, y cada vez que abordaba el tema el Emperador le contestaba con una negativa. A Carlos VI no le interesaba entregar a su segunda hija a un benjamín cuya importancia era, por lo menos, nula en el ajedrez europeo y, por tanto, no aportaba ventaja o beneficio político alguno a Austria. De hecho, Carlos VI ya venía acariciando la idea de casarla con el Infante Felipe de Borbón, hijo de los Reyes de España -y futuro duque de Parma-, cuando apenas computaba 5 años. Pero la guerra anglo-española y el posterior Tratado de Sevilla firmado en noviembre de 1729, dieron al traste con los planes de boda austro-españoles. Mientras vivió su padre, Maria-Ana no encontró apoyos. Una vez sepultado Carlos VI en la cripta de los Capuchinos, la archiduquesa obtuvo finalmente, y a base de insistir hasta provocar dolores de cabeza, el permiso de su madre Elisabeth-Cristina de Brünswick-Wolfenbüttel, emperatriz viuda. Pero, como María-Ana y Carlos Alejandro eran primos segundos al ser ambos descendientes a la tercera generación del emperador Fernando III, hubo que cursar una solicitud a Roma para obtener la dispensa especial del Pontífice.

Retrato de Elisabeth-Christine von Brünswick-Wolfenbüttel (1691-1750), Emperatriz Vda. Romana Germánica, representada en 1735 por el pintor de la corte Auerbach. / Abajo, retrato en miniatura de la Archiduquesa Maria-Ana de Austria (1718-1744), Gobernadora General de los Países-Bajos Austríacos y consorte de Carlos-Alejandro de Lorena.

Tras una tórrida luna de miel, Carlos Alejandro y María-Ana parten de Viena el 3 de febrero para iniciar un largo viaje hasta los Países-Bajos. Llegan al pueblo de Westwezel el 24 de marzo, dónde son saludados por el Conde Karl Ferdinand von Königsegg-Erps, miembro del consejo supremo de los Países-Bajos, al mando de un destacamento de húsares que tiene por misión darles escolta hasta su destino. No sería hasta el 26 de marzo cuando la flamante pareja hace su solemne entrada en su nuevo hogar: Bruselas, capital administrativa de los Países Bajos Austríacos, tras ser agasajados fastuosamente en Amberes y Malinas. La llegada de los archiduques es celebrada por todo lo alto: presentaciones, ceremonia de besamanos, Te Deum, banquetes y bailes se suceden a un ritmo endiablado.

Dos meses más tarde, Carlos Alejandro tuvo que retomar el mando de los ejércitos imperiales apostados en la franja del Rhin, dejando a su esposa embarazada y sola en Bruselas a cargo del gobierno, asistida por el Conde Wenzel Anton von Kaunitz-Rietberg, ministro plenipotenciario de Austria. Desgraciadamente, la archiduquesa María-Ana fallecería de sobreparto el 16 de diciembre siguiente, tras dar a luz dificultosamente a una niña que nació muerta. Tenía tan solo 26 años.

Poco después se iniciaba la invasión y ocupación francesa de los Países-Bajos (1745-1748), que impidieron su retorno a Bruselas... Instalado temporalmente en Viena, asumió la dirección de la reforma de los ejércitos austríacos entre 1747 y 1749. No sería hasta el 24 de abril de 1749 cuando pudo realmente recuperar su gobierno bruselense con la siguiente recomendación de su cuñada la emperatriz Maria-Teresa: "Sed el primer gallo del país."

El Emperador Francisco I

Al morir inesperadamente el entonces emperador Carlos VII Alberto de Baviera -en la ilustración de la izq.-, Francisco de Lorena fue finalmente elegido Emperador del Sacro Santo Imperio el 13 de septiembre de 1745, por la Dieta de Frankfurt, y coronado como tal el 4 de octubre siguiente, día de San Francisco de Asís su santo patrón. Y si su esposa Maria-Teresa I de Austria no es más que emperatriz consorte, eso no impide que ella administre y gobierne personalmente sus territorios patrimoniales e intervenga en los asuntos imperiales que son, por norma, campo de acción exclusivo de su marido. Para darse cuenta de la influencia y autoridad de Maria-Teresa, basta con citar la ocasión en que la pareja imperial tuvo un serio desencuentro cuando Francisco I se opuso en vano a la alianza franco-austríaca de 1756, y no pudo conseguir casar su hija la archiduquesa Maria-Cristina con su sobrino el príncipe Carlos Mauricio de Saboya, duque de Chablais, hijo de su hermana y del Rey de Cerdeña. Aunque la Emperatriz esté locamente enamorada de su marido, en los asuntos de gobierno no tolera que se le lleve la contraria.

Francisco I de Lorena (1708-1765), Emperador Romano Germánico de 1745 a 1765; retrato debido a Martin Van Meytens. 

El único campo en el cual podrá desplegar todas sus aptitudes el Emperador Francisco I, será el financiero que Maria-Teresa le abandona a sabiendas de que es un lumbreras en esas cuestiones que ella no consigue entender. Excelente administrador, Francisco I lo había demostrado tempranamente en 1729 cuando accedió al trono de Lorena, con todo un programa de reformas y medidas urgentes que había que aplicar en sus Estados. Tan solo tardó 18 meses para enderezar unas finanzas ducales comprometidas por su difunto padre, y sanear las cuentas del Tesoro y de su familia. Lo mismo hizo con las arruinadas finanzas de los Austrias y del Imperio: en pocos meses, consiguió que volviera a fluír el oro en las arcas del Tesoro y crear incluso un superávit que les brindó los medios necesarios para ampliar y acabar el castillo de Schönbrunn, suntuosa residencia de veraneo de la Familia Imperial a las afueras de Viena, e incluso añadir más alas al viejo palacio de La Hofburg y restaurar las partes que necesitaban urgentes reformas.

El Castillo de Schönbrunn, residencia imperial de verano, visto desde la glorieta que domina los jardines a la francesa, según el pintor veneciano Canaletto en 1759.

