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La Coctelera

Categoría: Arte

ARTE: La Obra de Stephen O'Donnell

Posteado por: retratosdelahistoria el 20 jul En: Arte - sin comentarios

Stephen O'Donnell es un artista autodidacta, dibujante y pintor norteamericano natural de Everett (Washington, EE.UU.), al Norte de la ciudad de Seattle (Costa del Pacífico Norte), nacido en 1958. Por pertenecer su padre a las Fuerzas Aéreas Estadounidenses, su infancia y adolescencia estuvo marcada por un cambio de domicilio casi constante, yendo de base militar en base militar por el Estado de California principalmente. Desde tempranísima edad, demuestra sus dotes de artista pintando las paredes de su casa con lápices. Ya adolescente, suele presentarse a todos los concursos y certámenes de dibujo y pintura que se convocan en los cuatro institutos por los que pasó. A los 19 años, cuando su padre se retira del servicio y se muda con su madre nuevamente a Portland, Stephen O'Donnell opta por quedarse en California e independizarse. Desde entonces, y moviendose entre California y Oregon, de costa a costa, empieza a hacer sus pinitos artísticos. En 1980, se instala en San Francisco. Alterna la pintura y el dibujo con su pasión por escribir, siendo autor de numerosos artículos de prensa publicados en diversas revistas a partir de 1996. En 1997, su faceta de artista es recompensada al ganar el Winning Pacific Coast Competitor-New American Paintings del Open Studios Press, y en el 2002 con el Best of Show-Showcase 2002 de la Beaverton Arts Commission. Mientras, empieza a exponer su obra junto con otros artistas en distintas galerías de arte contemporáneo. Paralelamente, y a partir de 1995, expone en solitario en galerías de Portland y de San Francisco.

Su arte es, por asi decirlo, personal. Influído por su amor por la Historia y las biografías, su pasión por el retrato histórico se hace patente y se convierte en su sello particular. Sea en dibujo o en pintura acrílica, Stephen O'Donnell deja claro lo que le apasiona: el estilo de los siglos XVII y XVIII, su moda, su joyería, su interiorismo, sus palacios y jardines. En muchas de sus obras, se retrata a si mismo ataviado como caballero, rey, príncipe o dama llevando miriñaque y altísimos peinados característicos de la década de 1770. En ciertas ocasiones, bebe del estilo de los años 1930 y 1940 haciendo un guiño a Tamara de Lempicka, pero siempre aparece travestido dando una nota de humor en sus creaciones.

Sin haber pasado por grandes academias de arte, porque se ha formado él mismo y ha sabido perfeccionar su arte, hay que convenir que su evolución ha sido extraordinaria. Alternando su pasión por los atuendos dieciochescos con expresiones faciales interesantes, ha creado dibujos-grabados de moda llenos de humor, dando lugar a escenas y encuentros "históricos" curiosos que hacen sonreír.

Solo he podido rescatar unas pocas muestras de su obra más reciente, y aqui os lo dejo. Si os apetece descubrir al artista y su obra, os aconsejo una visita a su página web:

http://www.stephenodonnellartist.com

 

"Alegoría del Artista", Stephen O'Donnell, 2001-2010.

"Stephilius Rex, Rey de las Bestias", Stephen O'Donnell, 2006.

"El Colérico" in Les Humeurs, Stephen O'Donnell, 2009.

"El Flegmático" in Les Humeurs, Stephen O'Donnell, 2008.

"El Melancólico" in Les Humeurs, Stephen O'Donnell, 2008.

"El Sanguíneo" in Les Humeurs, Stephen O'Donnell, 2009.

"Big Venus", Stephen O'Donnell, 2003.

"Los Dos", Stephen O'Donnell, 2009.

"El Pasaje", Stephen O'Donnell, 2009.

"El Encuentro", Stephen O'Donnell, 2008.

"Monsieur le Prince", Stephen O'Donnell, 2009.

"El Nuevo Orfeo", Stephen O'Donnell, 2009.

