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Categoría: Apuntes

PARIS 1599: Muerte de una favorita real

Posteado por: retratosdelahistoria el 26 oct En: Biografías Reyes de Francia Apuntes - 3 comentarios

EL TRÁGICO FINAL DE GABRIELLE D'ESTRÉES

 

En los tres últimos meses del año de 1598, Gabrielle D'Estrées, Duquesa de Beaufort desde 1597, está en el zénit de su carrera de favorita real y reina sobre el corazón del soberano francés Enrique IV, hasta el punto que éste, terriblemente prendado de su maitresse-en-titre, irá a provocar una insostenible situación a ojos de sus súbditos, comprometiendo el futuro de la Corona y de su casa: querer desposarla.

Pese a sus numerosas traiciones, Gabrielle parece haber tenido un sincero amor por el rey que, por su parte, tampoco ha sido fiel a ésta. No hay duda que ambos se aman y que Enrique IV, enamorado hasta las trancas de esa beldad, ya no puede vivir sin tenerla a su lado. Está tan orgulloso de su favorita que, en numerosas ocasiones, le pide que se quite la máscara para que los embajadores extranjeros puedan admirar la belleza de su rostro. Para colmo, le ha dado lo que tanto ansiaba: hijos, a los que enseguida legitimó y cubrió de títulos.

El Idilio Real: un escándalo para Europa

En octubre de 1598, Enrique IV cae enfermo. Una retención de orina se produce en el real paciente a consecuencia de una infección mal curada, declarándose una fuerte fiebre que casi lo manda al otro barrio. El rey pierde el conocimiento durante 2 horas y ya, en las antecámaras, circulan confusos rumores anunciando su inminente muerte. Pero, el 21 de octubre, la fiebre remite y el rey se empeña en curarse siguiendo al pie de la letra todas las prescripciones médicas. De hecho, se curará...

El día 29 del mismo mes, creyéndose totalmente restablecido, se permite el lujo de cenar copiosamente y, a medianoche, sufre de vómitos y taquicardias. Reaparece la fiebre durante un momento pero, finalmente, se recupera. Durante aquella enfermedad, Gabrielle ha hecho prueba de tal devoción por Enrique que éste, nuevamente, se encuentra indeciso. Deja que sus diplomáticos inicien los tratos con el gran duque de Toscana al tiempo que tiembla pensando cómo anunciará la noticia a la duquesa que el bien del Estado le obliga a casarse con María de Médicis. Cuando le objetan que su matrimonio con la reina Margot aún no se ha disuelto, se encoge de hombros. ¿Quién podría impedirle repudiar a una reina por causa de manifiesta esterilidad? Incluso el papa no tendría más opción que la de asumir los hechos.

Bruscamente, y pese a las negociaciones entabladas con Florencia, Enrique IV decide que casará con Gabrielle D'Estrées!

El 23 de febrero de 1599, en pleno carnaval, una gran fiesta es ofrecida a la corte en el palacio del Louvre. Los convidados se apretujan ante una larga mesa que amenaza con colapsarse bajo las bandejas y piezas montadas. El Gran Chambelán pide silencio... El rey se levanta y conduce a su vera a Gabrielle y, levantando la voz para que todos puedan oírle, declara:

-Madame, he aqui el anillo de mi coronación, el anillo de mis nupcias con el reino de Francia, os lo doy!

Y acto seguido pasa en el dedo de su amante el anillo que le fue entregado durante su consagración en la catedral de Chartres. La estupefacción es total entre los cortesanos. La asistencia se indigna y empiezan los ensordecedores murmullos de que aquello es un escándalo intolerable. Apenas se puede oír al rey prometer, al tiempo que posa sus labios sobre la mano de la favorita:

-Celebraremos nuestra boda después de Pascuas, a la Quasimodo.

Gabrielle, radiante, toca con los dedos el cielo. Todos sus temores se han desvanecido de golpe. Encarga inmediatamente la confección de su vestido de novia, en color encarnado pálido, bordado en oro y plata. Incluso llega a exclamar orgullosamente: "No hay más que Dios y la muerte del rey para impedir que me convierta en reina de Francia!"

Advertido, el papa Clemente VIII ordena un ayuno general en toda la ciudad de Roma. Su Santidad se retira para rogar que el rey de Francia no cometa semejante disparate. Cuando sale de su capilla privada, afirma haber tenido una visión y se exclama, extasiado: "Dios ha proveído!"

Menos de un mes después, la corte abandona París para Fontainebleau, donde se pasará la Semana Santa. En ese momento, la duquesa de Beaufort está en estado de buena esperanza, de seis o siete meses. Como su estado no le permite subir a lomos de un caballo, la transportan en una engalanada litera tendida de terciopelo negro doblado de naranja sostenida por dos mulas. Puesto que la Semana Santa ya se acerca, es costumbre que el rey mantenga las apariencias de un recogimiento espiritual y, sobretodo, que no viva en el pecado. Por ello, la concubina real no puede permanecer junto al rey como tampoco bajo el mismo techo durante aquellas fiestas religiosas; por tanto, los amantes han de separarse hasta que terminen. Gabrielle acepta mal la separación y llora.

Una muerte presentida

El 6 de abril, con tristeza, la duquesa de Beaufort abandona sus habitaciones del castillo de Fontainebleau. El rey la acompaña hasta la riba del Sena, en Savigny-le-Temple, donde embarca en una chalupa que tiene que llevarla de regreso a París. Presa de un extraño presentimiento, Gabrielle encomienda encarecidamente a Enrique IV sus tres hijos: César, Alejandro y Enriqueta de Borbón.