A veces, agobiado por las muestras de afecto amoroso de la emperatriz, Francisco I echa una canita al aire... Se cuentan, entre sus conquistas, a las condesas Pálffy de Erdöd, de Colloredo-Mannsfeld... La más duradera fue su aventura con la princesa Wilhelmina von Auersperg, hija de su amigo el conde von Neipperg, que Maria-Teresa ya había intentado apartar de la corte casándola con el príncipe Johann Adam von Auersperg en 1755 o 1756, confiando en que, de este modo, permanecería alejada. Fue en vano. Francisco I ordenó a Auersperg que viniera a la corte con su bella esposa y los encuentros nocturnos de los amantes en el pabellón de Té de los jardines de Schönbrunn prosiguieron hasta que Maria-Teresa le exigió que terminara con sus vergonzosas escapadas.

Final de una carrera militar

Durante la Guerra de Siete Años, Carlos Alejandro de Lorena asumió nuevamente la dirección de los ejércitos imperiales y se dirigió a Bohemia, librando batalla en Praga donde fue derrotado. Consiguió, sin embargo, vencer al ejército prusiano en la batalla de Breslau (Wroclaw) en 1757. Desgraciadamente, no tuvo la misma suerte en la batalla de Leuthen, dónde Federico II le infligió una severa derrota que, además, supuso para él una caída en desgracia fulminante: fue apartado del alto mando militar austríaco y sustituído por el Conde Leopold Josef von Daun.

Lo único que consiguió suavizar tan tremenda humillación, fue la concesión de la gran cruz de la Orden de Maria-Teresa de manos de su cuñada, como premio a su no siempre afortunada carrera militar. En cualquier caso, fue puesto en reserva indefinidamente, lo que en realidad equivalía a una jubilación forzosa. Desde entonces, nunca volvió a ostentar mando alguno en el ejército imperial.

Gobernador General de los Países Bajos

De lo que no cabe duda es que fue el más popular de todos los gobernadores generales de los Países-Bajos Austríacos (Statthalter der Habsburgischen Niederlande). Gracias a él, los Estados Brabantinos florecieron nuevamente en todos los ámbitos. Se dedicó a reformarlo todo desde la perspectiva ilustrada, a desarrollar la industria, la economía y el comercio, a porteger y promocionar las artes y letras, a sanear las finanzas, a renovar y embellecer con nuevos proyectos urbanísticos la capital y las principales ciudades del país. Fue también él quien patrocinó la creación de la Academia Teresiana de Bruselas en 1772, y el que financió diversos experimentos técnicos e industriales en su castillo de Tervuren. De hecho, al príncipe Carlos Alejandro le entusiasmaba todo lo que sonara a novedoso, a pionero y moderno; apostaba instintivamente por el progreso que, para él, significaba rendimiento, beneficio y avance además de riqueza económica y cultural.

Agradecidos, los Estados Brabantinos financiaron una estátua en su honor, erigida en medio de la nueva y recién terminada Plaza de Lorena de Bruselas, en 1775 (actual Place Royale / Plaza Real), porque sin traicionar los intereses de la corona imperial, Carlos Alejandro consiguió defender los de los Países-Bajos y a hacer respetar sus privilegios.

En su floreciente y provechoso gobierno, Carlos Alejandro fue asistido sucesivamente por el Marqués de Botta-Adorno (1749-53), el Conde von Cobenzl (1753-70) y el Príncipe von Starhemberg (1770-80), que le secundaron en calidad de ministros plenipotenciarios, aunque cabría reseñar que con Cobenzl tuvo relaciones más tensas de las que habría deseado.

El príncipe se caracterizaba por su buen humor, sus maneras desenvueltas y su accesibilidad, despreciando la etiqueta y la intriga palaciega. Bondadoso y activo, brillaba por su desarmante franqueza y su inagotable energía, su incondicional amor a la cinegética y a la vida al aire libre, y sobretodo por su afición a la cerveza belga y la buena mesa. Pese a estar viudo y sin hijos desde 1744, nunca consideró la idea de volver a casarse, permaneciendo fiel a la memoria de su difunta y querida esposa.

Gran Maestre de la Orden Teutónica

Armas del Príncipe Carlos-Alejandro de Lorena, Gran Maestre de la Orden Teutónica.

Cuando en 1761 falleció el príncipe Clemente Augusto de Baviera, gran maestre de la Orden Teutónica, Carlos Alejandro de Lorena fue considerado como el candidato más idóneo de entre todos los nombres barajados. De este modo, y por unanimidad, los caballeros teutones le eligieron gran maestre de su orden el 3 de mayo de 1761. Tras aceptar su nueva dignidad, Carlos Alejandro fue consagrado en el castillo de Mergentheim y se le dispensó pasar las pruebas exigidas por los estatutos de la orden, aunque se le rogó que renunciara a todas las distinciones que se la habían concedido anteriormente. Su blasón puede encontrarse indistintamente esculpido en una de las paredes de la Iglesia de NªSra. del Buen Socorro de Bruselas, y en el frontón de la entrada del castillo de Heuchlingen (en Baden-Württemberg), propiedad de la Orden Teutónica que tuvo a bien restaurar.

Retrato del Príncipe Carlos-Alejandro de Lorena (1712-1780), ostentando las insignias de la Orden Teutónica de la que fue Gran Maestre entre 1761 y 1780. / Abajo, retrato al pastel del Archiduque Maximiliano Francisco de Austria-Lorena (1756-1802), sobrino y heredero universal de Carlos-Alejandro, futuro Gran Maestre de la Orden Teutónica y Arzobispo-Elector de Colonia.

Su actuación al frente de la prestigiosa y antigua orden es todavía recordada como una de las más alabadas. Se ocupó personalmente en sanear y enderezar la situación financiera de ésta, en reformar la institución y fortalecerla, y convocó en 1769 el "Gran Capítulo" para elegir a un coadjutor en la persona de su sobrino el archiduque Maximiliano Francisco de Austria, que fue confirmado y formalmente investido el 9 de julio de 1770, en la Iglesia de los Agustinos de Viena. Tiempo después, eligió a su sobrino como su heredero universal, legándole en su testamento la nada despreciable suma de 580.000 gulden.

Reverenciado por su espíritu conciliador, siempre llevó personalmente los asuntos de la orden sin delegar en otros más que para cumplir con lo que disponía u ordenaba. Sintiéndose responsable del destino de los caballeros teutónicos, presidió siempre que se le requirió los capítulos (reuniones de todos los caballeros) y visitó repetidas veces la sede central de la orden en 1761, 1764 y 1765, aunque hacia el final prefirió dirigir sus asuntos desde su palacio de Bruselas.