 

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ARTE: La Obra de Wes Hempel

Posteado por: retratosdelahistoria el 25 feb En: Arte - sin comentarios

Wes Hempel es un artista norteamericano, un pintor figurativo y realista nacido en El Monte, California (1953), que se formó sucesivamente en la Universidad de Colorado y en la Universidad Estatal de California. Aparte de estos escuetos datos, no hay mucho que decir del artista. Pinta principalmente modelos masculinos jóvenes, en su mayoría desnudos, lo que le ha convertido en un referente y en un icono del arte Gay por sus composiciones alegóricas. En cualquier caso, aunque su pulcritud en el dibujo y su pureza cromática sean admirables, su arte resulta algo frío y lejano para el espectador, no llegando a transmitir una sensación concreta más allá de la evocación del erotismo de la carne de sus bellos modelos masculinos. Hieráticos y de una serenidad imperturbable, sus vigorosos modelos se convierten en el centro de composiciones que recuerdan a los maestros italianos del Renacimiento y del Barroco hasta los de finales del siglo XIX europeo, inspirándose en muchos casos en obras ya existentes que reconvierte a su gusto y necesidad, moviéndose entre la alegoría y el onirismo.

"Auction" de Wes Hempel.

"Breakfast" de Wes Hempel.

"Breathe" de Wes Hempel.

"Commodities Devil" de Wes Hempel.

"Counteroffer" de Wes Hempel.

"Match" de Wes Hempel.

"Mischief" de Wes Hempel.

"New Beginning" de Wes Hempel.

"Page 195" de Wes Hempel.

"Paradise found" de Wes Hempel.

"Reconstruction" de Wes Hempel.

"Recurring Dream" de Wes Hempel.

"Restoration" de Wes Hempel.

"Seduction" de Wes Hempel.

"Supplication" de Wes Hempel.

"Sye's Dream" de Wes Hempel. 

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ARTE: Las Desnudeces de Prud'hon

Posteado por: retratosdelahistoria el 24 feb En: Arte - sin comentarios

Pierre Paul Prud'hon fue un artista francés nacido en Cluny (Borgoña) en 1758 y fallecido en París en 1823, que gozó de un gran favor entre las mujeres influyentes del 1er Imperio y que fue definido por el propio Jacques-Louis David como el nuevo "Boucher" de su tiempo, en una época en que eclosionaba y se imponía el arte neoclásico en toda Europa. Pintor, diseñador, dibujante y grabador, Pierre Paul Prud'hon hizo sus pinitos en casi todo, siendo muy apreciado como retratista por la Emperatriz Josefina de Beauharnais y como diseñador de interiores por la Emperatriz Maria-Luisa de Austria. Aparte de sus retratos, que distaban mucho de tener la habitual frialdad y el hieratismo neoclásico imperante, Prud'hon dejó varias telas alegóricas interesantes y, sobretodo, una serie de dibujos de modelos desnudos que poseen una delicadeza llamativa. Son, en su mayoría, esbozos y estudios anatómicos realizados para sus composiciones definitivas en cuadros de gran tamaño, ejecutados al carboncillo o a la sepia y en las más variadas posturas. Pese a ser obras menores, no dejan de tener su particular belleza y encanto, evocando una sensualidad romántica en negro y blanco... y sino, ved esta pequeña muestra.

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ARTE: La Obra de Will Wilson

Posteado por: retratosdelahistoria el 9 feb En: Arte - sin comentarios

"Convexed", autorretrato de Will Wilson, 2004-2005. 

Will Wilson es un artista norteamericano oriundo de Baltimore (Maryland, EE.UU.), nacido en 1957. Estudió en la Schuler School of Fine Arts de Baltimore y en la New York Academy of Art de Nueva York. Se distingue principalmente por su pincel realista y clásico a la vez, por sus impactantes retratos, composiciones de figuras, ilustraciones, bodegones y trampantojos. Tiene el don de reproducir la piel humana en un formidable aspecto nacarado y sedoso, y conseguir que tanto sus modelos como los diversos objetos que representa puedan ser palpados (en sentido figurativo) por el espectador. Muy cotizada, la obra de Will Wilson goza de gran popularidad y ha sido ampliamente difundida por la red. Por este motivo, merece un puesto de honor entre los pintores de finales del siglo XX y principios del XXI, y que una pequeña muestra de su maestría sea aqui expuesta.

