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Categoría: Alemania

¿QUIEN MATO A KASPAR HAUSER?

Posteado por: retratosdelahistoria el 20 nov En: Misterios Alemania Baden - sin comentarios

¿QUIEN MATÓ A KASPAR HAUSER?

El misterio sigue vivo a los 175 años de la muerte de uno de los personajes más enigmáticos del siglo XIX alemán.

Retrato de Kaspar Hauser (1812-1833), pastel de Kreul.

Hic occultus occulto occisus est, conmemora un pilar octogonal en los jardines del palacio de Ansbach, en Baviera. "Aquí fue asesinado un desconocido de forma desconocida". El paseante desprevenido podrá preguntarse en homenaje de qué desconocido y en recuerdo de qué muerte se levanta semejante artefacto de tres metros de piedra caliza y adornos neogóticos. La fecha que sigue, el 14 de diciembre de 1833, es tan exacta como el resto de la extravagante inscripción. Cuando se cumplen 175 años de que Kaspar Hauser resultara herido de muerte en ese mismo lugar, no se ha resuelto en Alemania el enigma de aquel infeliz que, según creen muchos, fue, desde su mismo nacimiento, víctima de conspiraciones sin cuento que lo mantuvieron en mazmorras durante casi tres lustros y culminaron con aquel asesinato en diciembre. De ser esto cierto, el joven de 21 años apuñalado en los jardines palaciegos de Ansbach era el desposeído primogénito del gran duque Carlos II de Baden, nieto de Napoleón I, sobrino de la zarina de Rusia, primo de emperadores y heredero legítimo del Gran Ducado de Baden. De no serlo, pudo tratarse de un simple farsante o del títere de intereses opuestos a la familia granducal. La cuestión, encarnizada en su tiempo, permanece aún hoy lejos de zanjarse.

El lugar y la fecha en la que aquel hombre sufrió la cuchillada que, tres días más tarde, terminaría con su vida, es una de las pocas certezas que quedan de él. Nadie sabe quién lo mató, ni dónde nació ni quién era. Cinco años antes de su inexplicada muerte, había entrado renqueando en una plaza de Nuremberg un adolescente desastrado, incapaz de articular otra frase que "un jinete tal como mi padre es lo que yo quiero ser". Era el lunes de Pentecostés de 1828. Su capacidad intelectual se asemejaba a la de un niño preescolar. Portaba dos cartas que lo identificaban como Kaspar, nacido de una criada en 1812. Aunque fechadas con 16 años de intervalo y firmadas una por su supuesta madre y la otra por su supuesto tutor durante 12 años, ambas fueron probablemente escritas por el mismo puño. Cuando los policías que lo detuvieron le cedieron una pluma, el muchacho escribió el nombre de Kaspar Hauser.

Retrato del Gran Duque Carlos II Luis de Baden (1786-1818), que reinó entre 1811 y 1818 como sucesor de su abuelo el Gran Duque Carlos I Federico de Baden (1728-1811), fundador del gran ducado badense en 1806, cuyo retrato se encuentra aqui debajo.

Entre 1738 y 1811, el margrave Carlos I Federico gobernó Baden, que él convertiría en un Gran Ducado, con la mano de hierro del absolutista ilustrado. En esos 73 años reunificó los dominios solariegos de los Zähringer, anexionó territorios austriacos y otras regiones colindantes, decuplicó así la población e incorporó a Baden las universidades de Heidelberg y Friburgo. Pues bien, cuando murió su primera esposa en 1783, el casi sexagenario esperó tres años para casarse con su ahijada Luise Caroline Geyer von Geyersberg (1768-1820), una dama de la corte 40 años más joven. Aquella unión morganática dio cinco hijos.

Para cuando el mayor de ellos, Leopoldo, que por nacimiento estaba fuera de la línea sucesoria, ascendió al trono de Baden en 1830, habían muerto en 19 años tres grandes duques y tres príncipes herederos. Agonizante en su lecho de muerte a los 32 años, Carlos II, nieto del longevo Carlos I Federico, aseguró que lo habían envenenado a él y a sus dos hijos varones. Le sucedió su tío Luis I, que también murió con la certeza de estar siendo asesinado. Luise, la madre de Leopoldo, había obtenido una ejecutoria imperial que le daba a ella el condado de Hochberg y ponía a sus hijos en la línea sucesoria después de los Zähringer nacidos de la primera unión de su marido y de los demás parientes directos. En 1830, todos los que se habían interpuesto entre Leopoldo I y el trono de Karlsruhe estaban muertos.

Retrato del Gran Duque Leopoldo I de Baden (1790-1852), que reinó entre 1830 y 1852. Era el hijo primogénito de Carlos I Federico de Baden y de su segunda esposa morganática Luise-Caroline Geyer von Geyersberg, Condesa de Hochberg y del S.S.I.R.G., lo que hacía de él el "tío" del Gran Duque Carlos II Luis y el "medio-hermano" del Gran Duque Luis I, al que sucedió en el trono badense. Afirmaron sus contemporáneos que, marcado y atormentado por las ambiciones e intrigas de su madre, se convirtió en un depresivo que solía ahogar su mala conciencia en alcohol... / Abajo, retrato de la Baronesa Luise-Caroline Geyer von Geyersberg, Condesa de Hochberg y del Sacro Santo Imperio (1768-1820), 2ª mujer morganática del Gran Duque Carlos I Federico de Baden a partir de 1788 y madre de sus otros 5 hijos. Muchos fueron los dedos acusadores que la señalaron como la verdadera instigadora de las desapariciones de Carlos II Luis y de sus hijos habidos con Stéphanie de Beauharnais, para allanar el camino a su hijo Leopoldo hacia el trono de Baden...

Dos años antes, en 1828, los vecinos de Nuremberg acudían a ver al extraño y a alimentarlo como se hace con los monos del zoo. Kaspar sólo ingería pan y agua. Un doctor lo reconoció sin encontrarle más discapacidades que las causadas por los años de encierro. Lo describió como "semisalvaje". La sola palabra excitaba la imaginación de la época. Pronto, las fuerzas vivas de la región consideraron que se había descubierto al buen salvaje de Jean-Jacques Rousseau en medio de Alemania, a un ser que encarnaba "la más alta inocencia de la Naturaleza", según divulgó el alcalde en un escrito oficial. La noticia llegó hasta Paul-Johann-Anselm von Feuerbach, jurista y magistrado, uno de los padres del derecho penal alemán. Lo liberó Feuerbach y lo entregó a la custodia del esotérico Georg Friedrich Daumer.

El suceso se había convertido en una verdadera sensación. Era la comidilla en las cortes alemanas, desde donde se extendió unos meses más tarde la sospecha de que Hauser, el dócil muchacho ajeno a las costumbres y al habla humanas que estaba siendo educado por el profesor Daumer, era en realidad el primer hijo que había dado a luz en 1812 Stéphanie de Beauharnais (1789-1860), la hija adoptiva de Napoleón Bonaparte y la esposa del monarca de la vecina Baden. El último vástago, por tanto, de la milenaria dinastía Zähringer y el heredero del Gran Ducado en la Selva Negra. Alguien a quien su joven abuelastra hizo que cambiaran en la cuna por un niño moribundo para allanar el camino al trono de su propio hijo.

El primer atentado contra Hauser fue un golpe en la cabeza que recibió en 1829 en el sótano de Daumer. El rey de Baviera Luis I ofreció entonces 500 florines a quien resolviera el caso. En Berlín apareció el tratado policial Kaspar Hauser, probablemente un estafador. Mientras, en París se ponían de moda unos albornoces tipo Gaspard Hauser y Paul-Johann-Anselm von Feuerbach escribía a la corte de Karlsruhe sobre su convicción de que Hauser era uno de los suyos. Además, apareció en la vida de Hauser el conde de Stanhope (Philip Henry, 4º Conde Stanhope, 1781-1853), un noble inglés sobre cuya relación con el joven circularon rumores amorosos. Stanhope desapareció como había llegado. A la muerte de Hauser, algunos forenses consideraron posible que se hubiera autolesionado. Luis I tasó en 10.000 florines la recompensa de quien diera con el asesino.

En 1996, el semanario Der Spiegel encargó un estudio genético de la sangre que mancha las ropas de Hauser depositadas en el museo de Ansbach. La conclusión fue determinante: no se corresponde con el ADN de los descendientes de Stéphanie de Beauharnais. Pero ni siquiera una portada a todo color acaba con un mito de 175 años. Los defensores de la hipótesis principesca obtuvieron su satisfacción genética con otro análisis, esta vez de pelo, encargado por el canal de televisión pública ZDF en 2002. Según el forense de Münster Bernd Brinkmann, "no se puede descartar de ningún modo" que Hauser sea descendiente de Beauharnais. La semana pasada, el Frankfurter Allgemeine Zeitung recordaba que es plausible que Hauser fuera de verdad un Zähringer. Si bien no quedan ya cuestiones dinásticas que resolver, los príncipes de Baden se niegan hoy a abrir el panteón donde descansan los despojos del supuesto heredero sin nombre.