Retrato de José II de Austria (1741-1790), Emperador Romano Germánico de 1765 a 1790; obra de Anton von Maron, 1775. / Abajo, detalle de un retrato de la Emperatriz Vda. Maria-Teresa I de Austria (1717-1780), en su madurez según J. Hickel, circa 1775.

En 1765, su hermano Francisco I fallece repentinamente en el palacio imperial de Innsbrück (18 de agosto), justo después de celebrarse el casamiento del archiduque Leopoldo con la Infanta Maria-Luisa de España. Y aunque suba al trono imperial su sobrino José II, las riendas del gobierno permanecen en las férreas manos de su cuñada Maria-Teresa I; nada se modifica: Carlos Alejandro permanecerá en Bruselas mientras a la Emperatriz le plazca y, en vista de sus éxitos y popularidad como gobernador general, será hasta que uno de los dos muera.

A su muerte, acaecida en su residencia de Tervuren (4 de julio de 1780), su sobrino el emperador José II, que detestaba su aparente desenvoltura, designó como nuevos gobernadores generales de los Países-Bajos a su cuñado Alberto de Sajonia y a su hermana la archiduquesa Maria-Cristina, duques de Teschen. Pocos tiempo después, la emperatriz Maria-Teresa fallecía el 29 de noviembre siguiente.

 

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ELISABETH "SISSI", Emperatriz de Austria 1837-1898

Posteado por: retratosdelahistoria el 21 ago En: Biografías Austria Baviera - 24 comentarios

Elisabeth von Wittelsbach, Duquesa en Baviera, Emperatriz de Austria, Reina de Hungría (1837-1898)

La familia Wittelsbach

Los Wittelsbach fueron una de las familias más antiguas y poderosas de Alemania y de Europa, por siete siglos reinó en Baviera –territorio al sur de Alemania- ya sea como electores o como duques e incluso en la calidad de reyes. Como toda familia, vio nacer individuos inteligentes, valientes y poderosos, pero también su estirpe se caracterizó por dar al mundo los personajes más crueles, locos, ambiciosos y extravagantes que se tenga memoria.

Manteniendo la vieja costumbre germana de subdividir sus tierras y gracias a su abundante prole, esta familia se esparció por el sur de Alemania, formando ramas segundonas de la oficialmente reinante, de esta forma los condes palatinos de Zweinbrücken-Birkenfeld-Gelnhausen, se les concedió el titulo de Duques en Baviera en 1799 (no de Baviera, para no disminuir las atribuciones de la línea más antigua, cuyo jefe poseía entre sus títulos el de Duque de Baviera).

Para afianzar los lazos que deberían unir a las dos familias, el rey Maximiliano I, casó a una de sus hijas menores, de nombre Ludovica (habida de su segundo matrimonio con una princesa de Baden) con el duque Maximiliano José en Baviera (1808-1888), lo que permitió a la familia mejorar su condición económica y acercarse aún más a la corte bávara.

El matrimonio tuvo ocho hijos; Luis Guillermo, Elena, Elisabeth, Carlos Teodoro, María, Matilde, Sofía y Maximiliano; quienes emparentaron con la realeza y con la más alta aristocracia europea.

Retrato en grupo de los hijos e hijas de los Duques Max-Joseph y Ludovica en Baviera, según Stieler.

Sissi: de princesa romántica a emperatriz de Austria

Elisabeth Amalie Eugenie von Wittelsbach, conocida como Sissi en el entorno familiar, nació en Munich el 24 de diciembre de 1837, creció en el palacio de Munich y desde muy niña se caracterizo por su personalidad retraída, que casi no se podría llamar bonita, pero con un encanto peculiar, gusta de la naturaleza, especialmente de los animales y las caminatas en los bosques cercanos. Retrato ecuestre de la Duquesa Elisabeth en Baviera, alias "Sissí", ante el castillo de Possenhofen, propiedad de sus padres y lugar de su infancia y adolescencia despreocupada.

Si bien para la pequeña Sissi no estaba contemplado el matrimoniarla, ya que la familia por ahora tenía el anhelo de casar lo mejor posible a la mayor de las mujeres, que cariñosamente llaman Nené, y en vista de la soltería del joven emperador Francisco José de Austria, se trasladaron en 1853 a Ischl, Austria, para presentarla al monarca, que también era su primo, ya que su madre la archiduquesa Sofía era hermana de la duquesa Ludovica.

Retrato oficial del Emperador Francisco-José I de Austria (1830-1916), fechado en 1853.

Sin embargo, el emperador se encandila con la particular belleza y sencillez de la pequeña Sissi, ésta que no ha sido preparada, a diferencia de su hermana, para desenvolverse en una corte y menos aún imperial, se halla cohibida con tan real pretensión, pero de pronto todo esta resuelto, no será Nené la próxima Emperatriz, sino su pequeña hermana de 17 años, Sissi.

Elisabeth debe abandonar su querida Baviera y su familia, para trasladarse a vivir al Palacio Imperial de Viena, los novios contraerán matrimonio en esta ciudad el 24 de abril de 1857.

Retrato de Sofía Federica de Baviera (1805-1872), Archiduquesa de Austria y madre del Emperador Francisco-José I de Austria.

Su tía y suegra, la Archiduquesa Sofía, se convertirá en el peor calvario de la joven emperatriz, que deberá luchar contra el poder de la madre del monarca que ejerce una gran influencia en la corte y también en la vida del recién casado. Aunque Elisabeth no tiene ambiciones políticas, sino que al contrario prefiere hacer su vida en sus aposentos, alejada del protocolo y de la pompa imperial, debe enfrentarse a su suegra, que le exige conductas propias a tan alto rango.

Retrato oficial de Elisabeth "Sissí", Emperatriz de Austria y Reina de Hungría (1837-1898).

Pero Elisabeth tiene una forma de aislarse, una forma que ni todo el aparataje imperial podría combatir, es más bien un secreto, un placer culposo; escribe versos a hurtadillas. Si bien es cierto que no son composiciones que vayan a quedar en la retina de la prosa mundial, le permiten abstraerse, abstraerse de la soledad, de los recuerdos, de la ausencia de su imperial esposo, del desprecio -ya declarado- de su suegra, le permiten viajar y alejarse de ese frío y fastuoso palacio. Sin embargo, hay versos que denotan lo atribulada de su alma, y que sí son buenos, como por ejemplo uno que comenzaba así: "hace mucho tiempo que he muerto ya…"

Otro de los pocos placeres que tiene Elisabeth es montar a caballo, lo hace con tal entusiasmo, que sólo podría compararse al placer que siente escribiendo versos. Corre por los bosques y prados, sus camaristas, que por supuesto le son impuestas por la archiduquesa Sofía, se escandalizaron de esta actitud, y llegará a ser, incluso, asunto de estado; pero será una pasión que la acompañará por largos años, hasta cuando las fuerzas se lo permitan.