Tras un último abrazo, el monarca confía Gabrielle al cuidado del Marqués de Bassompierre y del Duque de Montbazon. Sobre las 3 de la tarde, la chalupa deja a su pasajera ante el Arsenal, donde reside Diana D'Estrées su hermana. La misma noche, Gabrielle decide cenar en casa del banquero italiano Sebastián Zamet, un arribista que siempre la corteja como una reina. Luego, vuelve al palacio de Sourdis, hogar de su tía vecino a la iglesia de Saint-Germain-l'Auxerrois.

Al día siguiente, miércoles santo, recibe al poderoso ministro Barón de Rosny buscando su alianza y apoyo con la promesa de una fortuna sin límites. Pero el futuro Duque de Sully finge no entender sus indirectas.

El jueves santo, con gran séquito, la duquesa se persona en la iglesia del Petit-Saint-Antoine para oír el oficio de Tinieblas. El Duque de Montbazon la escolta. Nuevamente, la favorita se va a cenar invitada por el banquero Zamet. Durante el ágape, Gabrielle encuentra un limón*, que le sirven, de un sabor extrañamente ágrio. Ya que hace buen tiempo, desea dar un pequeño paseo por el espléndido jardín italiano de su cicerone. De repente, se desmaya sintiendo, según sus propias palabras, un terrible fuego en la garganta y, sobretodo, horribles dolores en el estómago,... como si la estuvieran acuchillando. Los allí presentes creen que va a dar a luz en breve. La transportan con toda urgencia hasta el palacio de Sourdis. Se siente mejor poco después.

El viernes santo por la mañana, su estado empeora. Presa de violentas convulsiones, la eclampsia se declara... los sufrimientos son intolerables. La escena que sigue es horrorosa: los médicos se precipitan y arrancan del vientre de Gabrielle un niño muerto ¡a pedazos!

Tres correos sucesivos parten para Fontainebleau con el fin de notificarlo al rey. El tercero anuncia a Enrique IV que una terrible hemorragia se ha producido. Y, claro está, la terapia de la época lleva a los galenos a sangrar varias veces a la moribunda. Enrique IV ordena inmediatamente que ensillen su montura para galopar hacia París. En la localidad de Villejuif, se cruza con el canciller Pomponne de Bellièvre, que esperaba que le ensillaran su caballo para retomar el camino hacia Fontainebleau. Se aproxima al rey:

-Sire, le dice el canciller, la duquesa está moribunda. Me han comunicado que las convulsiones la han desfigurado y que su rostro parece como torcido por alguna mano invisible. Menudo disgusto sería el vuestro, viendo en tan deplorable estado y sin remedio, una persona que Vuestra Majestad ha amado tanto!

El ayuda de cámara Pierre de Béringhen llega a su vez de París y, tras bajar de su montura, da nuevos detalles:

-Madame la duquesa se ha quedado ciega y sorda. Ella misma se golpea incesantemente el cuerpo y el rostro. Los médicos, los cirujanos, los boticarios no entienden la violencia de su mal.

Enrique, plantado como una estátua, atontado por el dolor, no puede retener las gruesas lágrimas que resbalan sobre su rostro arrugado y se pierden en su barba grisácea. Le oyen murmurar:

-Esto es obra de Dios que ama este Estado y no quiere perjudicarlo. No abusaré de su misericordia.

El rey está tan afligido que sus acompañantes le llevan hasta la vecina abadía de La Saussaye, donde se echa sobre una cama para llorar a lágrima viva. Horas más tarde y en plena noche, se deja llevar nuevamente a Fontainebleau. No verá el rostro irreconocible de la mujer a la que ha amado apasionadamente, ese rostro tan bello, devastado por la enfermedad, ese rostro repugnante, según cuentan los testigos.

Pese a todo, la duquesa vivirá aún doce largas horas de abominables sufrimientos. Los sacerdotes, llamados para darle la extrema unción, se ven en la imposibilidad de administrarle ese último consuelo; la duquesa se debate en medio de los sobresaltos de una espantosa agonía.

El sábado santo, 10 de abril de 1599, a las 6 de la mañana, Gabrielle D'Estrées exhala su último suspiro. La noticia corre cual reguero de pólvora por las calles de París y provoca inmediatamente una general a la par que macabra alegría. Se afirma en los mentideros de la capital que la duquesa de Beaufort hizo un pacto con el Diablo para casarse con el rey de Francia y que, por ello, ha muerto fulminada.

Retrato de Maximilien de Béthune, Barón y luego Marqués de Rosny, 1er Duque de Sully (1559-1641).

Sully acoge la noticia con toda la exultación que le permite su natural gravedad. Al principio, no pudo creer lo que le estaba contando el mensajero, y acabó tomando su desayuno escuchando el macabro relato del portador de tan buena noticia. Después, se fue a despertar a su esposa diciendo:

-Hija mía, hay buenas noticias. No iréis al despertar ni al acostar de la duquesa. La cuerda se ha roto.