Texto de Juan Gómez / 20-XII-2008 / in ELPAIS.com / Cultura / Correcciones & añadidos de Arnau.

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CRONOLOGIA DE LOS GRANDES DUQUES DE BADEN

Posteado por: retratosdelahistoria el 19 nov En: Dinastias Cronologias Alemania Baden - sin comentarios

GRAN DUCADO DE BADEN

Cronología de los reinados de los Grandes Duques de Baden

Dinastía de Zähringen / Casa Electoral y Gran Ducal de Baden / Rama de Baden-Durlach

-Carlos I Federico, 1728-1811, Gran Duque de Baden de 1806 a 1811.

12-VII-1806: el Elector Carlos I Federico de Baden firma el Tratado de París que funda la Confederación del Rhin / El electorado Badense es erigido en gran ducado por el Emperador de los Franceses, Napoleón I, y recibe importantes extensiones territoriales que le confieren un territorio unido; a cambio, Baden se compromete a proveer a Francia un contingente de 8.000 soldados / El Gran Ducado de Baden se declara Estado Soberano e Independiente, con una monarquía constitucional y hereditaria, con sucesión regulada por la Ley Sálica.

-Carlos II, 1786-1818, Gran Duque de Baden de 1811 a 1818.

1815: caída de Napoleón I / Congreso de Viena: las potencias europeas deciden unilateralmente que el gran ducado de Baden pase a formar parte del reino de Baviera si su dinastía legítima se extingue / Baden se une a la Confederación Germánica / 1817: Carlos II promulga la Ordenanza Dinástica o "Hausgezetz" que establece el nuevo orden sucesorio del trono badense a favor de los hijos morganáticos del gran duque Carlos I Federico, refrendada por sus súbditos, por falta de herederos varones de la rama primogénita (Caso Kaspar Hauser) / En virtud de la "Hausgezetz", todos los hijos habidos del matrimonio morganático entre Carlos I Federico y la Condesa de Hochberg, son reconocidos como aptos para la sucesión al trono de Baden y el Estado les reconoce los títulos y tratamientos de príncipes y princesas y altezas granducales de Baden, amén del título de duques y duquesas de Zähringen / 2-VIII-1818, el gran duque Carlos II promulga la Constitución Liberal de 1818, que dota al Estado de un sistema bicameral; la 2ª cámara cuenta con 63 diputados / Baden envía 14 diputados al Reichstag de Berlín y 3 al Consejo Federal.

-Luis I, 1763-1830, Gran Duque de Baden de 1818 a 1830.

25-VII-1819: el Príncipe Leopoldo de Baden, presunto heredero del gran duque Luis I, casa con la princesa Sofía de Suecia (1801-1865), hija del ex-rey Gustavo IV Adolfo de Suecia / 1824: nace el futuro gran duque Luis II de Baden, 3er hijo de Leopoldo y Sofía de Suecia / 1826: nace el príncipe Federico de Baden, 4º hijo de Leopoldo y Sofía, y futuro gran duque Federico I / 30-III-1830: fallece el gran duque Luis I de Baden, último representante de la rama primogénita, y sin herederos supervivientes de su matrimonio con la condesa Katherina Werner von Langenstein / En virtud de la "Hausgezetz" de Carlos II, el duque Leopoldo de Zähringen, conde de Hochberg, hijo morganático de Carlos I Federico, asume la corona con el ordinal de Leopoldo I de Baden.

Dinastía de Zähringen / Casa Condal de Hochberg / Rama de Zähringen-Hochberg

-Leopoldo I, 1790-1852, Duque de Zähringen luego Gran Duque de Baden de 1830 a 1852.

-Luis II, 1824-1858, Gran Duque de Baden de 1852 a 1858 (demente / no gobierna).

1852: Luis II es coronado gran duque de Baden a la muerte de su padre y predecesor Leopoldo I / Luis II es declarado "deficiente mental" por el Consejo de Estado y apartado del gobierno, asumido por su hermano Federico que es declarado regente en su nombre / 1858: fallece Luis II y le sucede en el trono su hermano Federico I.

-Federico I, 1826-1907, Regente de Baden entre 1852-1858, Gran Duque de Baden de 1858 a 1907.

1866: se disuelve la Confederación Germánica / Baden no se adhiere a la Confederación Alemana del Norte / Firma de acuerdos secretos con la nueva confederación tutelada por Prusia / Baden participa en la Guerra Franco-Prusiana de 1870, al lado de Prusia y aporta sus ejércitos / 1871: el gran ducado badense integra el recién proclamado Imperio Alemán.

-Federico II, 1857-1928, Gran Duque de Baden de 1907 a 1918 (abdica).

1914-1918: Iª Guerra Mundial / Baden participa con el resto de los Estados Alemanes en el conflicto contra Francia, Italia, Gran-Bretaña, Rusia y EE.UU. / 11-XI-1918: firma del armisticio entre Alemania y los Aliados / Revueltas en todos los Estados Alemanes / Se proclama la abolición de la monarquía en Baden / 14-XI-1918: proclamación de la República de Baden con Anton Geiss como su 1er presidente 1918-1920 / 22-XI-1918: el gran duque Federico II es presionado para que abdique la corona y deje el poder a los republicanos; consigue permanecer tranquilamente en Baden y evitar una orden de exilio, conservando parte de sus bienes y ostentando el antiguo título de margrave de Baden.

JEFES DE LA CASA GRAN DUCAL DE BADEN

Cronología de los Jefes de la Casa Gran Ducal de Baden desde 1918

-Federico II de Baden, de 1918 a 1928

-Maximiliano "Max" de Baden, de 1928 a 1929

-Berthold de Baden, de 1929 a 1963

-Maximiliano "Max" II de Baden, de 1963 a la actualidad

 

PRESIDENTES DE LA REPÚBLICA DE BADEN 1918-1945

Cronología de los Jefes de Estado Badenses (fuente: Wikipedia)

Anton Geiß (SPD) 1918-1920

Gustav Trunk (Zentrum) 1920-1921

Hermann Hummel (DDP) 1921-1922

Adam Remmele (SPD) 1922-1923

Heinrich Köhler (Zentrum), 1923-1924

Willy Hellpach (DDP) 1924-1925

Gustav Trunk (Zentrum) 1925-1926

Heinrich Köhler (Zentrum) 1926-1927

Gustav Trunk (Zentrum) 1927

Adam Remmele (SPD) 1927-1928

Josef Schmitt (Zentrum) 1928-1930

Josef Wittemann (Zentrum) 1930-1931

Josef Schmitt (Zentrum) 1931-1933

Robert Wagner (NSDAP) 1933

Walter Köhler (NSDAP) 1933-1945

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BADEN: de Margraviato a Gran Ducado

Posteado por: retratosdelahistoria el 17 nov En: Temas Dinastias Genealogia Alemania Baden - sin comentarios

BADEN

DE MARGRAVIATO A GRAN DUCADO

Historia Breve de un Estado Alemán y de su Dinastía

Los feudos que conformaron poco a poco el histórico gran ducado de Baden, formaban parte del ducado de Suabia y se repartían sobre una zona territorial en forma de L, entre el importante río Rhin y el ducado de Württemberg. El fundador de la dinastía local fue Berchtold I, conde de Zähringen, que ostentaba el título de duque de Carintia. Su hermano, Hermann, adquirió el condado de Breisgau (Brisgovia) y su hijo, Hermann I, tomó el título de margrave de Baden, región que había pertenecido a su madre. Puesto que Baden no tenía en realidad nada de territorio fronterizo en aquella época remota, ese título de margrave (marqués) venía probablemente de la marca de Verona, detentada por su abuelo.

Los primeros margraves badenses supieron habilmente ampliar sus dominios al incluír Hochberg hacia el año 1115, y Durlach en 1219. Sin embargo, a finales del siglo XII, una rama menor se apoderó de Hochberg y de Sausenberg, conservándolos hasta 1503. El blasón de Hochberg consistía en un león de gules coronado de oro sobre un campo de plata; el de Sausenberg, un ala de águila de plata sobre un campo de azur, cargado de un creciente de luna de oro de puntas trilobadas. El escudo de oro con banda de gules de la Casa de Zähringen, que pasaría a ser el blasón estatal de Baden, es aún más sencillo y se confunde a menudo con el de los Príncipes de Ligne.