Otro punto que siempre atormentó a la joven emperatriz fueron los hijos, de su primer embarazo tuvo a una niña que llevó el nombre de Sofía (1855), en honor a su abuela, pensando que de esta forma podría acercarse más a ella, pero el resultado fue que la archiduquesa tomó como suya a la pequeña criatura, provocando profundas depresiones en Sissi. Un año después, el 12 de julio de 1856, nacería la segunda hija del matrimonio imperial cuyo nombre, Gisela, se le dio en honor de una princesa de Baviera que se casó en el 955 con un príncipe pagano de Hungría de nombre Waik, que se convertiría al cristianismo y pasaría a la historia como Esteban I el santo.

Los acontecimientos políticos del imperio recomiendan al emperador que debe hacer un viaje por los territorios mas rebeldes a la dominación, estos son Lombardia-Véneto y Hungría, creyendo que la belleza y carisma de su joven esposa, podrían cautivar a los insurrectos, invita a ésta a un viaje a las posesiones al norte de Italia; Sissi acepta gustosa y sólo se siente triste porque deberá dejar a sus hijas al cuidado de su odiosa suegra.

Francisco-José I (1830-1916), Emperador de Austria y Rey de Hungría de 1848 a 1916.

Al regreso de Italia deben emprender el viaje a Hungría, pero esta vez, Elisabeth, se queja de los cuidados de la Archiduquesa Sofía, juzgados excesivos y agobiantes hacia sus nietas, por lo tanto pide a su esposo que las pequeñas princesas las puedan acompañar; Francisco José acepta.

De ese viaje Sissi retendrá dos recuerdos, uno es lo encantadores que les resultan los húngaros y su tierra, cariño que se hace reciproco; y la trágica muerte el 29 de mayo de 1857, de su hija mayor, la princesa Sofía de dos años de edad.

Obviamente este triste acontecimiento, provocará cada vez mas fricciones entre suegra y nuera, acentuado por el desprecio de la madre del emperador que siente hacia todo lo húngaro. No se sabe si Sissi movida por sus sentimientos de amor hacia Hungría o por revancha hacia la archiduquesa Sofía, se empeña en aprender todo lo que pueda del pueblo húngaro, empezando por su lengua e historia.

El 12 de julio de 1858, en el palacio de Laxenberg, Elisabeth da a luz al ansiado varón, que recibe el nombre de Rodolfo Franz Karl Joseph y sólo después de diez años tendría su última hija, la pequeña Valeria (1868).

Litografía de 1870, que representa a la Familia Imperial Austro-Húngara en los jardines del Palacio de Gödollo, en Hungría.

Hungría y los viajes de la emperatriz

retrato de la Emperatriz Elisabeth según Winterhalter, en 1865.

Elisabeth pasó a la historia por su encantadora belleza, por esa mirada profunda, escrutadora, por su personalidad tornadiza, en fin por sus un y mil atributos de su carácter y de su físico, pero pocos la describen con el profundo amor que sentía hacia su Hungría, ese país que fue para ella lo que nunca pudo ser Austria.

A su alero los nacionalistas de Hungría tuvieron una protectora, a su alero también llegó a ser el primer presidente del gobierno húngaro y posteriormente ministro de relaciones exteriores (1871-79) el conde Gyula Andrássy, revolucionario del 48, a quien la emperatriz llegó a considerar su único amigo.

El pueblo húngaro no reparó en obsequios y muestras de amor a su soberana, que les hablaba y entendía en su propia lengua, los hicieron coronar reyes de Hungría en 1867 y les regalaron el palacio de Gödöllö donde Sissi pasaría largas temporadas.

Hungría era el único nexo que tenia la emperatriz con la politica del imperio. Aunque ella nunca participó activamente en la toma de decisiones, siempre hacia ver sus puntos de vista a su esposo, observaciones que siempre tenían un tinte liberal, consecuencia de la corte y de la familia de la que provenía.

Pero una vez apartado del poder su amigo Andrássy, Sissi se alejó completamente del consejo imperial. Su hijo Rodolfo escribió alguna vez: hubo un tiempo en que la emperatriz, con fortuna o no, que eso no quiero discutirlo ahora, se ocupaba de los asuntos políticos, y los hablaba con el emperador, generalmente desde puntos de vista diametralmente opuestos a los de este. Aquellos tiempos han pasado. La emperatriz sólo se ocupa ahora de los deportes y por eso se ha extinguido aquella corriente de ideas liberales.

Una vez muerta su suegra en 1872, Elisabeth sintió un gran alivio, a pesar de que ya no tenía el mismo rencor que en los primeros años de convivencia, es más, estuvo acompañándola en su lecho de muerte hasta el último minuto.

Sus hijos mayores tampoco ya estaban para cuidados personales y se dedicó en cuerpo y alma a la pequeña Valeria. Pero la emperatriz desde hacia un tiempo se iba mostrando más y más inquieta, gustaba de los viajes, y su afición a montar no la había abandonado por nada.

Fotografía de Sissí aka Elisabeth, Emperatriz de Austria y Reina de Hungría en 1869.

Pero su perenne melancolía unida a cierta inquietud en el ánimo, hicieron que sus médicos le recomendasen hacer algún viaje a climas más templados. Ella obedeció y descubrió un mundo nuevo; literalmente. Primero fueron las costas de la isla griega de Corfú, después Italia y el Mediterráneo en general. Gustaba de viajar a esta reina, gustaba demasiado al parecer de la corte vienesa; pero Francisco José, que no veía nada extraño en estos viajes, la dejaba hacer.

Sin embargo estos se volvieron en un ir y venir constante, visitaba la familia en Baviera, en especial a su primo, el excéntrico rey Luis II, que profesaba hacia Sissi una devoción propia de alguien que construye palacios de ensueño en la punta de un cerro; de ahí se iba a Gödöllö, luego visita a su amiga, la reina de Rumania, con quien compartía su gusto por la literatura, después a Viena, después a Corfú, África, España, Italia, Francia, Suiza y un largo etcétera.