"Arrangement" de Will Wilson, 2005.

"String Theory" de Will Wilson, 2006.

"Pablo" de Will Wilson, 2000.

"Minotaur" de Will Wilson, 1994.

"En pointe" de Will Wilson, 1999.

"A Year with Reynolds Price" de Will Wilson, 2002.

"Sanctuary" de Will Wilson, 1991.

"Free Range" de Will Wilson, 2004.

"Mother of Pearl", Will Wilson, 1996.

"Far from the Tree", Will Wilson, 2005.

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LOS FUNERALES REGIOS

Posteado por: retratosdelahistoria el 2 ene En: Temas Curiosidades Arte - 9 comentarios

LOS FUNERALES REGIOS

Un Arte Macabro al Servicio del Poder

Mencionar los antecedentes históricos del arte funerario puede parecer, a estas alturas, un poco supérfluo para los que ya conocen cronológicamente su evolución a lo largo de los avatares de la humanidad. Sin embargo, más que ocuparnos de sarcófagos y ataúdes, queremos hacer especial hincapie en los añadidos que se implantaron en los ritos religiosos y que, de algún modo, guardan semejanzas entre si.

Citar que en Europa todo empezó con la erección de túmulos y dólmenes, cuando en Egipto los faraones ya descansaban debajo de impresionantes pirámides, puede parecer repetitivo. Pero las honras al fallecido eran similares: tanto en el continente europeo como en el continente africano, asi como en Asia y América, los muertos eran enterrados con sus pertenencias y ofrendas alimenticias ya que se creía firmemente que la muerte era tan solo un tránsito hacia otra vida. Con más o menos abundancia, con más o menos riqueza, los muertos eran enterrados o sepultados con todo lo que habían poseído en vida: armas, utensilios de a diario, joyas, ropajes,... para que no les faltara de nada. Por supuesto, los reyes, reyezuelos, jefes de tribu, hechiceros, generales y altos dignatarios solían beneficiarse de una consideración post-mortem que no era concedida al común de los mortales.

Máscara de Jade de Pacal (Museo Nacional Antropológico de México).

Que fuera en Grecia, en China, en América del Sur o en Egipto, los monarcas se iban con todos los honores hacia sus últimas y elaboradísimas moradas. Y hay más: en todos esos países, los reyes y príncipes eran enmascarados con una faz de semblante hierático fabricada en oro, en jade o en madera pintada, en un vano intento de fijar en la eternidad su rostro con más o menos fortuna según el artista y orfebre. Buenas muestras de ello son las máscaras de oro de Agamemnón o de Tuthankamón, por citar a las más populares del siglo XX. En Europa, los enigmáticos etruscos fueron unos maestros en ese arte: no solo se contentaban con tallar, cincelar y esculpir sarcófagos con las efigies de los finados, tumbados o recostados, sino que además les excavaban en la roca viva su última morada, con salones y habitaciones que pudieran contener sus muebles y pertenencias que, a diferencia de los egipcios, no amontonaban esos enseres previamente desmontados, en algunos casos, en habitáculos reducidos que precedían la cámara mortuoria.

Legendaria es la tumba del primer emperador chino, de la que se conservan citas sobre su magnificencia y grandiosidad bajo una montaña de tierra y piedras, y que se cree haber localizado recientemente. Se habla de una reproducción a escala del territorio chino, con sus ríos y mar de mercurio, de ejércitos petrificados y de tesoros de incalculable valor arqueológico. El hecho de haber descubierto tumbas imperiales menores, con sus momias de princesas y emperadores cubiertas por armazones de jade y piedras preciosas, dan una pequeña idea de lo que puede descubrirse si, finalmente, se consigue encontrar la entrada al templo funerario del primer emperador.