Retrato del Margrave Cristóbal I de Baden (1453-1527), artífice de la primera aunque efímera reunión de los margraviatos en uno bajo su autoridad. Era hijo del margrave Carlos I de Baden-Baden y de la archiduquesa Catalina de Austria, hermana del Emperador Federico III. / Abajo, el blasón del Margrave Cristóbal I de Baden-Baden, con el escusón de la Casa de Zähringen puesto en el abismo.

Cristóbal I reunió los dos margraviatos en 1503, para repartirlos una segunda vez entre sus tres hijos varones. De Bernardo descendería el linaje de Baden-Baden y, de Ernesto, el de Baden-Durlach. El tercero, Felipe de Sponheim, falleció sin hijos que pudieran dar lugar a otra rama. Otros repartos sucedieron en el seno de ambas ramas que, en raras ocasiones, conseguían ponerse de acuerdo tanto en materia religiosa como política; de hecho, los margraves de Baden-Baden permanecieron fieles al catolicismo mientras que sus primos de Baden-Durlach, entusiasmados por la reforma, se hicieron luteranos. Ambas casas tuvieron que acomodarse con el hecho de que sus posesiones estaban separadas las unas de las otras por una multitud de señoríos y feudos episcopales. Como Hochberg, que estaba separado de Sausenberg por tierras que dependían del obispado de Estrasburgo, por el principado de Fürstenberg y por bienes seculares de menor importancia.

Retrato de Carlos III Guillermo, Margrave de Baden-Durlach (1679-1738), fundador de la Orden de La Fidelidad en 1715 y que perduró hasta 1918. / Abajo, retrato del Margrave Carlos IV Federico de Baden-Durlach, nieto y sucesor del anterior a partir de 1738, y que a partir de 1771 reunió bajo su corona los dos Estados en uno solo convirtiéndose en Carlos I Federico de Baden (1728-1811); ascendido a Elector del S.S.I.R.G. en 1803, se convirtió en el 1er Gran Duque de Baden en 1806.

En 1715, el margrave Carlos III Guillermo de Baden-Durlach (jefe del linaje protestante evangelista), fundó la caballeresca Orden de La Fidelidad. En 1771, la definitiva extinción del linaje católico de Baden-Baden dio origen a una natural reunión de los dos margraviatos que andaban separados desde principios del siglo XVI. Carlos IV Federico reinó durante mucho tiempo, buscando por todos los medios extender y enlazar geográficamente sus dominios para formar un solo territorio unido. Sus éxitos fueron finalmente coronados tras su acceso al rango de elector del Sacro Santo Imperio Romano Germánico (1803) y luego al de gran duque por la gracia del emperador Napoleón I (1806).

Retrato de la Princesa Carolina Luisa de Hessen-Darmstadt, Margravina de Baden-Durlach (1723-1783) junto con dos de sus cinco hijos habidos de su matrimonio con Carlos IV Federico de Baden-Durlach. / Abajo, retrato de la Baronesa Luisa Carolina Geyer von Geyersberg, Condesa de Hochberg (1768-1820), segunda esposa morganática del Gran Duque Carlos I Federico de Baden (1728-1811) desde 1788 y madre del futuro Leopoldo I de Baden.

La primera esposa de Carlos IV Federico de Baden-Durlach (convertido en Carlos I Federico de Baden a partir de 1806), la hermosa princesa Carolina de Hessen-Darmstadt (1723-1783), le había dado tres hijos cuya descendencia masculina pareció estar condenada a la extinción. Casado en segundas nupcias (y morganáticamente en 1788) con la joven y ambiciosa baronesa Luisa Carolina Geyer von Geyersberg, a la que convirtió en condesa de Hochberg y que era 40 años más joven que él, tuvo más hijos varones, aunque inicialmente se vieron condenados a no postular por la sucesión granducal.

En el Congreso de Viena de 1815, las potencias decidieron alegremente (sin previa consulta del interesado) que, si los Zähringen venían a extinguirse, el gran ducado badense sería anexionado por el reino de Baviera. Entonces, con un gesto desafiante, el gran duque Carlos II de Baden publicó en 1817 una ordenanza dinástica ( la famosa Hausgezetz), declarando que el conde Leopoldo de Hochberg y sus hermanos, todos hijos del matrimonio morganático de su abuelo, tenían derecho a la sucesión del trono badense y, para asegurarse el apoyo de sus súbditos en este asunto sucesorio, les acordó una constitución liberal (1818). El tío de Carlos II, el disoluto Luis I, accedió al trono en 1818, sucedido por su medio-hermano morganático Leopoldo I en 1830, tras fallecer en circunstancias que levantaron sospechas entre sus súbditos. El segundo hijo de éste, Federico I, sabio y auténtico hombre de Estado, instauró en Baden un régimen cuyas virtudes democráticas pudieran servir de ejemplo para los demás principados alemanes.

En 1871, el gran ducado badense entró a formar parte del Imperio Alemán (IIº Reich), cuyo príncipe Max de Baden fue, en 1918, su último canciller. Su nieto, que lleva el mismo nombre de pila, es el actual margrave de Baden y duque de Zähringen.

TABLA GENEALOGICA DE LOS MARGRAVES DE BADEN-BADEN & BADEN-DURLACH:

http://www.uni-mannheim.de/mateo/camenaref/cmh/v13/jpg/056.jpg

 

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CRONOLOGIA DE LOS REYES DE PRUSIA

Posteado por: retratosdelahistoria el 27 sep En: Cronologias videos Alemania Prusia Himnos / Anthems - 1 comentario

ELECTORES DE BRANDENBURGO 1598 - 1806

REYES DE PRUSIA 1701 - 1918

EMPERADORES DE ALEMANIA 1871 - 1918

Cronología de los reinados de los monarcas prusianos y emperadores del IIº Reich Alemán

Dinastía de Hohenzollern / Casa de Brandenburgo

Margraves y Electores de Brandenburgo / Duques en (de) Prusia

-Joaquín-Federico I, 1546-1608, Elector de Brandenburgo de 1598 a 1608

-Juan-Segismundo I, 1572-1619, Elector de Brandenburgo, Duque de Prusia de 1608 a 1619

-Jorge-Guillermo I, 1595-1640, Elector de Brandenburgo, Duque de Prusia de 1619 a 1640

-Federico-Guillermo I "el Gran Elector", 1620-1688, Elector de Brandenburgo, Duque de Prusia de 1640 a 1688

-Federico III, 1657-1713, Elector de Brandenburgo, Duque de Prusia de 1688 a 1701

Creación del Reino de Prusia en 1701

Reyes en Prusia / Reyes de Prusia

-Federico I, 1657-1713, Rey en Prusia de 1701 a 1713, Elector de Brandenburgo

-Federico-Guillermo I, 1688-1740, Rey en Prusia de 1713 a 1740, Elector de Brandenburgo

-Federico II "el Grande", 1712-1786, Rey de Prusia de 1740 a 1786, Elector de Brandenburgo

-Federico-Guillermo II, 1744-1797, Rey de Prusia de 1786 a 1797, Elector de Brandenburgo

-Federico-Guillermo III, 1770-1840, Rey de Prusia de 1797 a 1840, Elector de Brandenburgo de 1797 a 1806

Disolución del Sacro Santo Imperio Romano Germánico en 1806 / Guerras Napoleónicas / Prusia declara la guerra a Francia / Ocupación de Berlín por los franceses

Alianza de Prusia con Rusia y Gran-Bretaña contra Francia / Victoria de los Aliados 1814 / Congreso de Viena 1814-1815

-Federico-Guillermo IV, 1795-1861, Rey de Prusia de 1840 a 1861

-Guillermo I, 1797-1888, Rey de Prusia de 1861 a 1888

Guerra Austro-Prusiana de 1866 / Paz de Praga: Prusia se anexiona el reino de Hannover, el gran-ducado de Hessen-Cassel y el ducado de Holstein

Disolución de la Confederación Germánica y creación de la Federación Alemana del Norte 1866-1867

Guerra Franco-Prusiana de 1870-1871 / Proclamación de Guillermo I como Emperador de Alemania, Versailles 1871

Casa Real de Prusia e Imperial de Alemania / Creación del IIº Reich Alemán, 1871

Emperadores de Alemania

-Guillermo I, 1797-1888, Rey de Prusia en 1861, Emperador de Alemania de 1871 a 1888

-Federico III, 1831-1888, Rey de Prusia y Emperador de Alemania de 1888 a 1888

-Guillermo II, 1859-1941, Rey de Prusia y Emperador de Alemania de 1888 a 1918 (abdica / exiliado)