Retrato del Rey Luis II de Baviera, según Ferdinand von Piloty en 1865.

Sus viajes a Inglaterra eran de antología, ya que el protocolo le exigía visitar a la Reina Victoria, pero Sissi tan poco dada a las formalidades, se excusaba con cualquier pretexto; estas excentricidades muchas veces valieron más de un dolor de cabeza a los embajadores, que debían dar las explicaciones de las extravagancias de su soberana.

Retrato del Emperador Francisco-José I de Austria-Hungría, según F.X. Winterhalter.

Su maridito, como se firmaba en las cartas Francisco José, comenzó a notar esa perturbación en su mujer, junto con sus obsesión a montar y a las caminatas (en un día podía andar sin parar nueve horas, haciendo desfallecer a sus damas de compañía, que no soportaban tanto traqueteo).

Según consta en diarios personales de sus camaristas y en las cartas que la emperatriz mantenía con su esposo, el año de 1885 se podría decir que fue uno de los más productivos en cuanto a viajes, ya que ese año pasó cuatro semanas paseando por diversas islas griegas.

Sin embargo la vida que llevaba la emperatriz en un momento tenia que pasarle la cuenta al cuerpo, comenzó a sufrir de fuertes dolores de huesos y a sentir que las fuerzas ya no eran las de antes; por el mismo motivo comienza una serie de viajes terapéuticos a Holanda, viajes que se harán una costumbre. De esta forma Francisco José ve como, sea con el pretexto que sea, su mujer tiene que, irremediablemente…, viajar.

A la vez trata de relajar su hiperactividad y de mal humor se presenta en bailes y fiestas en aquellos tormentos que se han inventado para los reyes. En esa frase se puede apreciar lo tedioso que le resultaba la vida cortesana y las murmuraciones en Viena, que contadas veces al año veían en alguna actividad pública a su soberana.

La emperatriz y la muerte

Retrato de Elisabeth "Sissí", Emperatriz de Austria-Hungría, según Georg Raab en 1879.

El poco tiempo que la emperatriz pasaba en Viena trajo como consecuencia que de la vida de sus hijos se enteraba por terceras personas. En 1875 asiste a la boda de su hija Gisela, quien contrajo nupcias con un príncipe de Baviera llamado Leopoldo.

De Rodolfo es poco, o casi nada, lo que sabe. El joven que tiene una vida independiente, vida que incluye una pequeña corte, es de carácter débil y de una endeblez psíquica notoria, incluso más tarde se tornaría enfermizo a causa de una enfermedad que padeció en 1886.

Sissi escucha y piensa en lo que dicen las gentes: los Habsburgos empezaron su poderío con un Rodolfo y con un Rodolfo lo terminarán. En más de una ocasión le dijo a su esposo, que él seria el penúltimo de los soberanos de Austria.

El príncipe heredero se casa en 1881 con la princesa Estefanía de Bélgica, y esto significa el fin definitivo de cualquier intento de acercamiento entre madre e hijo.

El periodo que comprende entre 1882 y 1885, la emperatriz lo dedica única y exclusivamente a viajar. Pero ese periodo de intranquilidad y desasosiego se rompe con una perturbadora noticia, su primo y amigo, el rey Luis II de Baviera ha muerto ahogado en un lago, dos días después de que lo depusieran y encerraban debido a su locura.

Este hecho la marcó fuertemente, ya que la manera en que murió el desgraciado monarca, parece advertirle que por sus venas corre la misma sangre esquizofrénica del difunto. Teme por sus nervios, teme por los hijos que tiene y principalmente teme por el futuro del imperio.

Hasta que los hechos toman ese rumbo indeseado, la muerte se presenta con más poder y más cercana aún. El 30 de enero de 1889 se suicida junto a su amante, Maria Vetsera, en su pabellón de caza de Mayerling, el príncipe Rodolfo a los 31 años de edad, dejando a una pequeña hija, Elisabeth Marie, de 5 años.

Elisabeth sufre como nunca, reniega contra todo e incluso contra sus creencias, pero al rato se arrepiente, sin embargo maldice el día que conoció a Francisco José. Se sumerge en una profunda depresión y se vestirá hasta el día de su muerte de un riguroso negro en señal de duelo.

La muerte de la emperatriz

Elisabeth, después de la muerte de su hijo, se embarca en uno de sus viajes más extensos, se va a ver las obras de su palacio en Corfú y desde ahí decide seguir a África, para pasar de vuelta a Italia y volver a Viena; pero su estado de ánimo, hace recomendable que busque tranquilidad, palabra que tiene verdadero sentido viajando. Es por ello que vuelve a viajar a Corfú y desde ahí a Egipto, donde pasa unos días de sosiego. Mientras tanto, su hija menor Valeria contraía matrimonio en Ischl el 31 de julio de 1890 con el archiduque Francisco Salvador, un pariente de su padre. Esto deja a Elisabeth en verdadera libertad de acción, pues ya no tiene a nadie a su cuidado.

En 1892, vuelve a embarcarse; esta vez se dirige a las Baleares, pasando por Sicilia, y desde ahí a España, viaje que le hace pasar las navidades y por ende su cumpleaños en solitario. Desde Barcelona se va a Turín por la Riviera Francesa y desde ahí a Ginebra y luego a Terriet; es un andar sin rumbo fijo, es la busca de la tranquilidad, o quizás es la forma de huir de sus recuerdos.

Una de las alegrías de la emperatriz en este tiempo (que ya contaba con cincuenta y siete años) es el nacimiento de su primera bisnieta, hija de su nieta la princesa Augusta.

Así pasó estos años la emperatriz: nada más llegar a Austria, ya emprendía un nuevo viaje. El 16 de julio de 1898, Sissi se despidió de su esposo en Ischl, sería la última vez que Francisco José la vería con vida. Se dirigiría a Munich, luego a Alemania y por último a Suiza

El 9 de septiembre la emperatriz llegó a Ginebra y fue de visita a una finca de los barones de Rothschild, donde pasa el día, de regreso al hotel, mira extasiada la vista que tiene al hermoso lago.

El día 10 desea embarcarse hacia Caux y junto a su camarista, la condesa Sztáray, se dirigen al embarcadero; a la salida del hotel, un hombre se abalanza sobre ella haciéndola caer, el individuo huye, Sissi se pone de pie y todos corren a verla, pero ella calmadamente les dice que esta bien y que no se preocupen, se sube al vapor y al estar allí cae inconsciente. La emperatriz ni siquiera se percató, pero el hombre le había clavado acertadamente un estilete en el corazón, lo que provocó su muerte minutos más tarde.