La "remembranza" representando a la favorita real, a imagen y semejanza de una reina, fue colocado bajo un dosel de paño de oro. La tía de la difunta, Madame de Sourdis, ha revestido el cuerpo del maniquí con el suntuoso vestido de novia que había encargado su sobrina para sus esponsales con el rey. La efigie funeraria, enmarcada por dos heraldos con tabardo sembrado de flores de lis, es de esta guisa presentada para que familiares y extraños presenten sus respetos a la muerta. El desfile no había aún comenzado cuando la familia de Gabrielle se precipita en su casa con carros y mulas para hacerse con todos sus muebles y bienes. Todas sus joyas, incluso los anillos que lleva la muerta, le son arrancados de los dedos... El expolio es vergonzoso, el saqueo... total.

En Roma, el papa expresa su alegría: su visión de lo que iba a pasarle a la favorita se ha cumplido! Contarini describe, en Venecia, "la alegría y el alivio que se resiente en general por ese accidente..." Cada uno reconoce que esa gracia procede milagrosamente de Dios, quien ha querido extender su especial protección sobre Francia en el momento en el que ésta lo necesitaba urgentemente.

La muerte de Gabrielle D'Estrées desenreda la inextricable situación en la cual se había metido el rey con tanta ligereza: anunciar a la corte su boda con la duquesa de Beaufort, mientras dejaba a sus representantes llevar a buen puerto las negociaciones de su compromiso con la princesa florentina.

Aquel jueves santo, en casa de Zamet, ¿ofrecieron a la favorita esos italianos un limón envenenado? ¿Acaso el papa no había anunciado que Dios había proveído? Todo apunta a una conspiración urdida entre florentinos y franceses que, por distintas razones, se oponían a que el rey de Francia convirtiera en reina a la madre de sus bastardos. Muerta Gabrielle, el camino era nuevamente despejado para que María de Médicis, la elegida, se convirtiera en la próxima consorte del monarca galo.

 

(*)_Los testigos no se aclaran sobre qué tipo de cítrico se dio a la favorita, porque unos afirman que era un limón y otros una naranja. Algunos otros se refieren a una limonada. En cualquier caso, cuando Gabrielle regresó al palacio de Sourdis, declaró que la habían envenenado en casa de Zamet.

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PRIAPO & EL PRIAPISMO

Posteado por: retratosdelahistoria el 30 may En: Curiosidades Apuntes - sin comentarios

Príapo: divinidad menor agrícola de la mitología greco-romana, considerada protectora de los rebaños, de las abejas, del vino, de la horticultura y de la pesca, asi como deidad de la fertilidad y protector contra el mal de ojo. Suele ser representado con un falo descomunal y llevando una cornucopia o cuerno de la abundancia, y a veces como un enano deforme con una erección bestial. Diversas fuentes se contradicen en el momento de darle un padre (los dioses Dionisos, Pan, Adonis o Hermes le son atribuidos), pero todos señalan a la diosa Afrodita como su progenitora que, al estar embarazada de Príapo, fue tocada por Hera quien, disgustada por su ligereza, hizo que alumbrase a un hijo afeado con unos genitales desproporcionados.

Estátua del dios Príapo en la Casa Vettii (Pompeya, Italia).

Priapismo: del dios menor Príapo deriva la palabra Priapismo, afección masculina que hace referencia a una gran, larga y dolorosa erección del miembro viril, muchas veces sin estimulación sexual (sea física como psicológica), en la que el pene no vuelve a su flacidez normal al cabo de 4 horas. Las causas tienen factores neurológicos y vasculares complejos. Pueden estar asociadas a una actividad sexual prolongada, a la leucemia, a la enfermedad de Fabry, a desórdenes hematológicos, a una enfermedad cerebro-espinal como la sífilis, a una infección genital, a ciertas heridas y traumatismos de la columna vertebral o a una inflamación. El priapismo puede ser provocado por medicamentos como los antidepresivos, los antihipertensores, anticoagulantes y corticoides; también puede ser un síntoma de privación de drogas como la heroína. Las complicaciones derivadas del priapismo, sin atención médica urgente, pueden llevar a una trombosis (coagulación de la sangre retenida en el pene) y dañar los conductos sanguíneos de forma irreversible con la consecuencia de una impotencia permanente y, en el peor de los casos, a una gangrena del miembro viril que implicaría la amputación del mismo. En el caso de las mujeres, el priapismo tiene su equivalente en el clitorismo, que consiste en una erección patológica del clítoris. 

Personajes Históricos con Priapismo

Personalidades históricas con fama de tener un miembro viril descomunal y erecciones que fueron a la par, fueron el ermitaño San Onofre (siglo IV), que -cuenta la leyenda- solía colgarse un aro de tonel sobre su enorme pene, cada vez que el Diablo hacía que tuviese una erección.

El Sultán Otomano Bayaceto I sufría de priapismo, por lo que era incapaz de pasar una sola noche sin copular; todo le era válido: cuando estaba en campaña, sus soldados y prisioneros de guerra suplían el papel de las mujeres de su harén al no tenerlas a mano.

Manuel de Godoy y Alvarez de Faria, duque de Alcúdia y príncipe de la Paz, valido y favorito de los reyes Carlos IV y Maria-Luisa (con los que montaba tríos) tuvo fama de gran amante y bien armado, aunque su hermano Luis de Godoy, que también fue catado por la reina, parece ser que le superaba con un miembro viril digno de un burro.

