HISTORIA DE LOS PRINCIPES DE SALM-SALM
el 7 dic En: Temas Dinastias Duques de Lorena Alemania Benelux - 2 comentarios
LOS PRINCIPES DE SALM
La Casa Principesca de Salm procede de la antigua nobleza lotaringia y desciende de los antiguos condes de Luxemburgo, que tenía sus posesiones en las Ardenas Belgas. La Casa de Salm es, sobretodo, conocida por la rama que se implantó en Los Vosgos sabiendo constituirse, con el paso del tiempo, un principado cuya capital fue Badonvillier y luego Senones, sede de una importante abadía benedictina.
Sus miembros se ilustraron sobretodo en calidad de condes de Treveris (Trier, en alemán / Trèves, en francés), de Ardenas, palatinos de Lorena y de Salm, reyes de Germania, protectores de la Abadía de Saint-Pierre de Senones, condes de Salm en Los Vosgos, gobernadores de Nancy, mariscales de Lorena y de Bar, príncipes del Sacro Santo Imperio y, finalmente, como príncipes soberanos de Salm-Salm.
Los Primeros Condes de Salm
Giselbert, hijo menor de Friedrich, conde soberano de Luxemburgo, es el primer conde de Salm que nos es conocido y mencionado en los documentos del siglo XI. Ostentaba también el condado de Longwy, y recibió el condado de Luxemburgo tras la muerte de su hermano Heinrich II, en 1047. Por la misma fecha, cedería su tierra de Salm a uno de sus hijos menores, Hermann I von Salm, quien es considerado como el fundador de la Casa de Salm. Éste adoptaría las armas siguientes: en campo de gules, dos salmones de plata adosados, acompañados de 7 cruces de oro.
Aunque el condado anclado en Las Ardenas no tenía importancia estratégica, en él se explotaban minas con yacimientos de cobre y de oro desde la antigüedad. Hermann I y sus descendientes se apoyarán sobre la Iglesia y el Sacro Imperio para ampliar su poder territorial. Mediante su boda con Sophia, condesa de Rheineck, Hermann I absorbería el condado de su consorte. Siendo sobrino del obispo de Metz, Adalberon III (1047-1072), sería a la postre investido "protector" del obispado por el obispo Hermann de Metz en 1080. El mismo año, conseguiría hacerse elegir anti-rey de Germania aprovechando las dificultades del emperador Enrique IV.
Sin embargo, tras un exilio temporal y pese a alguna victorias militares, Hermann I de Salm tuvo que abandonar sus pretensiones monárquicas y falleció en 1088.
Su hijo y sucesor, Hermann II, casó con Agnes de Montbeliard, Condesa Vda. de Langenstein, condado anclado en Los Vosgos y piedra angular de la fundación del principado de Salm. En cuanto a su hermano Otto, éste recibió como feudo el condado de Rheineck; habiendo casado con Gertrude von Nordheim, hermana de Richenza, su boda le convirtió en el cuñado del Rey de los Romanos, Lotario de Supplinburgo, que pronto se convertiría en emperador. Gracias al parentesco, Otto sería agraciado con la dignidad de conde palatino.
Las Ramas de Salm
El nieto de Hermann II, el conde Heinrich II, escogió instalarse en la sede del nuevo condado de Salm que creó a finales del siglo XII con sus posesiones de Los Vosgos, abandonando su condado de Salm en Las Ardenas (Niedersalm) a su hermana Elisabeth. Ésta, convertida en condesa de Salm, contrajo matrimonio con Friedrich, conde de Vianden, y fundaron la nueva rama luxemburguesa de los Salm-Vianden que pasó a denominarse Salm-Reifferscheidt, y que se tituló Altgraf zu Salm (Conde antiguo en Salm o conde original), recibiendo la dignidad de príncipe del SSIRG en los siglos XVIII-XIX.
Los descendientes de Heinrich II, titulados también Condes de Salm y gobernantes del condado anclado en Los Vosgos (Obersalm), dieron lugar en la Edad Media a la rama de los señores y condes de Blâmont, que acabó fundiéndose con la rama de los Rhingraves de Salm (1499, príncipes de Salm en 1623 con Philip Otto) y la Casa Ducal de Lorena (1600). La rama de Blâmont fue fundada por el hijo menor del conde Heinrich III, Ferry, 1er señor de Blâmont.