Iª Guerra Mundial 1914-1918 / Derrota Alemana / Revolución Berlinesa / Abdicación de Guillermo II el 9-XI-1918 / Armisticio del 11-XI-1918

Disolución del IIº Reich Alemán / Abolición de la Monarquía Prusiana, 1918

Proclamación de la República de Weimar, 1919

Golpe Nacionalsocialista de Adolf Hitler fallido, 1923

Fracaso de una restauración monárquica con el Príncipe Guillermo de Prusia, 1926-1933 / Paul von Hindenburg, Presidente de la República

Adolf Hitler, Canciller de Alemania el 30-I-1933 / Disolución de Partidos Políticos y Sindicatos

Alemania sale de la Sociedad de Naciones y de la Conferencia del Desarme, 14 y 19-X-1933

Fallece el Presidente Hindenburg / Adolf Hitler asume la Jefatura del Estado Alemán como "Führer", 2-VIII-1934

Alianza Germano-Italiana-Japonesa

Alemania invade Polonia / Declaración de Guerra de Francia y Gran-Bretaña / IIª Guerra Mundial 1939-1945

Alemania invade y ocupa los Países-Bajos, Bélgica, Francia, Dinamarca, Noruega y Suecia 1940 / Neutralidad de la Unión Soviética

Hitler inicia el programa de segregación, deportación y exterminio de judíos llamado "Solución Final"

EE.UU. entra en el conflicto tras el bombardeo de Pearl Harbour por la aviación Nipona / Invasión de la URSS por parte de Alemania

Desembarco Aliado en Normandía 1944 / Los Alemanes abandonan París y retroceden hasta las fronteras

Caída del IIIer Reich Alemán / Berlín asediada por los Aliados / Suicidio de Hitler en el búnker de la Cancillería

Alemania firma un armisticio con los Aliados / Juicios en Nuremberg contra los colaboradores de Hitler

Ocupación Aliada de Alemania / Reparto entre EE.UU., Gran-Bretaña y URSS del territorio alemán

División de Alemania en dos países: República Federal Alemana (Occidental) y República Democrática Alemana (Oriental/Comunista)

Guerra Fría entre las potencias Occidentales y la Unión de Repúblicas Soviéticas / Construcción del Muro de Berlín

Caída del Muro de Berlín en diciembre de 1989 / Reunificación de Alemania


HIMNO REAL & IMPERIAL PRUSIANO ( Himno del Kaiser) :

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DAS BERLINER SCHLOSS: el Palacio Real de Berlín en 1953

Posteado por: retratosdelahistoria el 25 sep En: videos Palacios y Castillos Alemania Prusia - 2 comentarios

EL PALACIO REAL DE BERLÍN / DOCUMENTAL DE 1953

Se trata de dos vídeos que rescatan en dos partes un viejo documental cinematográfico alemán realizado por Leo De Laforgue en 1953, en plena postguerra. Los únicos inconvenientes son el idioma (en alemán) y el blanco y negro de la película; sin embargo, es un documental muy interesante sobre una residencia real cuyo último ocupante fue el Kaiser Guillermo II de Prusia y Alemania, quien lo abandonó en Noviembre de 1918 tras firmarse el armisticio del 11 del mismo mes y su propia abdicación, que daría paso a la República de Weimar y a una nación vencida: agobiada por la deuda nacional de la Iª Guerra Mundial exigida por los Aliados, desilusionada por sus políticos, deprimida por la devaluación del Marco, por el desempleo y la carestía de alimentos... pronto se dejaría engatusar por el nacionalsocialismo de un austríaco llamado Adolf Hitler.

Durante la IIª Guerra Mundial, los Aliados lanzaron sus bombarderos sobre puntos claves de la Alemania Nazi y Berlín, la capital del IIIer Reich, no fue una excepción. Las bombas aliadas arrasaron la ciudad y el Palacio Real de los Hohenzollern fue una víctima más de los raids aéreos, reduciendo a cenizas un edificio histórico grandioso y de gran valor arquitectónico. El documental de Laforgue consigue, desde luego, darnos una visión del antes y después de aquel palacio emblemático que, a día de hoy, es objeto de un proyecto de reconstrucción envuelto en la polémica.

PRIMERA PARTE:

SEGUNDA PARTE:

 

VIDEO SOBRE LA HISTORIA DEL PALACIO REAL DE BERLÍN (V.O.) :

 Aunque el vídeo carece de comentarios, recrea un antes y después de la destrucción del Palacio Real de Berlín, dividiéndolo en tres segmentos y amenizándolo con tres conocidos temas de la música barroca de grandes autores: Marc-Antoine Charpentier, Henry Purcell y Georg-Friedrich Haendel.  Que lo disfruten...

 

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HERRENHAUSEN en 3 D

Posteado por: retratosdelahistoria el 25 sep En: videos Palacios y Castillos Alemania - sin comentarios

He encontrado un vídeo de animación 3D que recrea los afamados jardines de Herrenhausen, en donde se encontraba la residencia estival de los Electores de Hannover y posteriormente, de los soberanos hannoverianos. Vale la pena visionarlo!

Un poco de historia

El Palacio de la Orangerie en Herrenhausen.

Herrenhausen significa "Casas de los Caballeros" y se sitúa en lo que antaño eran los alrededores de la capital, Hannover. Construído en la segunda mitad del siglo XVII por orden del príncipe Johann Friedrich I de Brünswick-Lüneburg, Duque de Kalenberg (ob.1679), la residencia fue heredada por su hermano menor el futuro Elector Ernesto-Augusto I de Hannover. Por encargo de la Princesa Electriz Sofía del Palatinado, esposa de este último, el arquitecto paisajista francés Martin Charbonnier creó los vastos jardines a la Francesa inspirados en los del Palacio de Versailles, sobre una extensión de 50 hectáreas de terreno. Al palacio principal, se añadieron otros palacetes y pabellones anexos como la "Orangerie", la "Librería" del Berggarten y otro castillo bautizado como "Welfenschloss" en el Welfengarten, que actualmente está ocupado por la universidad de Hannover. A lo largo de los siglos XVIII y XIX, las obras de Herrenhausen prosiguieron hasta finalizarse poco antes de que Prusia se anexionara Hannover y privara a sus monarcas de su reino independiente desde 1815.

Salón de los Caballeros en el desaparecido Palacio de Herrenhausen, destruído por las bombas inglesas durante la IIª Guerra Mundial.

Pese a las recomendaciones de la Casa Real Británica, los bombarderos ingleses en sus incursiones sobre Hannover, no pudieron evitar soltar sus bombas sobre el palacio principal durante la IIª Guerra Mundial (¿una revancha por los repetitivos bombardeos alemanes sobre Buckingham Palace?).  El palacio sufrió tanto que, al final de la contienda, tan solo subsistía un edificio arruinado y calcinado, por lo que se decidió finalmente que  era irrecuperable y debía ser demolido hasta los cimientos. Como único recuerdo del palacio, tan solo se conservan fotografías anteriores a 1939-1945 y grabados de los siglos XVII, XVIII y XIX.

El Salón del Trono, fotografía tomada en el Palacio de Herrenhausen antes de su destrucción.

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SOFIA-DOROTEA DE BRUNSWICK-CELLE -3-

Posteado por: retratosdelahistoria el 24 sep En: Biografías Alemania - sin comentarios

SOFIA-DOROTEA DE BRÜNSWICK-CELLE

KURPRINZESSIN DE HANNOVER

1666 - 1726

LA DESDICHADA PRISIONERA DE AHLDEN

3ª PARTE

¿Qué fue de Königsmarck?

Retrato del Duque Ernesto-Augusto I de Brünswick-Lüneburg (1629-1698), Elector de Hannover de 1692 a 1698; grabado de finales del siglo XVII.

Ésa fue la pregunta que se repetía tanto en Hannover como en las otras cortes vecinas. Todo el mundo estaba al tanto del idilio de Philipp Christoph von Königsmarck con la kurprinzessin Sofía-Dorotea, pero la extraña desaparición del amante permanecía siendo una incógnita. Ante la falta de pistas y pruebas fehacientes, los rumores empezaron a multiplicarse a medida que se adelantaban las más inverosímiles especulaciones.

Oficialmente, en la corte hannoveriana no se hablaba del tema. De hecho, el Elector Ernesto-Augusto I y su hermano el Duque Jorge-Guillermo de Brünswick-Celle intentaron por todos los medios que se ocultase la verdad y se propagase la noticia fuera de la corte. Pudieron callar bocas durante un mes... pero, pasados 30 días, el vergonzoso "secreto de Estado" hacía aguas por todas partes y se propagó por toda Europa.