El famoso Marqués de Mirabeau, de rostro afeado por las cicatrices de la viruela y con un pie torcido, personaje clave de la Revolución Francesa de sobras conocido por su libertinaje sexual, padecía a su vez de priapismo por lo que siempre estaba dispuesto a satisfacer a las mujeres que caían en sus manos; no tuvo siquiera reparos en seducir a su propia hermana Louise, casada con el Marqués de Cabris.

Fernando VII de España, que casó 4 veces, tenía los atributos tan enormes (macrosomía genital) que sus médicos le recomendaron que copulase utilizando un cojín especialmente agujereado en su centro para amortiguar el impacto de sus embestidas; al casarse con Maria-Josefa-Amalia de Sajonia, su beatísima tercera consorte, ésta se meó y cagó del susto la noche de bodas al ver la sorpresa que tenía su real esposo entre las piernas. Tuvo mejor fortuna con su cuarta esposa, Maria-Cristina de las Dos-Sicilias que, aparte de saber apreciar semejante prodigio de la naturaleza, supo darle dos hijas.

El no menos célebre Grigori Yefimovich Raspútin, favorito de la zarina Alexandra y monje iluminado hipersexual, tenía un atributo de unos 40 cms. de largo que dejaba maltrechas y dolidas a sus innumerables conquistas femeninas; al ser asesinado, el príncipe Yusupov le castró y 28,5 cms. de su miembro amputado han ido a parar a manos de un urólogo de San Petersburgo.

El actor porno afroamericano Long Dong Silver (Daniel Arthur Mead), con sus 45 cms. de pene en reposo, fue famoso en las décadas de los 70 y 80, aunque muchas de sus compañeras de reparto solían sufrir desmayos.

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ETON & EL ESNOBISMO

Posteado por: retratosdelahistoria el 6 may En: Curiosidades Apuntes - sin comentarios

De entre los más importantes colegios privados de Inglaterra, fundados hace más de 500 años, citemos el prestigioso y elitista Eton College fundado en 1440 por Enrique VI (cerca de Windsor, Berkshire) que fue la cuna de la palabra "snob" (esnob). Dado que la mayoría de sus estudiantes eran de estirpe aristocrática y principesca, se solía calificar a los pocos que no procedían de un linaje noble con la abreviación "S.Nob." (Sin Nobleza) en el momento de su inscripción.

Dos alumnos de Eton College entre 1790 y 1800, según el pintor Alleyn.

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Carlos I-V de Austria: grandezas y miserias de un rey-emperador

Posteado por: retratosdelahistoria el 29 abr En: Reyes de España Apuntes Austria - sin comentarios

CARLOS I DE ESPAÑA & V DE ALEMANIA, 1500 - 1558

"las pequeñas miserias de un gran monarca"

Carlos I de Austria (1500-1558), Rey de las Españas, de las Indias y Emperador del Sacro Santo Imperio Romano Germánico, que en Alemania llevaba el ordinal de Carlos V y era comúnmente llamado "Carlos Quinto", tuvo por progenitores al archiduque Felipe "el Hermoso" de Austria y a la Infanta Juana "la Loca" de Aragón y de Castilla que, a la larga, también fueron reyes de Castilla-León... que no de Aragón y de sus reinos del Mediterráneo, ya que aún vivía y coleaba el abuelo materno Don Fernando II de Aragón, viudo de la catolicísima abuela Doña Isabel I de Castilla.

La familia Imperial de Austria: el Emperador Maximiliano I junto con su heredero el archiduque Felipe I "el Hermoso", su nuera la Infanta Juana de Aragón y de Castilla, y los hijos de éstos entre los que se distingue claramente al joven archiduque Carlos de Austria.

Nació pues la noche del 24 de febrero de 1500, en medio de nauseabundos y pestilenciales perfumes, ya que su augusta y esquizofrénica madre lo parió en un retrete cuando se celebraba una fiesta en el palacio de Gante. Sus padres se llevaban a matar: Felipe "el Hermoso" era un putero incorregible que andaba ya amargado por los enfermizos ataques de celos de Juana, haciéndole ésta la vida imposible con sus ataques de histeria y sus reproches en público.

Educado por su tía paterna la archiduquesa Margarita de Austria, viuda por dos veces, y por el cardenal Adriano de Utrecht -que a la postre se convertiría en papa-, Carlos de Austria creció como un adolescente inicialmente apático, bonachón, maleable, preso de iniciales ataques epilépticos, mentalmente retardado, inútil en idiomas y pésimo en matemáticas. Se dijo también que era de carácter grave, flemático, algo indeciso, pacífico, aparentemente frío, de alma templada y religiosa, que gustaba de la soledad, poco amigo de la risa, bastante avaro y rencoroso, y siempre reacio a conceder favores. A esas apreciaciones se unen un defecto físico embarazoso: una mandíbula inferior salida, un prognatismo heredado del lado paterno que, a la hora de comer, transforma el placer de deglutir en trabajo tedioso y enervante, incapaz de masticar correctamente, por lo que las indigestiones y las indisposiciones se convierten en su pan de cada día. El caso es que, al tener la mandíbula tan salida, su manera de hablar adquiría tintes duros, secos... Le era difícil cerrar la boca, y siempre andaba abierta dándole un aspecto alelado. Sin embargo, dicho defecto no impidió al personaje darse unos atracones de órdago en la mesa a lo largo de sus 58 años de vida.

Tenía dos fobias incontrolables: hacia las arañas y los ratones. Ver arácnidos y roedores le producía auténtico terror.

Busto del archiduque Carlos I de Austria realizado en Flandes en 1518, cuando tenía entre 17 y 18 años.