Heinrich IV de Salm desarrollaría el comercio de la sal y la explotación minera de hierro que existen desde hace siglos. Explotará racionalmente los ricos yacimientos de hierro y cobre desde Framont hasta Grandfontaine, pero al no ser el propietario de los terrenos, surgen inmediatamente graves querellas con el abad benedictino de Senones, auténtico dueño de las tierras. La abadía de Senones requerirá de la intervención del poderoso obispo de Metz para sellar las minas en 1258, aunque el conde de Salm volvería a abrirlas tres años más tarde (1261).
En 1459, Johanna de Salm, hija del conde Simon III, casa con el Rhingrave Johann V zu Dhaun-Kyrburg (1436-1495), oriundo del Palatinado. Tras el fallecimiento de su hermano Jakob (1475), Johanna y su otro hermano Johann deciden repartirse el poder sin dividir el condado. A partir de ese momento, dos ramas llevaron indistintamente el título condal de Salm (la Hermaniana y la Rhingravia).
Un sobrino de Johanna, Nikolaus (+1529) se convierte en conde de Salm-Neuburg (Nicolás I), tras haber adquirido el señorío de Neuburg que pertenecía al archiducado austríaco. Esa nueva rama, pese a su nombre, nunca poseería Salm y se extinguiría en 1784.
Ya señor de Morhange y de Püttelingen, el rhingrave Johann VI recibe por su matrimonio con Johanna de Moers-Sarrewerden (1478), los condados de Moers y de Sarrewerden que conllevan una parte de los derechos sobre la baronía de Fenetrange (en Mosela) y la totalidad de Diemeringen (Bajo-Rhin). Fenetrange estaba administrada, en parte, por los Duques de Lorena, mientras que Diemeringen fue postreramente repartida entre las distintas ramas de los rhingraves.
Religión, tierra y política
Hacia 1540, la familia de los rhingraves se convierte al luteranismo. Contrariamente a la usanza de la época, parece ser que los rhingraves evitaron imponer su fe a sus súbditos, mostrando una gran tolerancia religiosa durante todo el Antiguo Régimen, y permanecen en su cargo de "protectores" de la Abadía de Senones. De igual modo, en el transcurso de los siglos XVI y XVII, los rhingraves de Salm-Kyrburg servirán indistintamente, y según sus intereses político-territoriales, al Rey de Francia o al Emperador Germánico, haciendo caso omiso de la religión de sus adversarios (hugonotes, luteranos) y aliados (católicos).
Los condes de la rama Hermaniana permanecerán fieles a los Duques de Lorena, de los que recibirán poderes, honores y recompensas en calidad de gobernadores de la ciudad de Nancy, mariscales de Lorena y de Bar.
Hacia 1550, los condes de las dos ramas tomarían la decisión de no seguir pagando los arrendamientos de las tierras a la Abadía de Senones, manifestando de este modo su derecho de propiedad. Favorecidos por la ocupación francesa de los Tres-Obispados en 1552 (Toul, Verdun, Metz), el obispo de Metz abandona a los Salm sus derechos sobre los castillos de Pierre-Percée y de Salm, procediendo así a la emancipación de los condes de su largo vasallaje.
Poder, independencia y soberanía
En 1571, el conde Johann IX de Salm, protector de la Abadía de Senones, descendiente directo de Hermann II, se asocia con su primo y cuñado el rhingrave Friedrich I de Salm (en la ilustración contigua), descendiente de Johann V, para dar lugar a un auténtico golpe de Estado. Se hacen reconocer por sus súbditos y ante ujieres y notarios, como los únicos señores de la región en perjuicio de la abadía benedictina.
El condado de Salm se extiende y amplía, desembarazándose de sus vasallajes al filo de sus alianzas y negociaciones, permaneciendo indivisible y gobernado por las dos ramas de los descendientes de Hermann II y de los rhingraves.
La Creación del Principado de Salm
Al fallecer sin descendencia masculina el conde Johann IX de Salm (1600) -en la ilustración de la izq.-, su sobrina Christine hereda los derechos de la rama Hermaniana. Casada con Francisco de Lorena, conde de Vaudémont y luego duque de Lorena, el condado indivisible se convierte parcialmente en una posesión más de los Duques de Lorena y un caótico reparto tiene lugar entre los interesados. Los duques de Lorena y los rhingraves se reparten el territorio casi casa por casa, pueblo por pueblo, mientras que las villas importantes como Badonvillier (capital del condado de Salm), Senones y Celles-sur-Plaine gozan de un doble estatuto.

Retrato del Rhingrave Philipp Otto zu Salm-Dhaun (1575-1634), 1er Príncipe de Salm desde 1623.