El magnicida se llamaba Luigi Luccheni, un obrero de origen italiano y que, según sus propias declaraciones, lo hizo en pos de la lucha contra los ricos y poderosos. Luccheni era un anarquista que ya estaba fichado por la policía, pero que no se consideraba peligroso. Como en Suiza no existía la pena de muerte el hombre fue condenado a cadena perpétua, pero terminaría ahorcándose en 1910.

Texto de David S.D.M. "Elisabeth Sissí de Baviera"

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FRANCISCO III DE LORENA, 1708-1765

Posteado por: retratosdelahistoria el 6 jun En: Biografías Duques de Lorena Austria - 2 comentarios

Francisco III Esteban, Duque de Lorena (1708-1765)

Francisco III Esteban de Lorena fue el último soberano de su dinastía en reinar sobre los ducados de Lorena y de Bar. Nacido el 8 de diciembre de 1708 en Lunéville, falleció el 18 de agosto de 1765 en Innsbrück (Tirol Austríaco); fue Duque de Lorena y de Bar de 1729 a 1737. Era el 9º hijo del duque Leopoldo I de Lorena y de la princesa Elisabeth-Carlota de Orléans.

 

Leopoldo I, Duque de Lorena y de Bar (1679-1729)

Cuarto hijo varón en la línea de sucesión al trono de Lorena, la muerte de su hermano mayor superviviente, Luis, en 1711, le catapultó al segundo rango después del príncipe Leopoldo Clemente que, al morir prematuramente en 1723, le convirtió en el nuevo heredero loreno. A la edad de 15 años (en 1723), Francisco fue enviado a la corte de Viena, dónde fue educado por el propio emperador Carlos VI de Austria, que le consideraba como el hijo varón que nunca tuvo, y planeaba casarlo con su primogénita la archiduquesa Maria-Teresa.

Elisabeth-Carlota de Orléans, Duquesa Vda. de Lorena y su hijo el Duque Francisco III Esteban de Lorena, retratados por Alexis Simon Belle (Palacio Ducal de Lunéville, Lorena, Francia).

Grandes Armas del Ducado Soberano de Lorena y de Bar.

Convertido en duque de Lorena en 1729, al fallecer su padre, el príncipe se convirtió en Francisco III a la edad de 21 años. Pero al término de la Guerra de Sucesión de Polonia, se pone en marcha la maquinaria diplomática de un lado y otro del Rhin: el rey Luis XV de Francia y el emperador Carlos VI empiezan a negociar. El primero pretende hacerse con los Estados del duque Francisco III de Lorena, y entregarlos a título vitalicio a su suegro el rey Estanislao I Leszczýnski, que se ha visto privado de su trono polaco a favor del elector Federico-Augusto "el Fuerte" de Sajonia (con la ayuda militar de Rusia), a modo de consuelo y compensación por la pérdida; obviamente, a su muerte, los Estados de Lorena y de Bar revertirían naturalmente a la corona gala a través de su hija María, reina consorte de Francia.

Estanislao I Leszczynski (1677-1766), Rey de Polonia y luego Duque de Lorena y de Bar de 1729 a 1766, en compensación por la pérdida de su reino a manos de su rival Federico-Augusto I de Sajonia, era el suegro del Rey Luis XV de Francia; retrato fechado en 1711.

A cambio, Luis XV se comprometía a aceptar la Pragmática Sanción del emperador Carlos VI, en virtud de la cual traspasaba sus Estados Hereditarios (Austria, Tirol, Silesia, los Países-Bajos Austríacos, Luxemburgo, Bohemia, Hungría y demás posesiones italianas y alemanas) a su heredera la archiduquesa María-Teresa, cuya mano estaba prometida al duque Francisco III de Lorena. Por su parte, el emperador Carlos VI, aparte de obtener el reconocimiento por parte de Francia de su Pragmática Sanción, que regulaba su sucesión a favor de su primogénita, obtenía el gran-ducado de Toscana para su futuro yerno y la posibilidad de transmitirle la corona imperial a su muerte, y consentía de paso la cesión de Lorena a Estanislao I de Polonia.

Carlos VI de Austria (1685-1740), Emperador del Sacro Santo Imperio Romano Germánico de 1711 a 1740.

Para Francisco III, la idea era tentadora. Para su madre, era una trahición inadmisible.

Sin embargo, el intercambio de territorios no se hizo fácilmente: la duquesa viuda de Lorena, Elisabeth-Carlota de Orléans, se opuso violentamente e intentó presionar a su hijo para que no firmase la renuncia. Por otro lado, Francisco III era presionado por austríacos y franceses para que abandonase la Lorena para un territorio más apacible y soleado como la Toscana. Tras semanas de tira y afloja, de pros y contras, Francisco III cedió y abdicó la corona a favor del destronado rey Estanislao I de Polonia (1737).

Desayuno nupcial de la archiduquesa Maria-Teresa de Austria y de su marido Francisco III Esteban de Lorena -a la derecha del cuadro-, en presencia del emperador Carlos VI y de la emperatriz Elisabeth-Christine, que presiden la mesa, el 12 de febrero de 1736, en Viena.

Poco antes, el 12 de febrero de 1736, Francisco III de Lorena desposaba a la archiduquesa María-Teresa de Austria (1717-1780), convirtiéndose automáticamente en archiduque consorte. En 1737, abdicaba la corona de Lorena y se convertía en gran-duque de Toscana con el nombre y ordinal de Francisco II y, junto a su mujer, viajaron a sus nuevas posesiones italianas para una estancia de 3 meses. El mismo año, el emperador le concedía el título de duque de Teschen, habiendo sido anteriormente nombrado virrey de Hungría por cuenta de su suegro Carlos VI.

Corona de los Archiduques de Austria (Cámara del Tesoro Imperial, La Hofburg, Viena).

En cuanto a la madre de Francisco, ésta rehusó abandonar los ducados y consiguió que en beneficio suyo se le entregase en usufructo el principado soberano de Commercy (enclavado en Lorena) a título vitalicio. A su muerte, acaecida en 1744, dicho principado pasó a depender de la Corona de Francia.