Recreación virtual del interior del Mausoleo de Quin Shi Huang, 1er Emperador de China (hace más de 2.000 años), con el mapa en relieve y a escala del Imperio Chino, con sus ríos y mar de mercurio. / En la imagen superior, máscara de oro funeraria de la Princesa de Chen, hija del Emperador Jin Zong (siglo X).

Y si los romanos son decepcionantes al reabrir sus tumbas, éstos observaban una costumbre oriental que consistía en moldear sobre el semblante de sus cadáveres una máscara de cera, que luego conservaban en sus casas y villas como retratos realistas en un lugar preferente que servía de "templo" particular, dónde les honraban de cuando en cuando. A esos recuerdos de sus muertos se sumaban bustos y estátuas a tamaño natural del finado o finada tallados en el mármol más impoluto. Y si en Grecia y Roma depositaban una moneda en la boca o un par sobre los ojos del muerto, para pagar su viaje a bordo de la barca de Caronte, en China a los emperadores y sus consortes se les introducía una gran perla negra apenas exhalado el último suspiro.

Los funerales de los reyes europeos

Tumba del Caballero Philippe Pot, Señor de La Roche-Pot (siglo XV, París) / Abajo, fotografía de los sepulcros de Enrique Plantagenet y de Eleonor de Aquitania, reyes de Inglaterra, en la Abadía de Fontevraud (Francia).

Europa es otro cantar. Desde la Edad Media hasta el Renacimiento, las tradiciones evolucionan y se perfeccionan. De sencillas losas desnudas hasta las grabadas de escudos en relieve, escarvadas en los suelos de iglesias y catedrales, se pasa a sarcógafos diminutos que sirven de osarios como antiguamente se hacía en Israel, empotrados en lo alto de las capillas y policromados. Pronto se esmeran los artistas y maestros artesanos góticos: los sarcófagos se agrandan hasta contener el cuerpo entero del monarca, y sus pesadas tapas son delicadamente esculpidas con sus efigies adornadas con sus símbolos de soberanía, agarrando con elegancia sus cetros flordelisados y la testa recostada en un cojín y ceñida con sus coronas reales, arropados en sus mantos y túnicas de gala, y con los pies descansando sobre el flanco de un lebrel. Mármoles, alabastros, granitos, maderas e incluso bronces dorados serán cincelados para reproducir los rasgos de reyes, reinas, príncipes y princesas lo más fielmente posible; y para darles más realismo, las pintarán como si estuvieran de cuerpo presente. Colmo de ingeniosidad: consiguen incluso enmarcar esas regias tumbas bajo pequeñas capillas flamígeras que descansan sobre delicadas columnas.

Tumba de Alfonso VII de Borgoña, Rey de Galicia, León y Castilla,  y de su consorte Rica de Polonia, en la Catedral de Toledo (España).

Mausoleos de los Reyes Catalano-Aragoneses Jaime II y Blanca de Anjou, y de Pedro III "el Grande", obras de Pere Bonhuyl y de Bertomeu de Girona respectivamente, en el Real Monasterio de Santes-Creus, Aigüamúrcia, en Tarragona (Catalunya).

Con la ola renacentista en el Sur del viejo continente, los difuntos ilustres siguen tronando sobre sus pesados sarcófagos, aunque en ocasiones algunas tumbas acaben siendo auténticas composiciones escultóricas de dos piezas: el osario o sarcófago por un lado, y la figura del finado tronando desde lo alto como un héroe de guerra que medita sobre su existencia, tal y como hizo con un Médicis el gran Michelangelo Buonarrotti, con reminiscencias de la antigua Roma Imperial.

El rey ha muerto, ¡viva el rey!

La Tumba monumental de Luis XII, rey de Francia, y de su segunda esposa la Duquesa Ana de Bretaña, en la Real Abadía de Saint-Denis (Francia). / Abajo, efigie en cera del rey Enrique VII de Inglaterra moldeada directamente sobre el cadáver y pintada como parte integrante de su maniquí (siglo XVI / Museo de la Real Abadía de Westminster, Londres, Inglaterra).