En 1623, el rhingrave luterano Philipp Otto, conde de Salm y de Dhaun e hijo del rhingrave Friedrich (Linaje de Dhaun, rama de Neuviller), se convierte al catolicismo y es creado Príncipe del Sacro Imperio (Reichsfürst) por el Emperador Fernando II de Austria, que lucha contra la Reforma. Los derechos de los rhingraves sobre Salm dan lugar entonces a un primer principado cuya capital administrativa es fijada en Badonvillier.
Al frente del principado de Salm se sucederían los siguientes príncipes:
-Philipp Otto, 1575-1634, 1er Príncipe de Salm de 1623 a 1634.
-Ludwig, 1618-1636, 2º Príncipe de Salm de 1634 a 1636.
-Leopold Philipp Karl, 1620-1663, 3er Príncipe de Salm de 1636 a 1663.
-Karl Theodor Otto, 1645-1710, 4º Príncipe de Salm de 1663 a 1710.
-Ludwig Otto, 1674-1738, 5º Príncipe de Salm de 1710 a 1738.

Blasón de los Príncipes de Salm-Salm, Duques de Hoogstraten.
En 1738, cuando fallece el quinto príncipe de Salm sin herederos varones, la dignidad principesca es heredada por la rama colateral flamenca de los Duques de Hoogstraten, en la persona del príncipe Nikolaus Leopold de Salm-Salm, yerno del difunto al estar casado con su hija la princesa Dorothea. Para subrayar esa reunión, el nuevo soberano refundó el principado bajo el nombre de Salm-Salm.
La redifinición del Principado de Salm-Salm
Retrato del Príncipe Nikolaus Leopold zu Salm-Salm (1701-1770), Duque de Hoogstraten y 1er Príncipe de Salm-Salm.
A partir de 1736, mediante el Tratado de Viena, se estableció de mutuo acuerdo entre Luis XV de Francia y Carlos VI de Austria, que el duque Francisco III de Lorena renunciaría a sus estados en favor del ex-rey de Polonia Estanislao I Leszczynski, suegro del monarca galo. Éste se convertiría en duque vitalicio-usufructuario de Lorena y de Bar y, a su muerte, ambos ducados serían reunidos a la Corona de Francia. El Príncipe Nikolaus Leopold de Salm-Salm temió entonces que su principado sufriera la misma suerte. Tras largas negociaciones, obtuvo un convenio que sería firmado el 21 de diciembre de 1751 entre él, Luis XV y Estanislao I. En dicho convenio, se decidía un nuevo reparto entre el condado y el principado mejor definido con dos áreas geograficamente bien distintas.
La Lorena adquiría la parte Oeste del territorio junto con la capital Badonvillier y los Príncipes de Salm-Salm abandonaban sus derechos sobre la baronía de Fenetrange. Lo esencial del antiguo condado, sobre la riba derecha de la Plaine, era enteramente atribuida a los príncipes e incluía una treintena de localidades (entre las cuales Senones, convertida en capital del principado) y 10.000 súbditos, lo que le daba un territorio de unos 240 km2.

Retrato del Príncipe Ludwig Karl Otto zu Salm-Salm (1721-1778), 2º Príncipe de Salm-Salm de 1770 a 1778, según el pintor Bernardo Nocchi, fechado en 1775. Muerto sin descendencia, sería sucedido por su sobrino el Príncipe Konstantin Alexander zu Salm-Salm.
Concluyendo, los príncipes habían salido ganando en el reparto de 1751. Su principado había ganado en extensión y en recursos naturales y artesanales. Tenía gran renombre por sus explotaciones mineras, sus forjas y altos hornos. En sus tierras se cultivaban casi todos los cereales, el lino y la patata; a eso se sumaba la gran abundancia de árboles fruteros, entre los que predominaban los cerezos... Sus ríos
cristalinos y tupidos bosques de abetos rebosaban de truchas, jabalíes, ciervos, liebres y perdices, y se multiplicaban los aserraderos para la explotación de la madera.
En su nueva capital, Senones, los príncipes mandaron construir un primer palacio en 1754, y un segundo en 1778, asi como varios palacetes, y promovieron el embellecimiento urbanístico. El célebre Dom Augustin Calmet, abad de Senones e historiador erudito, participó en la reconstrucción del viejo monasterio benedictino que estaba a su cargo, y contribuyó al reconocimiento y fama del diminuto principado en toda Europa. Voltaire en persona fue el invitado del abad Calmet en dos ocasiones, en 1744 y 1754.
Los príncipes soberanos de Salm-Salm fueron los siguientes:
-Nikolaus Leopold, 1701-1770, 6º Príncipe de Salm en 1738, 1er Príncipe de Salm-Salm de 1751 a 1770.
-Ludwig Karl Otto, 1721-1778, 2º Príncipe de Salm-Salm de 1770 a 1778.