Aunque su aprendizaje fue lento, Carlos consiguió expresarse en perfecto francés, además de hablar el flamenco, su lengua natal. En cuanto al castellano y el alemán, los aprendió sobre la marcha y tardíamente. Sintió pronta afición por la música (su gran pasión), la lectura y los relojes, asi como por el arte (prueba de ello son su amistad con los pintores Tiziano y Lucas Granach), la historia... y en menor medida por la cartografía y los instrumentos científicos de su tiempo, la filosofía y la astronomía.

Su principal entretenimiento era la caza que, con la edad, fue en aumento. Y por lo que se refiere a los juegos de salón o de azar, los detestaba.

Retrato del rey-emperador Carlos I de España y V de Alemania en 1533.

A diferencia de su padre, Carlos supo dominar muy bien sus impulsos sexuales. En su época de juventud tan solo se le conoce una aventura con la noble flamenca Margrethe Van Geist, cuando tenía 21 años y se encontraba en Flandes. De ese escarceo juvenil nació en 1522 Margarita de Austria, su única hija bastarda a la que reconoció enseguida y que, llegado el día, sería la progenitora del célebre Alejandro Farnesio. Más tardía fue su aventura con la joven y bella Barbara Blomberg, siendo ya viudo de la bellísima reina-emperatriz Isabel de Portugal (desde 1539), naciendo de aquellos otoñales amores un hijo bastardo llamado Don Juan de Austria (1547).

Cuando murió su abuelo materno el rey Fernando II de Aragón, Carlos se convirtió en el nuevo rey de las Españas con el ordinal de Carlos I y con tan solo 16 años, aunque en realidad se vio asociado al trono de su madre la reina Juana I "la Loca", auténtica reina propietaria que, por entonces, ya no se dominaba y andaba recluída. Sus inicios como soberano inexperto rodeado de una cohorte de nobles flamencos ambiciosos, no mejoró en nada su imagen en sus nuevos reinos ibéricos. Que fuera en Castilla, en Aragón o en Cataluña, la impresión que dio a sus súbditos fue nefasta y no sólo porque no supiera ni una palabra de castellano o de catalán.

En febrero de 1525, cuando resulta vencedor en la batalla de Pavía y es derrotado y hecho prisionero el rey Francisco I de Francia (la noticia llega a la corte española en mayo), Carlos I se enfrenta a un acuciante problema pecuniario: debe 14 meses de paga a los 6.000 lansquenetes de la guarnición de Pavía, 5 meses a los 25.000 soldados reclutados por el Condestable de Borbón, 7 meses a los soldados de infantería españoles y 2 años a los caballeros!!! ¿el oro de las Américas? Había servido en parte para sobornar a los electores alemanes para que le concedieran la corona imperial en 1520 y, por otro lado, para ir a parar a los cofres de los banqueros flamencos a los que ya se les adeudaba mucho. La falta de liquidez fue una constante para el gobierno del rey-emperador y el oro de las minas Americanas tan solo servía para tapar agujeros, agujeros que no paraban de multiplicarse y agrandarse por culpa de las interminables campañas bélicas europeas y porque en el imperio donde no se ponía el sol siempre habían múltiples frentes que atender y mantener. Por eso, durante todo su reinado, Carlos I-V tuvo que lidiar con las cortes de sus reinos como un insistente pedigüeño, para obtener los fondos necesarios para cubrir gastos.

El rey-emperador Carlos I-V junto con su primogénito Felipe II, en el que abdicó las coronas castellano-aragonesas cediéndole todas las colonias de ultramar y parte de sus posesiones europeas.

Hasta los 28 años, Carlos I-V de Austria gozó, relativamente, de buena salud. Después de esa edad, empezaron las molestias: ataques de asma y de gota que llegó incluso ésta a inmovilizarle durante semanas. A esos males se unieron las hemorroides, las hernias, las ictericias... El rey-emperador envejeció prematuramente, por lo que a sus 48 años ya parecía un sesentón desilusionado y derrotado por tantas contrariedades. Su sueño de crear un imperio unido y en paz se vio truncado por la Reforma de Lutero, las intrigas de los papas y los nacionalismos de un Enrique VIII y de un Francisco I. Con la espalda arqueada, la respiración entrecortada, teniendo que echar mano de un bastón para ir de un cuarto a otro, sufría con demasiada frecuencia de esa gota que era capaz de arrancarle los alaridos más terroríficos, hasta el punto de oír sus espeluznantes gritos en las habitaciones que se encontraban debajo de las suyas. Cuando empeoraban sus ataques, se le hinchaba la lengua, escupía flemas viscosas y se le atrofiaba el paladar, y las recetas supuestamente curativas de los médicos no contribuían a una mejoría, como tampoco su desmedido amor a la comida.