Ciertos contemporáneos no dudaron en dar sus propias versiones de los hechos acontecidos en la dramática noche del 1 al 2 de julio de 1694. Algunos afirmaron que los trabanes, tras asesinar al conde, se deshicieron del cadáver metiéndolo en un saco junto con unas pesadas piedras y tirándolo a las aguas del río Leine, que atraviesa la capital. Otros, como Sir Horace Walpole, especularon que habían incinerado el cuerpo en un horno para luego ocultar su esqueleto bajo el entarimado de uno de los salones del palacio de Herrenhausen. Esta última versión es, desde luego, la más escabrosa y siniestra que se ha llegado a contar..., aunque otra versión similar tampoco se queda atrás: habrían supuestamente descuartizado el cadáver de Königsmarck para luego diseminar los trozos, enterrarándolos bajo los parterres que rodean el palacio del elector.

Los que trataron de dar con los restos de Königsmarck, basándose en los delirantes rumores de entonces, no tuvieron éxito. Jamás se encontró su cadáver, y bien puede ser que la teoría del río Leine sea, quizá, la más creíble de todas.

De lo que no hay duda, es de las implicaciones del Elector Ernesto-Augusto I de Hannover y de la Condesa Clara Elisabeth von Platen-Hallermund en la desaparición del pobre conde, y que su asesinato no fue más que la consecuencia de una vendetta femenina, disfrazada con una falsa acusación de adulterio y tentativa de rapto para que el elector diera orden de ejecutarle.

En 1700, en su lecho de muerte, la condesa von Platen presa de remordimientos, confesaría su crimen, denunciando de paso la complicidad del Elector Ernesto-Augusto I. Otros protagonistas en el asesinato, y más concretamente uno de los trabanes que mataron a Königsmarck y que era italiano*, confesó haber recibido la exorbitante suma de 10,000 táleros (pagados por el mismísimo elector) en recompensa por su participación en el linchamiento.

La Princesa Electriz Sofía de Hannover junto con su hijo el Kurprinz Jorge-Luis de Hannover, futuro rey Jorge II de Gran-Bretaña e Irlanda, representados en un cuadro de finales del siglo XIX, realizado por Dieckmann.

¿Estuvo al corriente el marido de Sofía-Dorotea? No cabe duda sobre ello. Fue puntualmente informado por su padre una vez consumados los hechos. Algunos llegarán a barajar la posibilidad de que la orden partió de él y que estuvo implicado desde el primer momento, pero la teoría entra en conflicto con las últimas palabras del que sería Jorge I de Gran-Bretaña e Irlanda en su lecho de muerte: "Fisette! Fisette!... "Yo no he sido! No! No!"

"Fisette" era el apodo que Jorge-Luis y el resto de la familia electoral daban a Sofía-Dorotea.

En cuanto a Sofía-Dorotea, ni siquiera presenció el asesinato como tampoco se enteró enseguida de la suerte que corrió su pobre enamorado.

(*)_se trata del sacerdote Don Nicoló Montalban, convertido en asesino a sueldo. Se le atribuye el golpe fatal que mató a Königsmarck.

Divorcio y sentencia

Pocos días después de que Königsmarck se esfumara de la faz de la Tierra, la Kurprinzessin Sofía-Dorotea fue formalmente arrestada por orden de su suegro el Elector Ernesto-Augusto I. Bajo una fuerte escolta, fue sacada de palacio y trasladada al castillo de Lauenau, dejándole bien claro que ahora era una prisionera del Estado en espera de una sentencia. Su dama de honor corrió una suerte parecida: Eleonore von dem Knesebeck fue separada de la princesa, metida a la fuerza en una carroza con las cortinas echadas y, con nutrida escolta, entregada a sus carceleros de la fortaleza de Scharzfels (*). Su repentino encierro respondía a una medida preventiva en nombre del secreto de sumario.

Internada en el vetusto castillo de Lauenau, Sofía-Dorotea intentó recurrir a sus padres. Pero su padre el duque estuvo de acuerdo con las medidas emprendidas por su hermano el elector. Sofía-Dorotea se había comportado como una cualquiera, deshonrando su alto rango y su familia al permitirse unas libertades impropias de una mujer casada con un príncipe heredero que, para colmo, también era el pretendiente al trono británico. No cabía piedad para ella desde la óptica paterna, ya que era motivo de vergüenza para los suyos. La única que se apiadó fue su madre, la duquesa Eléonore, conmovida por su dramática situación. Intentó, por todos los medios, que no se perjudicase en exceso a la "esposa adúltera", buscando en vano consensuar los términos de una separación entre Jorge-Luis y ella. Pero no hubo miramiento alguno con la madre de la despendolada nuera. Ni siquiera la escucharon.

El 28 de diciembre de 1694, el consistorio de Hannover pronunció oficialmente el divorcio de Jorge-Luis y Sofía-Dorotea, basándose en el intento de "abandono" del hogar conyugal de la esposa (planeado por Königsmarck y ella) y no en la más que dudosa "infidelidad" de la misma, puesto que el verdadero adúltero que, para colmo, vivía en concubinato con la condesa von der Schulenburg y había reconocido a sus bastardos, era el Kurprinz Jorge-Luis de Hannover. Y califico de dudosa la infidelidad o adulterio de Sofía-Dorotea con Königsmarck porque, según numerosos historiadores y estudiosos de este caso, hay altas probabilidades de que nunca hubo sexo entre los dos amantes y que su apasionada correspondencia fuera, sino en parte, una maquiavélica falsificación para cubrir de lodo a la princesa (se conservan un total de 600 cartas!). Dicho esto, no pongo en tela de juicio su idilio que ya venía de la adolescencia, ni el enamoramiento que surgió entre ambos, pero de ahí a fornicar en los rincones sin que fuesen sorprendidos y que no se ventilase...

Posteriormente, los Jacobitas escoceses e irlandeses adjudicaron un orígen espúrio a Jorge II y a su hermana la reina consorte de Prusia, señalando al conde de Königsmarck como su más que probable padre natural. Pero no eran más que unas malintencionadas conjeturas cuyo armazón no se sostiene de ninguna manera. Las relaciones de Königsmarck con Sofía-Dorotea se inician realmente el 1 de julio de 1690 como mucho, tal y como lo atestigua la abundante correspondencia de los amantes, iniciada en esa fecha; la primera respuesta de Sofía-Dorotea tan solo se produciría en 1692! A todas luces, los nacimientos del futuro rey Jorge II de Gran-Bretaña y de la futura reina Sofía-Dorotea de Prusia son muy anteriores: en 1683 y 1687 respectivamente.

Y, si es cierto que Sofía-Dorotea y Philipp Christoph von Königsmarck se conocían con mucha más anterioridad, tan solo se trataba de un idilio de adolescentes. El primer encuentro se produce en la corte de Celle en 1680, cuando la Condesa von Königsmarck, madre de Philipp, acude a ella con sus hijos y solicita la mano de la princesa Sofía-Dorotea de entonces 14 años, no para Philipp sino para Carl-Johan, su hijo mayor. Dos años después, a mitades del mes de diciembre de 1682, Königsmarck vuelve a reaparecer por la corte ducal de Celle y la abandona un 15 de enero de 1683, tras la boda de Sofía-Dorotea con Jorge-Luis. Luego, Philipp se dedica a las campañas bélicas imperiales, bajo las órdenes del Elector de Sajonia en Hungría, regresando a "casa" en 1688 y comprometiéndose con la condesa von Rantzau en el curso del verano de ese mismo año; compromiso que fue, por cierto, roto poco después. Tras una breve estancia en Venecia, donde rehusa una oferta de la Serenísima, el joven coronel ingresa en el ejército hannoveriano en mayo de 1689 y es nombrado capitán de dos compañías de la Guardia de Palacio. Participa en la campaña del Rhin contra los Franceses, al mando de un cuerpo de élite, y regresa a Hannover en el invierno de 1689-1690, fechas en las que inicia sus amoríos con la condesa von Platen-Hallermund. Toma luego parte en otra campaña en el Henao, desde donde envía su primera carta de amor a Sofía-Dorotea y rehusa reanudar sus relaciones sexuales con la von Platen.

Las princesas de entonces lo tenían rematadamente mal a la hora de poner cuernos a sus maridos, porque siempre estaban acompañadas y estrechamente vigiladas, mientras que los príncipes gozaban de una mayor intimidad y libertad a la hora de cometer adulterio: estaba bien visto, muchas veces alentado por su entorno, y no se podía recriminar porque se asumía naturalmente como una prerrogativa del hombre. La mujer "infiel", a lo sumo, coqueteaba, se dejaba amar, robar besos aprovechando el descuido de la servidumbre, intercambiaba encendidas misivas con la complicidad de sus damas que hacían de correo, pero fornicar, lo que se dice fornicar,...