Se cree que, sacado de la ceremonia de los regios funerales, nació la invención de los monumentos renacentistas de dos pisos en la Europa del Norte. Concretamente en Francia y desde el reinado de Carlos VI "el Loco", a la muerte del monarca se realiza una efigie funeraria de éste con su rostro moldeado con cera directamente sobre la cara, vestido con sus ropajes de la coronación y con la diadema real en las sienes, en posición orante o sosteniendo el cetro y la mano de Justicia y al que se sirve, tres veces al día, solemnes comidas respetando el habitual desfile de platos. Generalmente dispuesto sobre una cama engalanada, el maniquí del difunto rey representa la permanencia de la monarquía. Además de la coreografía de las comidas, se añaden los desfiles de príncipes llevando una barba dorada postiza en señal de duelo, y de nobles, clérigos, burgueses y gente común que acuden para despedir al finado en respetuoso silencio.

Capilla Ardiente del Rey Enrique IV de Francia y de Navarra, el 14 de mayo de 1610, según un grabado de la época. El maniquí o efigie funeraria del monarca es dispuesto sobre una cama engalanada, coronada y adornada con los símbolos de la monarquía gala.

Mausoleo del Rey Enrique II de Francia y de su consorte Catalina de Médicis, obra de Germain Pilon, en la Real Abadía de Saint-Denis. / Abajo, detalle de las efigies funerarias de Enrique II y Catalina de Médicis.

El día de la inhumación, el ataúd es depositado dentro de un catafalco mientras la efigie regia es colocada sobre una plataforma superior. De este modo, la doble tumba de los reyes Luis XII y Ana de Bretaña traduce en mármol las arquitecturas efímeras de los funerales en la Real Abadía de Saint-Denis. Las otras dos tumbas dobles de los reyes Francisco I y Enrique II con sus respectivas consortes, son construídas según el mismo modelo: abajo, los cuerpos, generalmente representados de manera macabra; arriba, las efigies de almas serenas que rezan para elevarse hacia Dios.

Tumba-nicho del Rey Enrique IV de Francia y de Navarra, presidida por su busto en la necrópolis real de Saint-Denis / Abajo, fotografías de la tumba del Rey Luis XIV de Francia y de Navarra.

Después de los Valois y a diferencia de éstos, los Borbones (de Enrique IV a Luis XV) optarán por ser inhumados en féretros de plomo encerrados por otros de madera bajo losas sencillas o en nichos ricamente adornados con esculturas en bajo relieve. Pese al cambio, se seguirá observando la costumbre de utilizar un maniquí con el semblante del rey para las exequias, permaneciendo arrodillado sobre una cama y rezando de cara al altar desde un lugar preferente de la abadía a lo largo del reinado siguiente y así sucesivamente.

Tumba de Sir John Croke y esposa, con sus respectivas efigies policromadas, realizada en 1608. / Abajo, instantánea de la tumba de la reina Elizabeth I de Inglaterra, ubicada en la Real Abadía de Westminster (Londres).

Los ingleses copiarán, desde el siglo XV, punto por punto esas ceremonias fúnebres que acabarán extendiéndose a gran parte de Europa del Norte (Suecia, Dinamarca, Países-Bajos, Polonia, Alemania, Austria,...), incluyendo al maniquí regio con sus máscaras de cera moldeadas y pintadas con más o menos éxito. Los grandes señores, no queriendo ser menos que sus monarcas, imitarán el ceremonial y tendrán sus propios maniquís, además de sus efigies esculpidas y policromadas sobre sus catafalcos que siguen haciendo las delicias de los turistas que visitan las iglesias, capillas y catedrales, y en las que demasiadas veces muestran su vandalismo con grafitis y amputaciones de manos, narices y pies.

Tumba de Henry Howard y de su esposa Lady Frances de Vere, Condes de Surrey.

La evolución de la efigie real: del servicio fúnebre al museo de cera

Efigie funeraria en cera del rey Carlos II de Inglaterra, Escocia e Irlanda, ataviada con el traje de Gran Maestre de la Orden de la Jarretera, realizada para sus funerales en 1688 y conservada en el Museo de la Real Abadía de Westminster (Londres). / Abajo, efigie funeraria de la reina Elizabeth I de Inglaterra en Westminster; sus atuendos tuvieron que hacerse de nuevo a mediados del siglo XVIII, debido a la deterioración de los originales.