Retirado en Yuste tras abdicar en su primogénito Felipe II, Carlos I-V pasó sus últimos años viviendo en un palacio de 8 habitaciones adosado al monasterio, cuyos interiores fueron austeramente decorados y donde predominaba el negro en cortinajes y paños. Desde que había enviudado, el rey-emperador no había vestido otra cosa que trajes de luto en seda, a menudo ribeteados de armiño o de pelo de cabrito. Para desplazarse de una estancia a otra, utilizaba una silla con ruedas y, para descansar, otra fija cubierta de almohadones y con alargos para descansar en alto las piernas. Aunque aquejado de mil males y con las extremidades muy deformadas por la gota y los reumatismos, murió de fiebre palúdica el 21 de septiembre de 1558, a las 2 de la madrugada
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LOS 3 ERUCTOS DE LA PRINCESA DE ASTURIAS

Posteado por: retratosdelahistoria el 24 abr En: Citas Reyes de España Apuntes - sin comentarios

TRES ERUCTOS POR RESPUESTA

El Duque de Saint-Simon, embajador extraordinario de Francia en la corte española, se despedía de la entonces Princesa de Asturias, Luisa Isabel de Orléans, a la que había acompañado hasta Madrid para casarla con Don Luis, primogénito y heredero del rey Felipe V, en una solemne ceremonia. La flamante esposa del heredero del trono estaba entonces en pie, engalanada bajo un dosel, las damas a un lado y los Grandes de España al otro. El duque hizo sus tres reverencias de rigor, dijo un cumplido a la princesa y calló, esperando en vano una respuesta de ésta. Al ver que no decía nada y para romper un silencio incómodo, Saint-Simon le preguntó a Luisa Isabel si deseaba transmitir algún mensaje al rey de Francia, a la Infanta Mariana Victoria y a sus padres los Duques de Orléans. La Princesa de Asturias le miró y, por toda respuesta, le soltó un sonoro eructo dejando confundido al duque. Toda la corte enmudeció, atónita. Al primero le sucedió un segundo, igual de ruidoso provocando la risa floja entre toda la asistencia. Finalmente, la princesa soltó un tercer y estruendoso eructo, más fuerte que los dos anteriores, dando lugar a que todos los cortesanos, incluído el duque, estallasen en sonoras carcajadas y salieran corriendo de la estancia mientras se desternillaban, sin que la nuera del rey de España perdiera ni un ápice de su serenidad.

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ENTRE PINTO Y VALDEMORO

Posteado por: retratosdelahistoria el 16 mar En: Curiosidades Apuntes - 1 comentario

Una de las versiones que circulan para explicar la frase "estar entre Pinto y Valdemoro" está referida a ciertos "vicios reales". Los monarcas de la Casa de Austria visitaban muy frecuentemente la localidad de Valdemoro, ya que era su lugar de descanso en el camino hacia Aranjuez.

Había situada entre Pinto y Valdemoro una casa de mala reputación, la cual frecuentaba uno de estos reyes con bastante asiduidad (Felipe IV). Así, cuando alguien preguntaba dónde estaba el rey, por no decir el sitio verdadero, decía que estaba "entre Pinto y Valdemoro", palabras que todo el mundo entendía.

Sin embargo, la versión que se tiene como más fiable, se refiere a la calidad de los vinos. Valdemoro tenía uno de los vinos con más calidad de todo el reino, hecho que se demuestra al ser el vino que se consumía en la Casa Real, y que además obtuvo numerosos beneficios por parte de ésta. En Pinto también tenían vino, pero de una calidad bastante inferior al de Valdemoro.

De esta forma, cuando alguien tomaba un vino que no era ni bueno ni malo, decía: "está entre Pinto y Valdemoro". Por eso ahora la frase se emplea al referirse a algo que está entre dos cosas extremas.

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CAPONE, AL CAPONE...

Posteado por: retratosdelahistoria el 16 mar En: Curiosidades Apuntes - sin comentarios

A los 15 años, el napolitano Alfonso Gabriele Capone, más conocido como Al Capone, robó a un peluquero siciliano del barrio de Brooklyn (Nueva York) y como castigo le rajó las dos mejillas con una navaja de barbería, por cuyas cicatrices le vino el apodo de Scarface (cara cosida).

A los 21 años fue a Chicago y, de pistolero al servicio de John Torrio, se convirtió en el "rey de los gangsters" llegando al asesinato directo o indirecto de unas 300 personas.

Entre 1920 y 1933 entra en vigor en Estados Unidos la llamada "ley seca" -por la prohibición de vender bebidas alcohólicas-, y Al Capone encontró un gran negocio en el contrabando de bebidas (como la familia Kennedy), monopolizándolo durante casi 10 años y donde llegaba a tener más de 25 millones de dólares de beneficios al año.

En 1930 la justicia encontró finalmente su punto débil (impago de impuestos) y le condenó a 11 años de prisión, encerrándolo en el presidio de Atlanta y luego en la famosa cárcel de Alcatraz (San Francisco), donde sufrió los primeros síntomas de una parálisis progresiva. En Enero de 1940 fue liberado por buena conducta y, desde entonces, vivió retirado en su finca de Florida, en Miami Beach, donde murió de sífilis en 1947 a la edad de 48 años.

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LADY FANSHAW o La Malvada Dama

Posteado por: retratosdelahistoria el 8 feb En: Biografías Curiosidades Apuntes - sin comentarios

LADY KATHERINE FANSHAW

La Leyenda de la Malvada Dama de Hertfordshire.

Retrato juvenil de Lady Katherine Ferrers de Buyfordbury, Lady Fanshaw (1634-1660), esposa de Lord Thomas Fanshaw, 2º Vizconde Fanshaw.