-Konstantin Alexander, 1762-1828, 3º Príncipe de Salm-Salm de 1778 a 1793.
La Anexión del Principado a Francia
Examinando con inquietud los dramáticos cambios provocados por la Revolución Francesa, a los que se suma el fracaso de la huída de la familia real francesa en Varennes-en-Argonne y la impopularidad de su canciller, el príncipe Konstantin Alexander de Salm-Salm (en la ilustración contigua)toma la sabia precaución de marcharse definitivamente de Senones el 15 de agosto de 1791, para instalarse con su esposa en su castillo de Anholt, situado en Westfalia, y que había sido adquirido en 1647, al casarse el príncipe Philipp Leopold Karl de Salm con Anna-Maria von Anholt, heredera de los condes del mismo nombre.
La suerte del principado empeoraría tras la formal prohibición bajo pena de muerte, por parte de la Convención Nacional Francesa, de comerciar con Salm y los otros estados vecinos que estaban ligados al Sacro Santo Imperio (1792), siendo suceptibles de servir los intereses del enemigo. Se produce entonces un bloqueo que causará una grave crisis de aprovisionamiento en el principado; las negociaciones empezadas desde Anholt por el príncipe Konstantin Alexander, junto con emisarios del principado para establecer un entendimiento con Francia no producen los efectos esperados y fracasan, abriendo la vía a una anexión del enclave para los partidarios de la República o para los enemigos del antiguo orden religioso en el seno de las instancias representativas del principado. El consejo municipal de Senones no tendrá otra posibilidad que la de votar la unión del principado a la República Francesa el 21 de febrero de 1793. El tratado, ratificado en París por la Convención Nacional el 2 de marzo, precisa con cierto cinismo que la Convención acepta "el deseo libremente expresado por el pueblo del antiguo principado de Salm...". Bajo la dirección de Couthon, el antiguo territorio del principado que cuenta con más de 12.000 almas, es definitivamente incorporado al departamento de Los Vosgos.

El último príncipe reinante de Salm-Salm, Konstantin Alexander, jamás regresará a su principado absorbido por Francia como tampoco podrá recuperarlo tras el Congreso de Viena. Definitivamente instalado en sus posesiones de Anholt, moriría durante una estancia en la corte de Karlsruhe, en febrero de 1828, sin haber renunciado a sus títulos vaciados de significado y arrebatados por los revolucionarios. Sus descendientes (tuvo 14 retoños) tampoco dejarán de titularse príncipes de Salm-Salm hasta la actualidad.

exacta como el resto de la extravagante inscripción. Cuando se cumplen 175 años de que Kaspar Hauser resultara herido de muerte en ese mismo lugar, no se ha resuelto en Alemania el enigma de aquel infeliz que, según creen muchos, fue, desde su mismo nacimiento, víctima de conspiraciones sin cuento que lo mantuvieron en mazmorras durante casi tres lustros y culminaron con aquel asesinato en diciembre. De ser esto cierto, el joven de 21 años apuñalado en los jardines palaciegos de Ansbach era el desposeído primogénito del gran duque Carlos II de Baden, nieto de Napoleón I, sobrino de la zarina de Rusia, primo de emperadores y heredero legítimo del Gran Ducado de Baden. De no serlo, pudo tratarse de un simple farsante o del títere de intereses opuestos a la familia granducal. La cuestión, encarnizada en su tiempo, permanece aún hoy lejos de zanjarse.


El suceso se había convertido en una verdadera sensación. Era la comidilla en las cortes alemanas, desde donde se extendió unos meses más tarde la sospecha de que Hauser, el dócil muchacho ajeno a las costumbres y al habla humanas que estaba siendo educado por el profesor Daumer, era en realidad el primer hijo que había dado a luz en 1812 Stéphanie de Beauharnais (1789-1860), la hija adoptiva de Napoleón Bonaparte y la esposa del monarca de la vecina Baden. El último vástago, por tanto, de la milenaria dinastía Zähringer y el heredero del Gran Ducado en la Selva Negra. Alguien a quien su joven abuelastra hizo que cambiaran en la cuna por un niño moribundo para allanar el camino al trono de su propio hijo.