Retrato de la Princesa Palatina Sofía de Baviera, Princesa-Electriz de Hannover (1630-1714), consorte del Elector Ernesto-Augusto I de Hannover y presunta heredera del trono de Gran-Bretaña e Irlanda.

A todas luces, parece ser que algunos poderosos personajes de la corte de Hannover, véase la familia política de Sofía-Dorotea, tuvieron algo que ver con esa campaña de difamación. Avalados por su odio hacia ella, podemos hacer resaltar las antipáticas figuras de la Princesa Electriz Sofía del Palatinado, secundada por su hijo Jorge-Luis, la amante de éste Melusine von der Schulenburg, y por la influyente amante del Elector, la condesa von Platen-Hallermund, que tenía motivos más personales si cabe para destrozar a la princesa.

La familia electoral no se apiadó de la suerte de Sofía-Dorotea. Ni siquiera cuando la duquesa Eléonore de Brünswick-Celle intentó recurrir a su inveterada enemiga, la Princesa Electriz Sofía, creyendo en vano que conseguiría conmoverla. Con su sequedad habitual, Sofía del Palatinado se negó a interceder personalmente para atenuar el castigo de su nuera.

Con el divorcio publicado (**), Sofía-Dorotea dejó de ser Su Serenísima Alteza la Kruprinzessin de Hannover, para volver a tener su apellido de soltera. Pero la sentencia no se paraba aqui: se le quitaba toda potestad sobre sus hijos, asi como el contacto con éstos, y se la confinaba de por vida en el vetusto castillo de Ahlden, en el ducado paterno de Celle, confiando su custodia y estrecha vigilancia a 40 guardias. Se le prohibía terminantemente salir del castillo y recibir visitas que no fueran especialmente aprovadas por el Príncipe-Elector Ernesto-Augusto I.

Condenada, en cierta manera, a una muerte civil, Sofía-Dorotea se vio despojada de todo lo que amaba (familia, hijos, amigos) y tan solo mencionada como la "Princesa de Ahlden". Su madre, la duquesa de Celle, desengañada y profundamente dolida con toda esa farsa, abandonó a su marido para reunirse con su hija en Ahlden, y compartir con ella esa "muerte en vida".

(*)_Eleonore von dem Knesebeck conseguiría evadirse de la fortaleza de Scharzfels la noche del 5 de noviembre de 1697.

(**)_el 7 de enero de 1695 (otras fuentes citan el 7 de marzo), ocho juristas de Hannover reunidos por el Elector Ernesto-Augusto I y el Duque Jorge-Guillermo I de Brünswick-Celle, estudiaron el caso de la princesa Sofía-Dorotea, haciendo sobretodo hincapié en su intento de fuga con el conde von Königsmarck, y se pronunciaron favorablemente sobre el divorcio solicitado por el Kurprinz Jorge-Luis, a quien le acordaron la custodia de los hijos habidos con su ex-mujer. Los mismos juristas condenaron a la princesa a ser recluída de por vida.

Final de una tragedia Shakespeariana

El Castillo de Ahlden, lugar de reclusión a perpetuidad de la "Princesa de Ahlden" Sofía-Dorotea de Brünswick-Celle, entre 1695 y 1726; grabado de finales del siglo XVII.

Menos de 4 años después de producirse su encierro, la Parca empieza a barrer el escenario; su suegro el alcoholizado Elector Ernesto-Augusto I fallecía y ascendía al poder su marido Jorge I Luis (1698). En 1700, la muerte se llevó a la condesa von Platen-Hallermund, la vengativa asesina de Königsmarck y la autora de la caída en desgracia de Sofía-Dorotea. En 1705, era el severo e inflexible padre de Sofía-Dorotea, el duque Jorge-Guillermo de Brünswick-Celle quien fallecía. Nueve años más tarde, en 1714, era su odiosa suegra la Princesa-Electriz Sofía quien rendía el alma, tras ser sorprendida por la tormenta durante uno de sus paseos diarios por los jardines de Herrenhausen; una mala fiebre la llevaba a la tumba. El mismo año, Jorge-Luis se convertía en el nuevo rey de Gran-Bretaña e Irlanda con el ordinal de Jorge I, y su hijo Jorge-Augusto era investido Príncipe de Gales.

Sofía-Dorotea, condenada al olvido, pasaría más de treinta años entre los muros de Ahlden. En esas tres décadas, tan solo tuvo el consuelo de la cálida compañía de su madre, que fallecería el 5 de febrero de 1722, casi ciega. Las únicas noticias que le llegaban del exterior, desde 1706, eran por medio de las cartas que le escribía su hija la flamante Princesa Heredera de Prusia, Sofía-Dorotea de Hannover, que se había convertido en la nuera del rey Federico I, Elector de Brandenburgo. La lectura de sus esperadas cartas eran motivo de alegría en aquella espartana cárcel, y más cuando se enteró que su adorada hija se había convertido en la nueva reina consorte de Prusia en 1713.

Retrato de Sofía-Dorotea de Hannover (1687-1757), Reina consorte de Prusia y Electriz de Brandenburgo, esposa del rey Federico-Guillermo I "el Rey Sargento" y madre del futuro rey Federico II "el Grande"; inmortalizada en su viudedad por Antoine Pesne.

Esas pocas alegrías actuaron, sin duda, como un bálsamo para la prisionera de Ahlden, mientras le consumía lentamente un cáncer de garganta. Exhaló su último suspiro la noche del 13 de noviembre de 1726, a las 23 horas. Tenía 60 años, de los cuales pasó 32 encarcelada.

Su rencoroso ex-marido, el rey Jorge I de Gran-Bretaña y Elector de Hannover (en la miniatura de la izq.), nunca hizo nada para suavizar su cautiverio. Fingió olvidarse de ella y prohibió que se mencionase su nombre en su presencia; eso no le salvó de los ágrios reproches de su hijo y heredero Jorge-Augusto, Príncipe de Gales, que le detestaba profundamente. Padre e hijo se odiaron cordialmente y fueron irreconciliables hasta el final por culpa de la pobre prisionera de Ahlden.

Jorge I sobreviviría a su ex-esposa tan solo 8 meses. Un repentino ataque le fulminaría en el curso de una de sus estancias en Hannover, concretamente en Osnabrück. En su lecho de muerte, el monarca farfulló palabras incomprensibles para los que le atendían, sin embargo fueron muy reveladores; pareció atormentado por el fantasma acusador de Sofía-Dorotea hasta el último momento. Expiró el 11 de junio de 1727, a la edad de 67 años, y su cuerpo inerte sería sepultado el 4 de agosto en la cripta familiar de Herrenhausen. Nadie sintió su muerte, tanto en Londres como en Hannover.

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SOFIA-DOROTEA DE BRUNSWICK-CELLE -2-

Posteado por: retratosdelahistoria el 22 sep En: Biografías Alemania - sin comentarios

SOFIA-DOROTEA DE BRÜNSWICK-CELLE

KURPRINZESSIN DE HANNOVER

1666 - 1726

LA DESDICHADA PRISIONERA DE AHLDEN

2ª PARTE

La Pareja mal avenida

Puesto que se trataba de un asunto político que requería un grado de sacrificio por parte de los contrayentes, Sofía-Dorotea no pudo hacer otra cosa que tomarse su boda como lo que era, un trámite en una operación inmobiliaria familiar en la que no cabían sentimientos. Y dicho sacrificio implicaba, naturalmente, que la flamante esposa cumpliera con la tediosa y no menos peligrosa misión de acostarse con Jorge-Luis y parirle hijos varones que diesen continuidad a la dinastía.

Jorge-Luis, por su parte, tenía bien comido el coco por su madre, la altiva Princesa Palatina Sofía, contagiándole esa actitud fría y distante, llena de desdén incluso, respecto a Sofía-Dorotea. La despreciaba y se mostraba insensible a sus encantos femeninos, tratándola con rudeza a la hora de la coyunda y con indiferencia fuera de la cama. Las relaciones sexuales con su marido dejaban fría a Sofía-Dorotea, e incluso le llegaron a provocar una visceral repugnancia hasta el punto de no poder soportar que la tocase.

Sobreponiendose al asco que le daba cohabitar con el rudo y abrupto Jorge-Luis, Sofía-Dorotea cumplió con su deber de consorte de la que se espera que engendre herederos. Mientras se comunicaba oficialmente a la corte de Herrenhausen que la Princesa Heredera Sofía-Dorotea estaba en estado de buena esperanza, su marido le ponía públicamente los cuernos con una hermosa condesa de quince primaveras, que figuraba como damisela de honor de la Princesa Sofía: Ehrengard Melusine von der Schulenburg, hermana del mariscal Johann-Matthias von der Schulenburg.