Lady Katherine Fanshaw, de soltera Lady Katherine Ferrers de Buyfordbury, nació en el seno de una rica y noble familia de provincias el 4 de mayo de 1634 y murió posiblemente el 13 de junio de 1660. Fue, de acuerdo con la leyenda popular, la "Malvada Dama", una mujer convertida por necesidad en una aventurera y bandida, en una temible asaltadora de caminos que campaba a sus anchas por las carreteras principales aterrorizando a los viajeros que pasaban por Nomansland, en el condado de Hertfordshire, en la primera mitad del siglo XVII, antes de encontrar la muerte a consecuencia de las heridas recibidas durante su último robo. Incluso a día de hoy, persiste la creencia de que su fantasma sigue recorriendo aquellos antiguos caminos aterrorizando a los incautos que se aventuran por ellos, o apareciendo por la mansión familiar de Markyate Cell.

Fotografía de la mansión de Markyate Cell, en Dunstable, Hertfordshire, casa ancestral de la familia Ferrers de Buyfordbury y con fama de estar encantada; sus sucesivos propietarios y visitantes han tenido más de un encontronazo con el fantasma de Lady Katherine Fanshaw... En 1840, parte de la mansión ardió repentinamente; dicen que el incendio fue provocado por el fantasma de la "Malvada Dama". Se descubrió posteriormente la puerta secreta que conectaba la cocina con la habitación de Lady Fanshaw por medio de un pasadizo y que había sido tapiada a su muerte.

Siempre según la leyenda, la hermosa Katherine Ferrers fue obligada a contraer matrimonio a edad temprana y, su marido el futuro 2º Vizconde Fanshaw, que siempre estaba ausente (porque le retenía indistintamente la guerra o la cárcel lejos del hogar), había vendido gran parte del considerable patrimonio familiar para pagar sus interminables rescates, por lo que la dama se encontró en una situación harto precaria. La falta de pecunio la llevó a cometer atracos por los principales caminos transitados de la zona, ayudada por su cómplice y puede que amante el granjero Ralph Chaplin, convirtiéndola en toda una criminal. Se le atribuyó todo un catálogo de fechorías: varios hurtos en casas y mansiones vecinas a las que luego incendiaba, sustracción de víveres, el asesinato de un agente de la ley, varios asaltos a carruajes, a convoyes y viajeros a punta de pistola... Hasta que unas balas de sus últimas víctimas marcaron el final de su carrera de bandida y la de su amante. Puede que la leyenda popular exagere atribuyendo tantas maldades a la "Malvada Dama", teniendo en cuenta que en aquella época, reinando Carlos I y luego bajo la dictadura de Cromwell, el bandidaje era el pan de cada día en una Inglaterra desgarrada por una cruenta Guerra Civil. Sin embargo, los saqueos e incendios de mansiones y los asaltos en los caminos cesaron repentinamente tras la muerte de Lady Fanshaw.

Retrato de Sir Simon Fanshaw, padrastro y tío político de Lady Katherine Fanshaw, artífice de su unión con su sobrino Thomas, Lord Fanshaw.

En realidad, y más allá de la leyenda local, la vida de Lady Fanshaw permanece siendo un misterio y hay pocas evidencias de que haya sido en realidad quien pretendieron los lugareños que fue. Un artículo de John Barber, publicado en 2002, argumenta que es improbable que Lady Fanshaw fuera la legendaria "Wicked Lady" o "Malvada Dama" de Hertfordshire. Lo que si se sabe, aunque sea poco, es que Katherine Ferrers pertenecía a una riquísima familia de la región poseedora de vastas fincas y que, a la edad de seis años, vio morir sucesivamente a su padre Sir Knighton Ferrers y a su abuelo Sir George Ferrers convirtiéndose en la única heredera de la fortuna Ferrers. Su madre, también llamada Katherine Walter de Hertingford, murió a su vez dos años después de casarse en segundas nupcias con Sir Simon Fanshaw (1642). Cuando la joven heredera aún no había cumplido los 14 años de edad, su padrastro arregló un matrimonio de conveniencia con su sobrino Lord Thomas Fanshaw quien, por aquel entonces, computaba 16. Puntualicemos que los Fanshaw habían sido también una de las más ricas familias terratenientes del país y cuyas posesiones fueron comparables en extensión a los de la familia Ferrers de Buyfordbury. Ambas familias eran eminentemente leales a la Corona y profesaban la fe anglicana, por lo que una unión entre ambas parecía adecuada y provechosa, aunque aquello supusiera un matrimonio forzado entre dos adolescentes, con tal de asegurar la transmisión de la fabulosa herencia Ferrers ya que los Fanshaw estaban arruinados desde la derrota del bando realista.

Dado que Lady Fanshaw vivió durante la Guerra Civil Inglesa y teniendo presente que pertenecía, por tradición familiar, al bando realista, no resulta tan descabellado creer que fuera la legendaria enmascarada que se enseñoreaba nocturnamente por los caminos de la zona. En una época en que imperaba la desesperación y el hambre tanto entre el campesinado como entre la gentry (la clase señorial y terrateniente), no era extraño ver cómo la penuria empujaba a muchos jóvenes caballeros y damas de noble cuna, incluyendo sus criados y doncellas, a convertirse en asaltadores de caminos como único medio para conservar sus maltrechas y menguadas propiedades ancestrales, constantemente amenazadas de embargo y sobre las que pesaban gravámenes abusivos impuestos por el Parlamento Londinense. Lady Fanshaw, como tantos otros de sus semejantes, vio cómo morían en los campos de batalla los miembros más jóvenes de sus familias y cómo perdía paulatinamente sus bienes muebles e inmuebles a manos de las tropas de Cromwell (que se dedicaban a saquear y a incendiar las mansiones de los partidarios de Carlos I, para luego verse éstos sancionados con multas que acababan de arruinarlos del todo) y de los implacables recaudadores enviados por el Parlamento. Por tanto, no parece tan fantasiosa la creencia de que Lady Katherine Fanshaw, fuera la "Malvada Dama" enmascarada que, a caballo y por la noche, robaba a punta de pistola.