florines a quien resolviera el caso. En Berlín apareció el tratado policial Kaspar Hauser, probablemente un estafador. Mientras, en París se ponían de moda unos albornoces tipo Gaspard Hauser y Paul-Johann-Anselm von Feuerbach escribía a la corte de Karlsruhe sobre su convicción de que Hauser era uno de los suyos. Además, apareció en la vida de Hauser el conde de Stanhope (Philip Henry, 4º Conde Stanhope, 1781-1853), un noble inglés sobre cuya relación con el joven circularon rumores 




En 1715, el margrave Carlos III Guillermo de Baden-Durlach (jefe del linaje protestante evangelista), fundó la caballeresca Orden de La Fidelidad. En 1771, la definitiva extinción del linaje católico de Baden-Baden dio origen a una natural reunión de los dos margraviatos que andaban separados desde principios del siglo XVI. Carlos IV Federico reinó durante mucho tiempo, buscando por todos los medios extender y enlazar geográficamente sus dominios para formar un solo territorio unido. Sus éxitos fueron finalmente coronados tras su acceso al rango de elector del Sacro Santo Imperio Romano Germánico (1803) y luego al de gran duque por la gracia del emperador Napoleón I (1806).
En el Congreso de Viena de 1815, las potencias decidieron alegremente (sin previa consulta del interesado) que, si los Zähringen venían a extinguirse, el gran ducado badense sería anexionado por el reino de Baviera. Entonces, con un gesto desafiante, el gran duque Carlos II de Baden publicó en 1817 una ordenanza dinástica ( la famosa Hausgezetz), declarando que el conde Leopoldo de Hochberg y sus hermanos, todos hijos del matrimonio morganático de su abuelo, tenían derecho a la sucesión del trono badense y, para asegurarse el apoyo de sus súbditos en este asunto sucesorio, les acordó una constitución liberal (1818). El tío de Carlos II, el disoluto Luis I, accedió al trono en 1818, sucedido por su medio-hermano morganático Leopoldo I en 1830, tras fallecer en circunstancias que levantaron sospechas entre sus súbditos. El segundo hijo de éste, Federico I, sabio y auténtico hombre de Estado, instauró en Baden un régimen cuyas virtudes democráticas pudieran servir de ejemplo para los demás principados alemanes.





Ésa fue la pregunta que se repetía tanto en Hannover como en las otras cortes vecinas. Todo el mundo estaba al tanto del idilio de Philipp Christoph von Königsmarck con la kurprinzessin Sofía-Dorotea, pero la extraña desaparición del amante permanecía siendo una incógnita. Ante la falta de pistas y pruebas fehacientes, los rumores empezaron a multiplicarse a medida que se adelantaban las más inverosímiles especulaciones.
Ciertos contemporáneos no dudaron en dar sus propias versiones de los hechos acontecidos en la dramática noche del 1 al 2 de julio de 1694. Algunos afirmaron que los trabanes, tras asesinar al conde, se deshicieron del cadáver metiéndolo en un saco junto con unas pesadas piedras y tirándolo a las aguas del río Leine, que atraviesa la capital. Otros, como Sir Horace Walpole, especularon que habían incinerado el cuerpo en un horno para luego ocultar su esqueleto bajo el entarimado de uno de los salones del palacio de Herrenhausen. Esta última versión es, desde luego, la más escabrosa y siniestra que se ha llegado a contar..., aunque otra versión similar tampoco se queda atrás: habrían supuestamente descuartizado el cadáver de Königsmarck para luego diseminar los trozos, enterrarándolos bajo los parterres que rodean el palacio del elector.
La familia electoral no se apiadó de la suerte de Sofía-Dorotea. Ni siquiera cuando la duquesa Eléonore de Brünswick-Celle intentó recurrir a su inveterada enemiga, la Princesa Electriz Sofía, creyendo en vano que conseguiría conmoverla. Con su sequedad habitual, Sofía del Palatinado se negó a interceder personalmente para atenuar el castigo de su nuera.
Menos de 4 años después de producirse su encierro, la Parca empieza a barrer el escenario; su suegro el alcoholizado Elector Ernesto-Augusto I fallecía y ascendía al poder su marido Jorge I Luis (1698). En 1700, la muerte se llevó a la condesa von Platen-Hallermund, la vengativa asesina de Königsmarck y la autora de la caída en desgracia de Sofía-Dorotea. En 1705, era el severo e inflexible padre de Sofía-Dorotea, el duque Jorge-Guillermo de Brünswick-Celle quien fallecía. Nueve años más tarde, en 1714, era su odiosa suegra la Princesa-Electriz Sofía quien rendía el alma, tras ser sorprendida por la tormenta durante uno de sus paseos diarios por los jardines de Herrenhausen; una mala fiebre la llevaba a la tumba. El mismo año, Jorge-Luis se convertía en el nuevo rey de Gran-Bretaña e Irlanda con el ordinal de Jorge I, y su hijo Jorge-Augusto era investido Príncipe de Gales.