Retrato del Duque Jorge-Luis de Brünswick-Lüneburg, Kurprinz de Hannover (1660-1727).

La detestable suegra de Sofía-Dorotea pareció alegrarse con la elección de su hijo, y la alentó dando su consentimiento para que se consumara el adulterio.

En noviembre de 1683, Sofía-Dorotea salió de cuentas y parió al ansiado heredero varón: Jorge-Augusto de Brünswick-Lüneburg, futuro príncipe de Hannover*. Cuatro años más tarde, otra vez encinta, la pobre esposa engendraba en marzo de 1687 a una niña, a la que bautizaron como ella: Sofía-Dorotea de Brünswick-Lüneburg**. Fue su último gesto en el cumplimiento del deber. Después del nacimiento de su hija, Sofía-Dorotea pasaba a un tercer plano en la corte de Herrenhausen, ninguneada por su marido y su suegra, y eclipsada por la brillante y ambiciosa condesa von der Schulenburg, convertida en la amante oficial de Jorge-Luis.

(*)_Jorge-Augusto, Duque de Brünswick-Lüneburg, Príncipe Hdo.de Hannover (1683-1760), sería a la postre el futuro rey Jorge II de Gran-Bretaña e Irlanda a partir de 1727.

(**)_Sofía-Dorotea, Duquesa de Brünswick-Lüneburg y Princesa de Hannover (1687-1757), contraería matrimonio en 1706 con el heredero del rey Federico I en Prusia, Elector de Brandenburgo, el kronprinz y futuro "rey-sargento" Federico-Guillermo I de Prusia.

 

Leyes dinásticas y concesiones imperiales

En el curso del año 1682, el duque Ernesto-Augusto I de Brünswick-Lüneburg y de Hannover (en la ilustración de la izquierda), de acuerdo con su hijo mayor, instituye como ley dinástica el "derecho de primogenitura" que viene a complementar la ley sálica que solo otorgaba a los miembros varones de la familia a heredar. Hasta entonces, cada vez que un padre y jefe de familia fallecía, sus estados eran divididos entre sus herederos varones. A partir de ahora, tan solo podrá heredar el primer hijo varón del soberano, mientras que los segundones se verán privados de la herencia paterna, sin derechos a reclamar compensación alguna y condenados a buscarse el sustento.

A todas luces, su primogénito el príncipe Jorge-Luis era el beneficiado, y la implantación del derecho de primogenitura era clave para asegurar la duradera unión de los Estados y su íntegra transmisión de generación en generación.

Las incesantes quejas de sus otros hijos menores, que reclamaban tierras y feudos en los que establecerse, no fueron de su agrado y contrariaban su política unionista. Se habían acabado los tiempos de repartos, divisiones y saqueos patrimoniales; ahora, tan solo el primogénito Jorge-Luis iba a heredar de todos los ducados que, años atrás, se habían pacientemente reunido.

Mapa del Electorado de Hannover en 1720, en el que figuran las nuevas anexiones territoriales de Bremen, Verden y de Lauenburg. / Abajo, blasón de la Casa Electoral de Hannover.

Por otro lado, aprovechando las necesidades del Emperador Leopoldo I de Austria en su guerra contra los Turcos, Ernesto-Augusto prestó gustosamente sus servicios y ejércitos al César, e incluso acudió personalmente a combatir al invasor. Como pago a su preciosa contribución contra el infiel, Leopoldo I le confirió la dignidad de Elector del Sacro Santo Imperio (1692), creando en su favor un noveno electorado que venía a coronar su exitosa reunión de estados en uno solo: el ducado-principado de Hannover.

Asi pues, Ernesto-Augusto I se convirtió en el primer Elector de Hannover (Kurfürst von Hannover), y su hijo y heredero Jorge-Luis en el Kurprinz.

 

El Amante de la Princesa Heredera de Hannover

Retrato de la Princesa Hda. Sofía-Dorotea de Hannover junto con sus hijos los Príncipes Jorge-Augusto y Sofía-Dorotea de Hannover.

Arrinconada como un trasto inútil que se relega a las golfas, víctima de un ostracismo generalizado por parte de la corte hannoveriana gracias a los desprecios de su suegra y de su marido, Sofía-Dorotea se vuelca en sus hijos intentando encontrar consuelo en su compañía, y sobrellevando con buena cara los desaires que recibe diariamente de su familia política. Quizá, por las noches, haya rezado para que un milagro ocurriese y cambiase su desdichada vida. Fuera cierta esta suposición o no, el milagro va a producirse pero para hacerle aún más desgraciada.

El Palacio de Herrenhausen, a las afueras de la capital de Hannover, según un grabado de 1706. Herrenhausen se debe en gran parte al deseo del Duque Juan-Federico de Brünswick-Calenberg de emular el Palacio de Versailles y sus jardines a la Francesa, que lo mandó construir en la 2ª mitad del siglo XVII. Su ampliación corrió luego a cargo de los Electores Ernesto-Augusto I y Sofía de Hannover, quienes añadieron más pabellones y palacetes. / Abajo, retrato de Clara-Elisabeth von Meysenburg, Condesa von Platen-Hallermund (1648-1700), esposa del Primer Ministro de Hannover y amante del Elector Ernesto-Augusto I.

Mientras Jorge-Luis se deleitaba pública y privadamente con la compañía de Melusine, arribó a la corte de Herrenhausen el antiguo pretendiente de Sofía-Dorotea, Philipp Christoph von Königsmarck, aureolado de un recién adquirido prestigio duramente ganado en los campos de batalla húngaros. Al mando de un regimiento de coraceros suecos al servicio del Emperador Leopoldo I de Austria, se había distinguido por su arrojo y valentía en la segunda batalla de Mohacs contra los Turcos. Con semejante hoja de servicios, Philipp se presenta nuevamente ante la Kurprinzessin Sofía-Dorotea, su antigua prometida, convertido en un hombre hermoso, elegante, distinguido y galante a principios de 1690. A su paso, todas las damas de la corte suspiran y muchas de ellas esperan ansiosamente atraer su atención y conquistarle. La que no pierde el tiempo y le abre las puertas de su alcoba y las sábanas de su cama es la Condesa Clara Elisabeth von Platen-Hallermund, nacida von Meysenburg (1648-1700)*, esposa del mariscal de palacio y favorita oficial a la par que madre de dos bastardos del flamante Elector de Hannover, Ernesto-Augusto I de Brünswick-Lüneburg-Calenberg, suegro de Sofía-Dorotea.

Pese a la diferencia de edades (Philipp tiene 25 años y Clara 42 primaveras), la Condesa von Platen-Hallermund y el apuesto Königsmarck se convierten en amantes y su "affaire" pronto está en boca de todos.

Pero Philipp von Königsmarck sigue estando enamorado de Sofía-Dorotea, y acabará declarándole su amor. La sabe desgraciada, desdeñada y ninguneada por su marido Jorge-Luis, su suegra la Princesa Sofía y por la amante de éste, Melusine von der Schulenburg. Pese a su escandaloso comercio con la Platen-Hallermund, Königsmarck intenta devolver la ilusión de vivir a la que es realmente la destinataria de su amor. Loca de celos, la condesa von Platen-Hallermund conseguirá alejarle nuevamente de la corte de Herrenhausen, pero será tan solo por un corto espacio de tiempo. Königsmarck regresa con más fuerza y determinación si cabe. Conocedor de las intrigas de Clara para alejarle, se permite el lujo de rechazarla todas las veces que ella intenta reanudar con él las tórridas sesiones de cama a las que la tenía acostumbrada. Dolida y herida en su orgullo de fémina cuarentona, que se ve preferida por una veinteañera, que para colmo es la esposa del kurprinz Jorge-Luis, Clara rumiará su venganza en silencio.

Adulterio, rapto fallido y asesinato

Mientras, Sofía-Dorotea se deja vencer por sus sentimientos y cede ante los avances de Philipp, hasta el punto de escribirle encendidas cartas de amor que, según algunos, aún siguen quemando sobre el papel... Reanudaron su flirteo que, prontamente, pasó a ser un tórrido romance prohibido. La pasión de los amantes fue tal, que se conducieron de la manera más imprudente que se pueda, sin tener cuidado en mantener el decoro y las apariencias ante sirvientes y extraños. En poco tiempo, el romance entre la princesa heredera Sofía-Dorotea y el apuesto conde von Königsmarck hizo reguero de pólvora en la corte. Los chismosos cortesanos no tardaron en soltar ingeniosas frases y ácidas burlas sobre la flamante cornamenta del príncipe heredero que, prontamente se repetían sin pudor hasta en los salones de la furibunda Princesa-Electriz Sofía (en la ilustración contigua).