LADY FANSHAW: Contrastando leyenda y veracidad

En las historias populares, en las leyendas, siempre se acaba por encontrar 'pegas' entre lo que afirman éstas y lo que se comprueba con hechos y datos verificables. En primer lugar, nos vemos en la obligación de puntualizar sobre varios detalles que conciernen al personaje o heroína que practicó el bandidaje por los caminos de Hertfordshire:

Retrato de Katherine Ferrers de Buyfordbury, "Mistress Fanshaw" (1634-1660), conservado en la mansión de Markyate Cell.

1)- Katherine Ferrers, tras casarse con el Honorable Thomas Fanshaw, se convirtió no en 'Lady Fanshaw' sino en 'Mistress Fanshaw', condición que subraya su posición de mujer terrateniente, en dueña y señora de la finca de Markyate Cell. Añadir que tampoco fue 2ª Vizcondesa Fanshaw porque, sencillamente, murió antes de que su marido heredase el título de su padre.

2)-El título de 1er Vizconde Fanshaw lo ostentó el suegro de Katherine, Sir Thomas Fanshaw, rico terrateniente cuyas principales posesiones se ubicaban en Irlanda (en el retrato contiguo). Viudo desde 1628 de su primera mujer, Anne, se distinguió sobretodo por su actuación durante la Guerra Civil Inglesa en el bando monárquico. La derrota de los partidarios del rey Carlos I supuso la ruina para los Fanshaw, que se vieron despojados de sus tierras y condenados a pagar multas astronómicas. Habría que esperar hasta la Restauración de 1660, con el regreso del rey Carlos II, para que los Fanshaw volvieran 'a flote' en el escenario sociopolítico. Para recompensar la lealtad y mitigar las penurias sufridas por Sir Thomas Fanshaw y los suyos, Carlos II le convirtió en Caballero de la Orden del Baño y 1er Vizconde Fanshaw en 1661, abriéndole las puertas de la Cámara de los Lores. El disfrute de tales honores fue breve para el 1er Lord Fanshaw ya que falleció cuatro años después (1665), heredando el título su hijo Thomas Fanshaw, como 2º Vizconde, y viudo desde 1660 de la rica heredera Katherine Ferrers de Buyfordbury, señora de Markyate Cell, de la que por cierto nunca tuvo hijos aunque se baraja el probable nacimiento de un bebé que murió en la cuna.

3)-Existe la hipótesis de que Katherine Ferrers no fuera la 'Wicked Lady' de la leyenda popular, sino otra mujer que tenía lazos de parentesco con ella: Lady Katherine Fanshaw, nada menos que su cuñada! ¿Habrán confundido, los que difundieron las asombrosas aventuras de la bandida, a las dos cuñadas que compartían los mismos nombres de pila y apellidos? De la joven cuñada de Katherine Ferrers, Katherine Fanshaw, tan solo se sabe que nació en 1653, cuatro años después de la ejecución del rey Carlos I, y que era efectivamente la hermana de Thomas Fanshaw e hija del 1er Lord Fanshaw; que ambas cuñadas compartían techo en Markyate Cell. Pero, una vez más, las fechas no coinciden: es difícil creer que una chiquilla encarnase a la temible asaltadora de caminos de Hertfordshire. Por otro lado, Lady Katherine Fanshaw computaba 7 añitos cuando su cuñada 'Mistress Katherine Fanshaw' murió de sus heridas (siempre según la leyenda) desplomándose en el quicio de la puerta de la cocina de su mansión, tras escapar de un desastroso y fallido asalto de una diligencia, y en el que encontró también la muerte su supuesto amante y compañero de fechorías el granjero Ralph Chaplin.

Retrato juvenil de Lady Katherine Fanshaw (n.1653), cuñada de Katherine Ferrers.

Por otro lado, extraña que una dama tan rica como lo fue en su día Katherine Ferrers, se viera empujada por las circunstancias de su época a practicar el robo para poder conservar sus bienes amenazados por las autoridades parlamentarias. Que los Fanshaw estuvieran arruinados no implicaba que ella también lo estuviera, aunque se viera en la tesitura de acoger en su casa a su familia política y que ésta viviera a sus expensas. Otras versiones cuentan que Katherine Ferrers-Fanshaw se convirtió en asaltadora de caminos por diversión, por su exacerbado gusto por las emociones fuertes y puede que por amor a Raph Chaplin, ese mismo que era un honesto granjero de día y un desalmado ladrón de noche, y que la adiestró en el oficio.

4)-Otro misterio: ¿de qué murió realmente Katherine Ferrers para que, una vez muerta, la enterrasen deprisa y corriendo en plena noche, tal y como cita algún que otro personaje de la época? ¿De las heridas recibidas en su fallido intento por hacerse con el botín de la diligencia?¿De un mal parto? Persiste también el secreto sobre dónde está enterrada realmente. De los archivos parroquiales tan solo se releva este dato: la fecha de su defunción a los 26 años, sin más explicaciones. 

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