En 1740, el emperador Carlos VI fallecía de un atracón de setas y la sucesión era asumida por su primogénita María-Teresa I, que fue inmediatamente proclamada "Rey" de Hungría y reina de Bohemia. Sin embargo, las hostilidades fueron iniciadas inesperadamente por el rey Federico II de Prusia, quien tomó Silesia sin previa declaración de guerra y se la anexionó. Semejante agresión fue el detonante de la Guerra de Sucesión Austríaca y, pronto, las demás potencias pretendieron sacar provecho del conflicto de un bando u otro.

Retrato de Maria-Teresa I de Austria (1717-1780), "Rey" de Hungría, Reina de Bohemia, Archiduquesa de Austria, Gran Duquesa de Toscana y soberana de los Estados Hereditarios Austríacos de 1740 a 1780; retrato según Martin Van Meytens.

La Corona Imperial del Sacro Santo Imperio Romano Germánico, más conocida como la Corona de Carlomagno (Cámara del Tesoro, La Hofburg, Viena).

María-Teresa I no pudo más que contar con la alianza con Gran-Bretaña y de las Provincias-Unidas para hacer frente a la coalición franco-prusiana (alianza firmada en 1741). A esto se sumó el alzamiento de dos rivales y pretendientes a la corona imperial, que se consideraban perjudicados en sus intereses por la Pragmática de Carlos VI: el elector de Baviera y el elector de Sajonia, quienes en virtud de sus matrimonios con dos archiduquesas austríacas (hijas del emperador José I), pretendieron hacerse elegir por la Dieta Imperial de Frankfurt. Finalmente, fue el duque-elector Carlos VII Alberto de Baviera quien consiguió salir elegido emperador, en detrimento del gran-duque de Toscana Francisco II.

Retrato del Elector Carlos VII Alberto de Baviera (1697-1745), Emperador del S.S.I.R.G. y Rey de Bohemia de 1741 a 1745.

Para empeorar el panorama, España y Baviera se unieron a la coalición franco-prusiana, mientras que Austria, aparte de contar con el apoyo de Gran-Bretaña y de las Provincias Unidas, tradicionalmente opuestas a la hegemonía de Francia, encontró aliados temporales en Cerdeña y Sajonia.

Retrato del Rey Federico II "el Grande" de Prusia (1712-1786), Elector de Brandenburgo y Rey de Prusia de 1740 a 1786; según Antoine Pesne.

Afortunadamente para Maria-Teresa I de Austria, el rey Federico II de Prusia acepta firmar un tratado de paz con tal de conservar Silesia y, en cambio, se compromete a respetar la Pragmática Sanción. Obviamente, la perfidia prusiana deja en mal lugar a su aliada francesa que, trahicionada y abandonada, se encuentra comprometida en un conflicto iniciado por Federico II.

El Rey Luis XV de Francia dando órdenes a sus generales y oficiales en el asedio de la ciudad de Friburgo, el 11 de octubre de 1744.

Francia, fiel a su compromiso de respaldar al emperador bávaro, se enfrentará a una situación harto espinosa; la campaña bélica resultaría, a la larga, desastrosa para sus ejércitos: sufren una severa derrota en Dettingen (1743), y la campaña austríaca no parece ir mejor, aunque sus ejércitos en el frente de los Países-Bajos resultan victoriosos y consiguen derrotar a los anglo-holandeses. La guerra acabaría con el tratado de Aquisgrán (Aachen en alemán, Aix-la-Chapelle en francés), en 1748. Sobre el plan militar, Francia no ha ganado ni ha perdido, pero sus aspiraciones han sido trahicionadas por la paz austro-prusiana. Sale en todo caso debilitada sobre el plan económico, y en una situación diplomática muy tensa con Berlín, Viena y Londres que, a la larga, desembocarían en la Guerra de los Siete Años (1756-1763). Tras la paz de 1748, Versailles opera un cambio de alianzas de 180º inspirado por la marquesa de Pompadour y el partido anti-prusiano, y procede a un reacercamiento con Viena que daría lugar a la coalición franco-austríaca frente a la coalición anglo-prusiana, amén de una unión dinástica entre los Borbones y los Habsburgo-Lorena.

Doble retrato del matrimonio imperial: Francisco I de Lorena y Maria-Teresa I de Austria, fundadores de la dinastía Habsburgo-Lorena o, mejor dicho, Austria-Lorena...

Por otro lado, las perspectivas de Austria se cumplen: María-Teresa I consigue el reconocimiento de sus derechos sucesorios en todos los Estados Hereditarios de la Casa de Habsburgo, a expensas de unas pérdidas territoriales menores. A esto se suma la oportuna defunción de Carlos VII de Baviera, fugaz emperador y rey de Bohemia, y la elección de su marido Francisco III de Lorena como nuevo emperador del Sacro Santo Imperio Romano Germánico en 1745, con el nombre de Francisco I.

Francisco I Esteban de Lorena (1708-1765), Emperador del S.S.I.R.G. de 1745 a 1765, retratado por el pastelista suizo Liotard...

Maria-Teresa I de Austria (1717-1780), Emperatriz consorte del S.S.I.R.G., Reina de Bohemia y de Hungría, Gran Duquesa de Toscana, etc...; retrato del pastelista suizo Liotard.

La nueva dinastía Imperial de Habsburgo-Lorena consigue asentarse en el trono. María-Teresa I gobierna personalmente en Hungría, Bohemia y Austria, dejando poco margen de poder de decisión a su marido Francisco I en los asuntos imperiales, aunque sí le cede el control absoluto de las finanzas austríacas e imperiales, y la autoridad propia del jefe de familia.

Retrato del Príncipe Carlos-Alejandro de Lorena (1712-1780), Archiduque de Austria, Gran Maestre de la Orden Teutónica y Virrey de los Países-Bajos Austríacos en nombre de su hermano y de su cuñada los emperadores Francisco I Esteban de Lorena y Maria-Teresa I de Austria...

Por otro lado, cede el gobierno de los Países-Bajos austríacos a su cuñado, el príncipe Carlos-Alejandro de Lorena (1712-1780), casado con su hermana menor la archiduquesa María-Ana (1718-1744).

El bien avenido matrimonio imperial tuvo una larga descendencia: 16 hijos!