Durante la Revolución Francesa, se cometieron irreparables barbaridades: a las violaciones de sepulturas reales y nobles, se sumó la quema indiscriminada de los maniquís de reyes y príncipes y la destrucción sistemática de numerosos panteones. Por suerte, en Gran-Bretaña, se siguen conservando milagrosamente muchas efigies reales y principescas que fueron utilizadas entre el siglo XV y el siglo XVIII, tal y como se puede ver en el museo de la Real Abadía de Westminster, y que consiguieron sobrevivir a una revolución y a los infernales bombardeos alemanes. Los maniquís de Enrique VII, de María I, de Elizabeth I, de Carlos II, de Guillermo III y de María II, de Ana I, de la duquesa de Richmond, de los tres Jorges (Jorge I, Jorge II, Jorge III) siguen suscitando curiosidad entre los visitantes del templo y sirvieron, a finales del siglo XVIII, para que Madame Tussaud realizara sus copias en cera para su museo londinense después de abandonar la Francia revolucionaria, dónde sus últimos trabajos no eran más que siniestras representaciones de nobles y políticos recién guillotinados. Podríamos pues afirmar, sin equivocarnos mucho, que Madame Tussaud perpetuó en cierto modo esa antigua costumbre europea de inmortalizar a los ilustres muertos.

Hoy en día, no hay nación que no cuente, entre sus atracciones turísticas, con algún museo de cera donde estén representados sus monarcas, políticos, militares, famosos e incluso asesinos de todas las épocas, gracias a la influencia de Madame Tussaud.

En cuanto a la tradición funeraria de confeccionar maniquís regios, acabó por ser abandonada en los albores del siglo XIX.

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ARTE: La Obra de Gilou

Posteado por: retratosdelahistoria el 3 dic En: Arte - sin comentarios

Son unas escasas muestras de la obra de un artista francés contemporáneo llamado simplemente GILOU, del cual no se tienen más datos, aunque sus obras realistas (básicamente naturalezas muertas) merecen un pequeño hueco en este blog.

La Gioconda Impúdica

Pan y servilleta

El Raptado

Caja de Verduras con Bolsa de Basura Azul

Estantería con una caja de cintas y otros objetos

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ARTE: La Obra de Norman Rockwell

Posteado por: retratosdelahistoria el 26 oct En: Arte - 3 comentarios

NORMAN ROCKWELL

EL ARTISTA DE LA "AMERICAN LIFE"

"Triple Autorretrato" de Norman P. Rockwell, 1960.

Norman Percevel Rockwell nació el 3 de febrero de 1894 en Nueva York y falleció el 8 de noviembre de 1978 en Stockbridge. Ilustrador, pintor y fotógrafo norteamericano, su obra se caracteriza por sus creaciones realistas repletas de humor e ironía sobre las virtudes y defectos de la población estadounidense.

Nacido en el seno de una familia de la clase media que solía pasar sus veraneos en Nueva Jersey, tuvo una infancia feliz y sin problemas. Pronto despuntó su don para las artes plásticas, siendo sobretodo un talentoso dibujante realista, lo que le llevará a convertirse en un magnífico ilustrador. Conscientes de sus excelentes disposiciones para el dibujo, sus padres le inscribirían a la Chase School de Manhattan, para otorgarle su primera formación artística combinando sus clases con sus estudios escolares.

A los quince años abandona la formación escolar para entrar a la National Academy School, donde como casi todos los artistas de su tiempo en aprendizaje, se dedica a hacer copias de vaciados en yeso. De ahí pasaría a la Art Students League (1910), formándose académicamente en anatomía e ilustración, perfeccionando sus conocimientos bajo las indicaciones de George Bridgman y Thomas Fogarty.