La resentida condesa von Platen no tardará en poner al marido al corriente de la indecorosa conducta de su mujer, y repetirle las crueles burlas que circulan sobre su persona.

Por su lado, ajenos a la peligrosa publicidad que se hacía de su adulterio, Königsmarck y Sofía-Dorotea planeaban puerilmente su huída lejos de Hannover para vivir abiertamente su historia de amor y proclamarlo a los cuatro vientos.

Retrato de Eléonore Desmier d'Olbreuse, Duquesa de Wilhelmsburg y Duquesa de Brünswick-Celle (1639-1722), madre de la Princesa Sofía-Dorotea de Hannover. / Abajo, retrato del Príncipe Jorge-Luis de Brünswick-Lüneburg, Kurprinz de Hannover (1660-1727), en un grabado realizado en 1706.

Alarmada al enterarse del idilio de su hija con el aventurero sueco, la Duquesa de Brünswick-Celle intervino para hacerle entrar en razón. Pero sus recriminaciones y sabios consejos cayeron en oídos sordos: eufórica y ciega de amor, Sofía-Dorotea tan solo supo responderle que debía alegrarse por ella, que por fin iba a ser feliz y que pronto dejaría atrás a ese odioso hombre que le habían dado por marido.

Todos los intentos de Eléonore para que su hija pusiera un término a sus dislates fueron en vano. Sofía-Dorotea no pensaba renunciar una segunda vez a su suspirante, el único capaz de hacerle sentirse viva.

Poco después, estalla el escándalo (1694). Preso de ira, Jorge-Luis irrumpe en los aposentos de Sofía-Dorotea, la cubre de insultos, la persigue, la agarra de los pelos, le propina varios golpes y se abalanza sobre su cuello para retorcerselo. La escena es espantosa. El marido burlado clama venganza y pretende estrangular a la desvergonzada que ha osado ponerle la cornamenta. A duras penas damas y caballeros consiguen separarlos y tranquilizar a Jorge-Luis. Asustada y magullada, Sofía-Dorotea huye despavorida para refugiarse en casa de sus padres, en Celle. Pretende pedir asilo, pero la acogida no puede ser más gélida en el hogar paterno. Sus padres, aconsejados por el ministro Bernstorff y sin dejarse conmover por sus cardenales y la cara hinchada de su hija, la devuelven de inmediato a Hannover, donde deberá asumir sus faltas e implorar clemencia.

Retrato del Duque Jorge-Guillermo I de Brünswick-Celle (1624-1705), padre de la Princesa Sofía-Dorotea de Hannover.

Técnicamente, Sofía-Dorotea acaba de abandonar el hogar conyugal para refugiarse en casa de sus padres. Y ese hecho pesará en el futuro de la princesa heredera... y será sabiamente explotado por sus suegros y marido.

Ya que su padre le prohibe que permanezca en Celle, Sofía-Dorotea no tendrá más remedio que volver a Herrenhausen e intentar resolver el desaguisado. Pero su fatal error parece no tener solución. Inflexibles, sus suegros y su marido la confinan en sus aposentos de Leineschloss, el palacio de invierno de Hannover. Dentro de poco la sacarán del palacio de Leineschloss para trasladarla al castillo de Lauenau, con la única compañía de su fiel damisela de honor y confidente, la señorita Eleonore von dem Knesebeck. Los Electores Ernesto-Augusto I y Sofía pretenden zanjar el tema, y buscan una solución favorable para su hijo Jorge-Luis: piensan en el divorcio como única solución viable, pero se guardarán mucho de esgrimir contra Sofía-Dorotea el reproche del adulterio, ya que Jorge-Luis fue el primero en serle públicamente infiel. Ante todo, quieren evitar cubrir de ridículo a su heredero...

Retrato del Conde Philipp Christoph von Königsmarck (1665-1694).

Para rescatar a su amada, Philipp von Königsmarck se presenta en la corte de Celle y reclama a los padres de la princesa nada menos que 2.000 coronas para huír con ella y la damisela von dem Knesebeck, escoltados por seis trabanes**, e instalarse en la corte de Wolfenbüttel bajo la protección del duque Anton-Ulrich, y casarse allí. He aqui su solución al problema, viviendo en la vana esperanza de que los duques Jorge-Guillermo I y Eléonore acepten su plan para salvar a su hija de un destino peor.

Maqueta a escala del Palacio de Herrenhausen, (fachada de los jardines) en los alrededores de Hannover. / Abajo, antiguo grabado de 1636 representando la residencia de invierno de los Electores de Hannover en su capital, el Palacio de Leineschloss, cuyo nombre procede del río que pasa a sus pies, el Leine, y posible escenario de la tragedia que se desarrolló en la noche del 1 al 2 de Julio de 1694.

Königsmarck recibirá entonces una carta, supuestamente de la señorita Eleonore von dem Knesebeck y, pensando en una respuesta positiva, decide abandonar su residencia la noche del 1 al 2 de julio de 1694, y presentarse en el palacio de Leineschloss ante Sofía-Dorotea para llevársela lejos, tal y como tenía planeado. Extrañada, Sofía-Dorotea le responde que no le ha escrito carta alguna y pide verla, comprendiendo que se trataba de una falsificación, de un cebo para que Königsmarck cayese de lleno en una trampa que le han tendido... y ha funcionado!

En el mismo instante en que Philipp constataba que le habían engañado para que acudiera a los aposentos de Sofía-Dorotea, la despechada condesa von Platen despertaba al Elector Ernesto-Augusto, que dormitaba, y le informó malévolamente que en ese preciso momento el conde von Königsmarck andaba consumando el delito de adulterio en los aposentos de su nuera. Sin frenarse en su cruel venganza, la condesa von Platen le obliga a levantarse de la cama y le arrastra hasta su escritorio para que firme una orden de ejecución contra el amante de Sofía-Dorotea. Con la orden en mano, Clara Elisabeth von Platen-Hallermund transmite personalmente la consigna a cuatro trabanes para que la sigan hasta las puertas del apartamento de la princesa heredera. Apenas sale Königsmarck de los aposentos, éstos se abalanzan sobre él y, sin mediar palabra, lo cosen a sablazos en presencia de la vengativa amante.

La mañana del 2 de julio, la servidumbre de la casa del conde von Königsmarck se extraña ante la ausencia de su señor. Por mucho que lo busquen, nadie da con él. Nadie sabe nada y las pesquisas no aportan más pistas que la que lleva hasta las puertas de los aposentos de Sofía-Dorotea. Parece haberse esfumado literalmente de Hannover...

La noticia de la desaparición del conde no tarda en llegar a la corte de Dresden, donde vive su hermana Maria-Aurora von Königsmarck (en el retrato de la izq.) amante oficial del Elector Federico-Augusto I de Sajonia. El mismísimo elector sajón, que había sido el superior de Philipp en la campaña imperial contra los Turcos y su amigo, exige que se abra una investigación exhaustiva para dar con el paradero de su "cuñado". La servidumbre de Philipp intentará ayudar a Aurora en sus pesquisas. Pronto la corte de Dresden reclama explicaciones a la corte de Herrenhausen. Las respuestas del Elector Ernesto-Augusto I no son más que vaguedades y el Elector Federico-Augusto I, nada satisfecho, amenazará con romper las relaciones diplomáticas con Hannover.

Muy a pesar de las presiones diplomáticas por parte de Sajonia, de las investigaciones llevadas a cabo bajo la batuta de Aurora von Königsmarck, nada se aclara y todo permanece confuso. Los más delirantes rumores empiezan a circular sobre la suerte del conde en todas las cortes europeas que, por medio de sus espías y embajadores, se han hecho eco del siniestro suceso.

(*)_Clara Elisabeth von Meysenburg, Condesa von Platen-Hallermund (1648-1700), amante y favorita de Ernesto-Augusto I de Brünswick-Lüneburg-Calenberg, Elector de Hannover, sería la madre de sus dos hijos bastardos: el conde Ernst-August von Platen-Hallermund (1674-1726) y la condesa Sophie-Charlotte von Platen-Hallermund (1675-1725), casada en 1701 con el Barón Johann Adolf von Kielmansegg (1668-1717), futura Condesa de Darlington y de Leinster en la paridad inglesa e irlandesa.

(**)_Los Trabanes constituían la guardia personal de los duques de Brünswick-Lüneburg y electores de Hannover, a imagen y semejanza de los Cien-Suizos al servicio de los reyes de Francia o del Pontífice Romano. Sus componentes eran elegidos entre los caballeros de extracción noble.

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