-Mª Elisabeth (1737-1740)

-Mariana (1738-1789)

-Mª Carolina (1740-1741)

-José II (1741-1790), Emperador en 1765

-Mª Cristina (1742-1798), duquesa de Teschen, gobernadora de los Países-Bajos austríacos; casada con el príncipe Alberto de Sajonia, duque de Teschen (1738-1822)

-Mª Elisabeth (1743-1808)

-Carlos José (1745-1761)

-Mª Amalia (1746-1804), casada con Fernando I de Borbón, duque de Parma (1751-1802)

-Leopoldo II (1747-1792), gran-duque de Toscana en 1765, emperador en 1790

-Carolina (+1748)

-Mª Juana (1749-1762)

-Mª Josefa (1751-1767)

-Mª Carolina (1752-1814), casada con Fernando IV de Borbón, rey de Nápoles y de Sicilia (1751-1825)

-Fernando (1754-1806), duque de Módena

-Mª Antonia (1755-1793), casada con Luis XVI, rey de Francia (1754-1793)

-Maximiliano Francisco (1756-1801), arzobispo y elector de Colonia

El Emperador Francisco I de Lorena en su gabinete de geología y otras curiosidades naturales, tan en boga durante el siglo XVIII...

Retrato del Emperador Francisco I de Lorena (1708-1765), con la ropa de su coronación y ciñendo la corona imperial de Carlomagno.

El emperador Francisco I fue, en suma, un personaje que atrajo la simpatía de sus contemporáneos, pero no la admiración, quizás porque no fue un jefe militar de gran envergadura. Inteligente y curioso, entretuvo correspondencia con brillantes artistas y científicos de su época; hombre de gusto, supo formar una prodigiosa colección pictórica en calidad y cantidad. Otra de sus grandes virtudes era el don u olfato que tenía para hacer provechosos negocios: gran accionista de la Compañía de Indias, amasó una fabulosa fortuna que le convirtió en el hombre más rico de Europa. En este aspecto, podemos entender que su mujer Maria-Teresa I tuviese el buen sentido de cederle la dirección de las Finanzas Imperiales y Austríacas, obrando auténticos milagros económicos que pudieron enderezar el Tesoro y acabar con la falta de fondos originada por tantos años de guerra. Gracias a él, la corte vienesa pudo imitar en esplendor a la corte de Versailles, y se pudo llevar a cabo el palacio de verano de Schoenbrunn, y la ampliación del palacio imperial de invierno, La Hofburg, con estancias lujosamente decoradas.

Retrato oficial de la Emperatriz Maria-Teresa I de Austria (1717-1780), con la corona de Bohemia en las sienes, y las de Hungría, de Austria y del S.S.I.R.G. dispuestas sobre un cojín.

En 1756, estallaba nuevamente la guerra, llamada de "los Siete Años", y en el curso de la cual la emperatriz Maria-Teresa I se alió a Luis XV de Francia para enfrentarse a Prusia, albergando la esperanza de arrancarle a Federico II el ducado de Silesia que le había arrebatado en 1740. Sin embargo, fracasó en el intento. La paz de 1763 (Tratado de París), zanjó el conflicto sin consecuencias para Austria, aunque para Francia supuso la pérdida de la mayor parte de sus colonias de ultramar a favor de Gran-Bretaña, y el agravamiento de su crisis financiera.

Retrato del Príncipe Wenzel-Anton von Kaunitz-Rietberg (1711-1794), Canciller de Austria, apodado "el Cochero de Europa"...

Durante su reinado, llevó a cabo grandes reformas en sus Estados y alentar un progresivo centralismo con el concurso de su canciller el príncipe von Kaunitz, apodado "el Cochero de Europa". Fue también una adepta del mercantilismo. Hemos de señalar que, bajo su reinado personal, suprimió el hierático ceremonial cortesano heredado de los antiguos duques de Borgoña, reemplazándolo por un ambiente más distendido e informal, a la par que familiar.

Francisco I Esteban de Lorena (1708-1765), Emperador del S.S.I.R.G., retratado con el uniforme austríaco y con la banda de la Orden de Maria-Teresa cruzándole el pecho...

José II de Austria-Lorena (1741-1790) Rey de los Romanos y Emperador del S.S.I.R.G. de 1765 a 1790, retratado con el hábito de Gran Maestre de la Orden de San Esteban.

El 18 de agosto de 1765, tras cruzarse con la dama blanca, Francisco I falleció en el palacio imperial de Innsbrück, y fue posteriormente sepultado en el panteón imperial de los Capuchinos de Viena. Le sucedió naturalmente su primogénito José II en la dignidad imperial, pero tan solo asociado a su madre hasta la muerte de ésta, acaecida en 1780, mientras que la corona toscana recayó en su otro hijo, Leopoldo que, a la postre, sucedería a José II en el trono imperial (en 1790) por falta de herederos varones.

Maria-Teresa I de Austria (1717-1780), Emperatriz Viuda del S.S.I.R.G.

En 1770, se produce la unión dinástica entre las dos casas reinantes que habían sido enemigas durante siglos, culminación de la política de reconciliación franco-austríaca fraguada por el ministro galo Choiseul y el canciller austríaco Kaunitz. La emperatriz Maria-Teresa I concede la mano de su última hija, la archiduquesa Maria-Antonia de Austria-Lorena (1755-1793) al nieto y heredero del rey Luis XV de Francia, el Delfín Luis Augusto -futuro rey Luis XVI-.

Retrato de la Familia de Leopoldo II de Austria-Lorena, Gran Duque de Toscana y futuro Emperador del S.S.I.R.G., junto con su esposa la Infanta de España Maria-Luisa de Borbón y sus ocho hijos; obra de Johann Zoffany.

En paralelismo a la unión del heredero de Francia con la archiduquesa Maria-Antonia -o Maria-Antonieta-, se producen uniones semejantes con los Borbones españoles e italianos: las archiduquesas Maria-Amalia y Maria-Carolina de Austria-Lorena contraen matrimonio con el duque Fernando I de Parma y el rey Fernando IV de Nápoles y de Sicilia respectivamente. La Infanta Maria-Luisa de España, hija del rey Carlos III de España, casa con el archiduque Leopoldo I de Austria-Lorena, gran-duque de Toscana -y futuro emperador Leopoldo II en 1790-92-. Otra infanta española, aunque hija ésta del duque Felipe I de Parma y de una princesa de Francia (por tanto nieta de los reyes Felipe V de España y Luis XV de Francia), casaría con el archiduque y príncipe heredero imperial José de Austria-Lorena -futuro emperador José II en 1765-1790-.

 

 

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