Pocos años después, encuentra su primer empleo de ilustrador oficial en la famosa revista de actualidad y sociedad Saturday Evening Post, para la cual creará su primera portada en 1916. A partir de entonces, su vida estará íntimamente ligada a la revista hasta 1963, creando incontables portadas, anuncios, ilustraciones y publicidades que gozaron de una gran popularidad y a menudo imitadas por otros. Creó para las conocidas marcas de McDonald's y Coca-Cola numerosos carteles publicitarios que, pronto, le supusieron una lluvia de comandas por parte de otras compañías que vendían cereales, chicles, neumáticos, etc.

Artista prolífico, sus obras tuvieron gran difusión sobretodo en la primera mitad del siglo XX, dotadas de un profundo sentido anecdótico que giraba entorno a la cotidianeidad norteamericana, la vida de los norteamericanos de las clases trabajadoras y de clase media, haciendo especial hincapié en los niños y sus actividades. Durante las décadas de 1930 y 1940, se dedicó a plasmar de modo fidedigno el ambiente hollywoodiense, alejado de la preocupación por la IIª Guerra Mundial, lo que no le impidió crear carteles publicitarios que ensalzaban a los soldados norteamericanos a modo de llamamiento público, para que las gentes se implicasen y diesen el necesario apoyo moral a las tropas estadounidense involucradas en el conflicto.

Más allá de la propaganda nacional y patriótica, a la cual contribuyó en su momento, Rockwell se ocupó en retratar a la sociedad norteamericana de entonces con sus convenciones sociales. En cierto modo, y desde su posición de ilustrador a pie de calle y cercano, se dedicó ecuánimamente a criticar los defectos de la sociedad y a subrayar algunos de sus valores.

En las décadas de 1950 y 1960, Rockwell volvería a sus temas familiares: escenas navideñas, reuniones familiares, día de acción de gracias, viajes de familias en automóvil, escenas cotidianas de tenderos y barberos, chismorreos vecinales y callejeros, críos frecuentando las heladerías, retratos individuales muy logrados (como de los presidentes Eisenhower, Kennedy, Nixon)... todo con un realismo tan preciso y perfeccionista que roza el virtuosismo.

"El Entendido" de Norman Rockwell. / Abajo, "El Crítico de Arte".

Sin embargo, Rockwell sufrió a nivel personal y como artista una sensación de incapacidad para ubicarse entre las diferentes corrientes artísticas del momento. Artista y maestro de lo popular, se sentía excluído de los cenáculos artísticos modernos con sus tendencias abstractas, expresionistas e hiperrealistas, creyéndose infravalorado. Por este hecho, el artista sufrió pasajeras crisis depresivas a lo largo de sus últimos años. Pese a todo, Norman Rockwell se caracterizó por su talante sereno y profundamente reflexivo.

"El Problema con el que todos convivimos", de Norman Rockwell, 1964.

A mediados de los 60 y principios de los 70, Rockwell volvería a recuperar su primitiva mordacidad y su mirada crítica con la sociedad norteamericana en una época de grandes cambios para EE.UU. Partidario del multiculturalismo, de la integración de los afro-americanos, de la defensa del débil, de la libertad de culto y de los derechos humanos, dejó patente sus inclinaciones políticas representadas por la figura del entonces presidente John Fitzgerald Kennedy.

"El Presidente John Fitzgerald Kennedy" según Norman Rockwell.

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FESTIVAL DE CORTOS ANIMADOS

Posteado por: retratosdelahistoria el 18 oct En: Actualidad Arte Videos - sin comentarios

En los Transportes Metropolitanos de Barcelona, se han visionado durante semanas, mientras se iba de una punta a otra de la ciudad bajo tierra, todo tipo de cortos (incluyendo cortos animados) que se presentaban en concurso. Cerradas las votaciones populares, ha ganado finalmente un corto francés muy divertido aunque, no queriendo desmerecer a los demás, aconsejo al internauta que se de un garbeo por la web de TMB y visione todos los cortos que han competido. Aqui está el enlace:

http://subtravellingfestival.tmb.cat/es-ES-microcortos-galeria.aspx

Espero que lo disfruten como yo lo he disfrutado. 

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